Dilemas y dualidades

CAUSA

Hoy he visto un desfile de moda. Hasta aquí normal. Con reservas, pero normal. Lo peculiar no era la ropa, ni sus colores ni sus diseños. Tampoco el precio; algunas  prendas sobrepasaban los 18.000 euros. ¿Qué es eso para una sociedad como la nuestra? Lo anormal, lo cómico, lo trágico, lo vergonzoso, lo indignante, lo terrible era…no puedo decidirme. Escoger entre los modelos y el público se me hace difícil, casi imposible. Los ojos se me salían de las órbitas al comprobar que los modelos eran ¡perros! Sí, animales de cuatro patas, indignos de tal nombre. El público, no sé, ¿cómo describirlo?,mejor ser breve. Era completamente idiota. ¿Entendéis el dilema?

EFECTOS

Contención

La diferente percepción que tenemos de las cosas, nos hace, a veces, casi siempre, olvidar el problema de fondo. Nos enzarzamos en disputas sobre modos y maneras y abandonamos a su suerte a la víctima inocente. Ésta, la víctima, ve, desesperada y desesperanzada, cómo nos perdemos por laberintos sin salida que nos hacen luego llegar irremediablemente tarde. Ir al grano es la tarea que evitamos, disfrazando de prudencia y mesura, la cobardía, la pereza y la falta de ganas de perder ni un ápice del injusto privilegio en que sustentamos nuestra cómoda distancia de lo real y verdadero.

Cierta ira

No mirar más allá de nuestro ombligo, sentirnos el centro del universo y ocultar tras el embrutecedor ruido de nuestras palabras, la pura verdad de lo simple y evidente. Hablar y no decir nada es nuestra pericia mejor lograda. No detenerse a pensar, no volver la vista atrás y escapar de la rabia infinita que nos persigue. Somos artistas del alambre, hemos creado un perfecto equilibrio que se sustenta en la nada.

Enfado

¿Qué más decir? Palabras sin usar ya no nos quedan. Volvernos a repetir en un bucle infinito de sintaxis malograda. ¿Qué hacer? Somos prisioneros de nuestros más negros pecados. No podemos, no queremos romper las cadenas que nos atan. Quitarnos la venda de los ojos, ¿para qué?, si ya ni tan siquiera somos capaces de sentir el dolor que hemos causado. Inocentes o culpables, víctimas o verdugos. Creadores de dualidades sin  sentido. Escudos que nos brindan protección ante la flecha que certera apunta hacia el centro de nuestro corazón impenetrable.

Calma

No busquéis amargura disfrazada. No encontraréis un mal momento. No hay odio ni locura. Tan sólo son palabras encadenadas a la espesa realidad que nos rodea.

Esperanza

Ver a un niño dormido es nuestra única esperanza. Verlo levantarse de la cama, abrir la ventana, respirar y sentir nuestra mano en su hombro. Esa mano, ese gesto valen más que todas nuestras palabras desgastadas. Sigamos así, callados, salgamos con él a la calle y aprendamos que el mundo es mundo aunque nosotros no estemos.

Realidad

Cuando cansados, cerramos los ojos, nada se detiene,sólo nosotros.No seamos arrogantes ni pensemos que la luna y las estrellas desaparecen cuando ya no las miramos.

Futuro

Deshacer el camino andado y empezar de cero, otra vez, como si nada hubiera pasado. Decir pan y no saber lo que decimos, mirar nuestras manos y asombrarnos de sus infinitas posibilidades. Dibujar de nuevo el mundo y llenarlo poco a poco  de colores.

EPÍLOGO

Hay un a delgada línea que separa muchos opuestos. Se ve claro entre el amor y el odio. Lo mismo ocurre entre lo trágico y lo cómico, la esperanza y el abandono. Es fácil pasar del uno al otro. La vida, por eso, se ve mejor en blanco y negro. Sé que hay matices, no lo dudo. Pero al final la falta de colores es blanco y todos ellos juntos, negro.