Basado en hechos reales

Mari Puri tenía 13 años.Era una chica alegre y disfrutaba de la vida como corresponde a su edad.En su último cumpleaños le habían regalado un teléfono móvil.Estaba encantada,feliz ,diría yo.Además, el móvil tenía reproductor de mp3 incorporado.¡Qué más se puede pedir a la vida! Lo que Mari Puri no sabía era que una terrible sorpresa iba a cambiar su vida para siempre.Los auriculares que venían con su nuevo aparato no funcionaban.Respiró profundamente, contó hasta tres y volvió a probar,y nada.Deseperada pidió ayuda a su madre,y ella,a pesar de ser experta en todo tipo de adminículos electrónicos, no pudo arreglar el problema.Tomaron una decisión. Llevarían el aparato al servicio técnico de Tokia (disfrazo el nombre auténtico de la empresa porque no quiero publicidad en esta historia).Una vez en las instalaciones de Tokia le comunicaron que tenían que enviar el teléfono a Madrid para poder arreglarlo(ella vivía a 500 kilómetros de distancia).Mari Puri decepcionada preguntó:

-¿Cuánto van a tardar?

-Tranquila, será cuestión de unos días. respondió la amable dependienta.Te llamaremos.

Mari Puri se marchó a su casa y esperó impaciente la llamada de Tokia.

Esos pocos días se transformaron en semanas,Mari Puri ya no reía,era una sombra de sí misma.Sólo pensaba en recuperar la alegría perdida.Cuando estaba a punto de hacer lo peor, llegó la buena nueva:

-Puedes venir a por el teléfono, le dijo la voz de un ángel.

Sin perder un momento fue corriendo a recuperar su preciado tesoro.Pero, otra vez la vida le iba a demostrar lo dura que sabe ser.

-Lo siento Mari Puri. Esa llamada era de Madrid.Quiere decir que allí ya lo han arreglado.Habrá que esperar a que llegue.

-Pero si me han dicho que venga a recogerlo,protestó Mari Puri incrédula.

-No, no, todo el mundo sabe que esas llamadas no hay que tomárselas al pie de la letra.

-Pero….ya no pudo aguantar más y destrozada se echó a llorar.

Sacando fuerzas de flaqueza preguntó:

-¿Me llamaréis?

-No, mejor nos llamas tú, le respondieron amablemente, es lo lógico.

No viendo más que la nada a su alrededor, Mari Puri regresó a su casa y allí permaneció encerrada.Todos los días telefoneaba a Tokia, pero siempre recibía la misma respuesta:

-De momento nada,paciencia ,sigue llamando.

Un día sucedió a otro y otro a otro y así hasta que los árboles perdieron sus hojas y la nieve cubrió los campos.Como todo llega más tarde que nunca, también un buen día Mari Puri escuchó lo que su alma ya había renunciado a oir:

-Ya está. Puedes venir a recogerlo.

-Pero, ¿es Madrid o es desde aquí?

-¿Cómo va a a ser Madrid?

¿-Pero ustedes me dijeron…¿Puedo pasar ya a recogerlo?

-Por supuesto, Tokia nunca decepciona a sus clientes.

Mari Puri,una vez más, salió corriendo loca de alegría ,sintiendo que la vida por fin tenia sentido.

-Aquí lo tienes, le dijeron, mientras le ofrecían la joya con cara de deber cumplido.

Ella lo acarició,lo abrazó y una dulce lágrima resbaló por su mejilla.Con dedos temblorosos pulsó el botón de encendido y en vez de ver el logotipo de Tokia saludándole se encontró con una pantalla en blanco.Eso fue demasiado. Mari Puri, sin poder soportarlo, cayó desmayada al suelo.Al cabo de un rato ,y como viviendo una horrible pesadilla,despertó y recordó dónde se encontraba.

-Por favor,suplicó, hagan algo,no puedo más.

La diligente dependienta,presta a desfacer el entuerto aseveró:

-Ahora mismo mando un correo electrónico a Madrid.

-¿No puede llamar por teléfono?Preguntó casi sin aliento Mari Puri.

-Eso es imposible.En Tokia Madrid no tienen teléfono.

A Mari Puri, que creía estar siendo víctima de un castigo divino, ya no le quedaban fuerzas.

Al cabo de unas horas el correo fue contestado.En Madrid habían arreglado el auricular pero habían borrado el software del móvil.

Ya no había lágrimas, ya no había tristeza, Mari Puri era un fantasma,estaba vacía de vida.

-Está bien, añadió insensible.Mándenlo de nuevo a Madrid.

-¡Ni que fuera tan sencillo! Le respondieron.Primero nos tienen que decir cuándo podemos mandarlo.

-¿Será una broma? preguntó ella con cara de incógnita.

-Es lógico, ¿no? En Tokia lo hacemos todo con orden.La calidad en el servicio es una prioridad en nuestra firma.

Pensando que el mundo era un sinsentido,Mari Puri ya no dijo más, aceptó su destino y se dispuso a marchar.

La dependienta, al verla tan decaida le explicó el perfecto funcionamiento de su empresa:

-Tranquila, tú llámanos todos los días. En cuanto nos comuniquen desde Madrid que podemos mandar el teléfono, te lo decimos. Entonces, tendrás que llamar de nuevo para preguntar cuándo puedes pasarte por aquí para darnos permiso para que lo mandemos. Cuando nos des permiso, lo comunicaremos a Madrid.Esperaremos unos días por si acaso.Lo enviaremos y tú tranquilamente nos sigues llamando, y cuando el teléfono esté de nuevo aquí, te lo haremos saber.Esperas unos días y vienes.¿De acuerdo?

Mari Puri ,para entonces,ya nada oía, sabía que estaba pagando lo que había hecho mal en otras vidas y lo aceptó.Es más, vio la luz, se ilumimó.Desde aquel momento decidió usar sólamente telegramas para comunicarse.