The tallest man on earth

Nunca me habría atrevido a hacer lo que voy a hacer. Robert Zimmerman es uno e irrepetible. Está, gracias a dios, vivo y, por lo que parece, coleando en su eterna gira sin fin.Nómada entre los nómadas. Hoy B. me ha hablado de un pequeño sueco que irónicamente se considera el más alto de los hombres sobre la tierra. Descreído, como no debería serlo, he buscado hasta encontrarlo. Escuchándolo  me he acordado del viejo Bob cuando no era en absoluto viejo  y nos dio a todos esperanza. He revivido la emoción que me hizo aprender a querer la música, a sentirla como algo necesario e indispensable. Todo lo que he escuchado y todo lo que he visto de este sueco nacido en el polo norte y que quiere ser rey de España me ha gustado. Me he enfrentado, una vez más, a la inigualable sensación de haber descubierto algo. La isla del tesoro a mis pies y yo siguiendo la pista de un desconocido que se ha dejado encontrar, que sin trampa ni cartón ha tomado su guitarra y con una voz que a mi me hacía viajar en el tiempo ha desgranado una a una sus canciones. Decir que todo me ha gustado es decir verdad y decir la verdad es decir lo que pensamos y sentimos. Este sueco, perdido hasta hace unas horas entre la maraña de sandeces que nos rodean, ha entrado con su música en mi casa y en mi noche. Ahora mismo suena su voz y yo le dedico estas palabras de asombro y agradecimiento.

Será que Mr Zimmermann no ha querido esperar la muerte para reencarnarse. Será que su sombra es alargada y y es capaz de llegar desde Minnesota hasta la fría Suecia. Será que la música, es verdad, no tiene fronteras, ni lenguas ni ataduras. Será lo que tenga que ser pero lo cierto  es que Kristan Matsson está pidiendo a gritos un lugar en mi vida. Yo pensaba que mis bolsillos y cajones estaban ya repletos. Para mi sorpresa el hombre más alto del mundo no ha tenido problema alguno para hacerse un hueco e instalarse entre todas las cosas que de verdad me importan.

Bienvenido.

B. te debo una.