Hitos

Uno puede escribir su biografía de muchas maneras. Cada una de ellas puede ser cierta, pero  siempre será incompleta. Cuando echamos la vista atrás y recordamos, no sabemos lo que nos encontraremos. El recuerdo es uno de los jueces más imparciales de nuestra existencia. Si realmente dejamos que el pasado se nos acerque, si no lo provocamos, no podremos dar razón de por qué hoy me viene un determinado recuerdo a la cabeza. Algunos según vienen se van, son como los sueños que no controlamos. Otros persisten y se hacen presentes por encima del paso del tiempo. Se quedan.

Es obvio que siempre habrá alguna razón que justifique el porqué de la permanencia de unos sobre otros. Esta razón, mientras permanezca oculta, es como si no existiera y podemos llamarla azar pero no destino.

Dejo de escribir, permito que el pasado se acerque y me encuentro asomado a un viejo paisaje en el que hacía mucho tiempo que no había pensado. Salto de un recuerdo a otro; lugares y personas se me aparecen y entran en mi presente sin que yo las haya llamado. Vienen y van.

Hoy no quiero hablar de recuerdos. Hoy quiero hablar de lo que siempre está presente. Ni el azar ni la causalidad  son su causa. Me refiero a su contrario: la libre elección que yo he ejercido para destacar a unos sobre otros. Hay cosas que se olvidan y que más tarde puede que regresen vestidas de recuerdos. Las cosas de las que hoy hablo un día llegaron para ya nunca marcharse. La impresión primera, el descubrimiento, la luz entre las tinieblas ha hecho que ellas formen parte de mi como forman parte mis ojos o mis brazos. Ellas soy yo y yo soy ellas. No necesito recordar para recordarlas. Están.

La música forma parte de mi vida desde que tengo consciencia. Mi biografía también está hecha de música. Los balbuceos fueron como los de todos: palos de ciego en busca de algo que no se puede definir. Luego llegaron los encuentros y las luces. El camino se desbroza a fuerza de insistencia y el que se cansa y abandona se da media vuelta o se pierde. Hoy quiero jugar un juego. El juego de los hitos. Momentos que llegaron para nunca marcharse. Descubrimientos que dan forma a mi biografía. Sé que si me esfuerzo y recuerdo surgirán otros muchos. Esto en mi juego es trampa. Es el juego del no-recuerdo. Sólo me interesa lo que está, lo que nunca olvido, lo que me conforma.

Es duro escoger, es difícil marcar prioridades pero si no lo hacemos, el juego pierde toda su gracia. Mis diez momentos estelares de mi biografía musical son los que son y no vale que otros se escondan en los recovecos de la mente.

Ahí van:

Beside you (Van Morrison): puedo decir que esta canción me hizo descubrir que el arte es emoción. El resto es pura mentira. Yo soy antes y después de Beside you.

Solid Air (John Martyn): originalidad, sensibilidad y fuerza. Es una canción que podría durar eternamente. Te arrastra y te lleva. Es inútil oponer resistencia.

Kentucky Avenue (Tom Waits): aquí miento un poco. No es sólo una canción lo que me acercó a Tom. Es Tom al completo.Disfrazado de ser marginal se esconde la poesía  de un artista único.Nunca una voz inhumana penetró tan adentro.

Famous blue raincoat (Leonard Cohen): algo tiene esta canción que me transporta a la soledad buscada de la madrugada, al momento completo e irrepetible. Su melodía vive en mi cabeza.

I want you (Bob Dylan): dos minutos de verdad. Bob Dylan es la prueba de que el arte es insípido si lo encerramos en técnica y disciplina.

Born to run (Bruce Springsteen): el rock, la calle, la fuerza descomunal que nos arrastra. La sinceridad, la falta de artificio. Energía que da vida.

Layla (Eric Clapton): canción en dos partes. Desesperación y tristeza. Nunca nadie hizo llorar así a una guitarra.

Place to be (Nick Drake): sus canciones son como él. Tristes, huidizas y tímidas. Desde la soledad llega al alma y te hiere.

Like a hurricane (Neil Young): tiene algo  hipnótico. La canción y la guitarra.

Older chests (Damien Rice): escucharle es como volver a cuando descubrí la música de verdad. No salgo de mi asombro.

Todos ellos son como mis apellidos. Me siento más cercano a estas canciones y a estos músicos que a cualquier identidad impuesta. Me importan un carajo la tierra, la patria y las banderas. Si yo soy yo , ellas y ellos son mis circunstancias. No son las únicas y nunca deja de haberlas.

Mi vida está llena de música, de libros, de películas, de paisajes, de personas y lugares. Nunca podré contarme completo, nunca podré encerrarme del todo en un grupo de palabras pero ellas son yo, no cabe duda.

Veo las portadas de los discos que un día compré y recuerdo. Recuerdo las portadas no la música. Ella está presente.

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Así me llamo (entre otras cosas)

Ellas, ellos y yo

Intento imaginar cómo sería yo sin los libros que he leido, sin la música que he escuchado, sin las películas que he visto.Recuerdo quedarme mudo tras la lectura de un libro y ver pasar los días sin poder empezar uno nuevo, abandonarme durante horas con la música en mi cerebro,ver la vida en blanco y negro y querer atravesar la pantalla hacia otra vida posible.Esos momentos de ensimismamiento,de paz, de iluminación, de razón y verdad son más reales en mi consciencia que cientos de horas vividas con el desasosiego de perderlas.Confunde uno en el recuerdo personajes con autores,compositores,intérpretes,actores y directores.Son amigos,referentes y maestros que se han ido incorporando a nuestra existencia. Miro hacia atrás y los veo.Su recuerdo es parte de lo que soy ahora y tengo la suerte de tenerlos siempre a mano.Puedo tocarlos, leerlos, oirlos y verlos.Ellos permanecen idénticos. Yo soy el que ha cambiado.Ellos son mi geografía y mi biografía.Cuando nos preguntan sobre nuestra vida nos limitamos a contar dónde y cuando nacimos,en qué ciudades hemos vivido y que trabajo tenemos.Datos,nada más que datos.¿Qué es lo que verdaderamente nos define?.Unos dicen que la lengua, otros el paisaje y los más inspirados, la infancia.Yo me siento mejor explicado si hablo de libros que cayeron en mis manos,de músicas que abrieron mis sentidos o de películas que me enseñaron que la realidad no siempre es de carne y hueso.Con el paso del tiempo son innumerables los ejemplos que se amontonan en nuestros recuerdos.Al final, lo mismo que con amigos o amores,sólo unos cuantos permanecen a nuestro lado.De vez en cuando se produce la magia de un nuevo encuentro y nunca nos cansamos de celebrar esa llegada.Cuando es así, le damos cobijo, lo guardamos con cuidado en nuestro fuero interno.El tiempo dirá si permanece o se desvanece por los resquicios del alma.

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¿Cómo dejar fuera de mí todo esto?Casi todos los momentos importantes de mi vida tienen una banda sonora,imágenes y palabras impresas que me han ido marcando el camino,enseñando y emocionando.Todo cabe en una maleta.Es poco peso para llevar encima.Ligero equipaje que, sin embargo,deja huellas indelebles,tatuajes en el alma que uno lleva orgulloso del mismo modo que se presume de buenos amigos.Son amigos íntimos de los que no sabemos si hablar o quedárnoslos para nosotros solos.Ambiguo sentimiento que lucha por decidir si compartir o no nuestros más queridos secretos.Son parte de mi vida, viven dentro de mi y me acompañan.Sé que hubo y que habrá muchos más.Cuando uno los enumera y no hace esfuerzo alguno por recordarlos es porque están a flor de piel,asoman solos por los poros y  los sentimientos.Palabras, imágenes y sonidos que son tan nosotros como nuestros pensamientos.Soy incapaz de pensar como sería yo sin ellos puesto que no sería yo, sería otro, y a ese otro no le conozco.

Somos también otras cosas, somos a veces paisajes, lugares,luz y cuatro paredes.Somos aquellos a quien queremos,somos amigos y en algunos casos, pocos, somos nosotros.