Tierra amarga

Ciento treinta y ocho minutos sin quitar los ojos de la pantalla.Cuando algo consigue atrapar tu atención hasta el punto de olvidar que estás sentado en una butaca y que hay otras personas alrededor,entonces has experimentado el cine.¿Qué ha sucedido?Simplemente has tenido la demostración de que es posible vivir fuera de ti mismo.Cuando recuerdas una experiencia así, nunca te ves a ti sentado mirando las imágenes.Tú no existes en ese recuerdo, te has desvanecido y la vida de otros pasa a ser tu propia vida.No hay una frontera que separe los ojos de la pantalla.Esa experiencia, única e intransferible es muy difícil de explicar.Lo que queda después es la prueba del tiempo.Hay ocasiones en las que, como sucede con los sueños,las imágenes vividas y las sensaciones experimentadas se van desvaneciendo y al cabo de un tiempo no queda huella alguna,al menos consciente.En otras, sin embargo, sientes que algo ha anidado en ti y que pasa a ser parte de tu biografía.La vida nos va conformando y son estas experiencias las que se encargan de moldearnos.

Ayer vi una película que probablemente no pasará a la historia, pero que para mi es un perfecto ejemplo de maestría.Todo está en su justo lugar.Martin Scorsese,su director, juega con los espectadores,les lleva de una posibilidad a otra, de un punto de vista a su contrario y nosotros le seguimos dócilmente sin rechistar.Contar una historia es difícil.Contar una historia inverosímil y hacerla creíble lo es más todavía.Él lo consigue.Creo que esta película es un ejemplo de lo que  debe ser el trabajo de un director de cine.

Miedo, misterio,suspense y los intrincados caminos que la mente humana puede recorrer se nos muestran de tal manera que uno no juzga, según ve la película, verosímiles o no.Se participa de la historia, se vive en la piel del protagonista como si todo lo que sucede fuera más real que nuestros propios ojos que la ven, que nuestros oídos que  la escuchan,  que nuestro corazón que siente y  que nuestro cerebro, incapaz de detenerse a pensar en lo que está viendo.El Señor Scorsese nos lleva de la mano y le seguimos.No cerramos los ojos para no ver lo que nos asusta,no somos capaces de asimilar las pistas y las claves que él va dejando ante nosotros.Vivimos en ese mundo de pesadilla que nos muestra como si el mundo entero fuera una pesadilla.De la misma manera que no podemos escapar de nosotros mismos tampoco podemos huir de la isla a la que él nos ha llevado.La isla,en verdad, somos cada uno de nosotros y en ella pueden ocurrir todas las cosas imaginables.Creer en todo eso, vivirlo como la realidad más cercana,esa es la experiencia fundamental del cine.El poso que la historia nos deje,las enseñanzas que podamos aprender  son otro asunto.Shutter Island es un ejercicio de cine.Shutter Island es una historia que nos engulle y que cuando acaba nos da la oportunidad de comprender que el arte ante todo es arte.El arte no entiende de moral.El arte es creación.El influjo que pueda tener en cada uno de nosotros es un tema completamente diferente.

Expresiones manidas como cine en estado puro vienen bien en casos como éste.No sé si esta película es una obra maestra. Lo que sí sé es que es una enorme lección de cine.

Al acabar la película,no sé por qué, la gente se levanta de sus asientos y abandona la sala presurosa.Yo no puedo.Me quedo clavado en el asiento.El último regalo de Scorsese es sólo para mí. Con el cine ya vacío,todavía a oscuras, y mientras pasan los créditos  suena una guinda perfecta que se incrusta en mi cerebro.Anonadado por lo que he visto,soy presa fácil de lo que ahora escucho.Los acomodadores preparaban la sala para la próxima sesión.Parecían no ser conscientes de lo que estaba ocurriendo.

Salí del cine.Vine a casa.Busqué esa música hasta encontrarla y la escuche una y otra vez.Hoy la dejo aquí para quien quiera apreciarla.Si alguien quiere ser director de cine que pase primero por taquilla.