Demasiado tarde para parar ahora

In the beginning

Empecé este blog con un pequeño artículo dedicado a Van Morrison. No fue casualidad.No se me ocurrió mejor manera de hacerlo.Hoy, cien entradas después, vuelvo a los orígenes.

A pesar de que siempre he pensado que la literatura es, por razones que algún día intentaré desarrollar,la forma de creación que alcanza más altas cotas de ese algo indefinible que transmite el arte, tengo que confesar una cosa: si mi casa se quemase, tengo por cierto que el tesoro que salvaría de la quema sería el disco Astral Weeks de VM.Huiría de las llamas a continuación dándome por satisfecho con las semanas astrales bajo el brazo. Creo sinceramente que el León de Belfast grabó ese disco para mi hace ya cuarenta años.Es probable que él no fuera consciente, esto ocurre muchas veces en el arte, pero fue así.No importa que lo escuchen millones de personas.No importa que figure en varias listas como uno de los mejores discos de la historia de la música.Ese disco es mío y sólo mío.Esta es la única propiedad privada indiscutible. Del resto ya hablaremos.Van the Man grabó esta irrepetible colección de canciones en Nueva York, en  tan sólo dos días,  en el año 1968.Tras siglos de intentos para demostrar la existencia de dios, bastaron unos pocos días y un puñado de composiones para comprender que ya no harían falta más debates, más viás ni más elucubraciones. El dedo  todopoderoso de dios estaba posado sobre la cabeza del gruñón irlandés.

No quiero hacer aquí una glosa de las virtudes de cada uno de los temas que componen el disco.No quiero hablar de arreglos, instrumentación o interpretación.Me basta decir que mi vida cambió cuando los mantras del león llegaron por primera vez a mis oidos.Creo que nunca he sentido nada parecido en el terreno artístico.Iluminación.Una sóla palabra es suficiente.A buen entendedor, ya se sabe.Uno tiene pocos amigos de verdad en la vida, muy pocos lugares van más allá de nuestras retinas,el amor, en su sentido auténtico, toca,si es que toca,en contadísimas ocasiones a nuestra puerta.La iluminación, la transcendencia,ir más allá de lo aparente está al alcance de unos pocos.Yo soy uno de ellos.No por méritos propios sino gracias a que los astros se conjuraron para que mi amigo Iván me hiciera semejante regalo.Nunca se lo agradeceré lo suficiente. Muchas veces he pensado, como todos, imagino, qué caminos nos llevan a los momentos cruciales de nuestras vidas.Destino y azar se entremezclan en la coctelera.El destino nos hace parecer más importantes, refuerza nuestra pretensión de transcendencia.El azar, por contra, nos parece poco sustancial,nos cuesta admitir que todo pueda deberse a levantarnos un día con el pie derecho o con el izquierdo.Yo no tengo la solución.Si tengo una idea, pero tampoco quiero insistir ahora en este punto.Lo que sí sé es que un amigo, nunca sabrá lo agradecido que le estoy, me presentó una tarde de invierno, en un pequeño cuarto habitado por miles de discos , en el que pasabamos las horas hablando y escuchando música, a este irlandés errante.Aquél día vi la luz.Eso no me lo puede quitar nadie.Entendí por qué el ser humano siempre tendrá esperanza de mejorar y supe además que las vías de conocimiento son diversas.Palabras y música en torno a una mesa, en la esquina de una casa fueron el preámbulo del conocimiento.Desde entonces aventajo a Sócrates pues sé algo más que él.El no sabía nada y yo sí.

Afterwards

Espero que cada persona tenga su Astral Weeks.Merece la pena.Eso sí, yo no las cambio por nada.Un uńico consejo os doy:si queréis saber más, listen to the lion.

Viene todo esto a cuento de que estoy sufriendo como un perro. VM ha hecho este año varios conciertos en los que ha recreado, cuarenta años después, aquellas irrepetibles canciones.Yo merecía haber estado allí.No he podido.He fracasado.Sé que le he decepcionado.Ruego a dios que me perdone, aunque no sé si lo merezco.Por eso, como penitencia, comparto con vosotros mi secreto, mi vergüenza.Tanto hablar, para nada, se me va la fuerza por la boca.Perdóname Van por lo que he hecho.Yo no soy como aquellos que no sabían lo que hacían.No tengo excusa.

Como agradecimiento, como símbolo de arrepentimiento, como acto de contrición, pero sobre todo como regalo de navidad para todos los que os tomáis la molestia de pasar por aquí de vez en cuando, os dejo diez minutos de inspiración.El léon va a hablar cuarenta años después, que se haga el silencio.

Feliz Navidad