Copulativas y disyuntivas

Todos queremos ser únicos, de una pieza, originales, distintos.Todos deseamos decir y hacer cosas diferentes.Todos necesitamos sentir que nos conocemos,que sabemos como actuaremos y lo que opinaremos en cualquier situación o sobre cualquier tema.

En las entrevistas de trabajo, por ejemplo, somos capaces de contar nuestras experiencias, desvelar nuestras ambiciones y mostrar la presencia de ánimo suficiente como para no dejar traslucir nuestros miedos y nuestras inseguridades. Tenemos respuestas preparadas para todas las preguntas imaginables.Las únicas cuestiones en las que todo el mundo duda y se azora son aquellas en las que simplemente nos piden que nos definamos en dos palabras, que destaquemos nuestras virtudes o enumeremos nuestros defectos o,  sencillamente, que busquemos los calificativos que mejor nos definen.¿Por qué sucede esto siendo como somos cada uno de nosotros nuestro principal tema de reflexión y al que más tiempo dedicamos a lo largo de la vida? Respuesta:no somos únicos ni de una pieza, más bien todo lo contrario.Dentro de nosotros hay varios nosotros. ¿Cuántos? Tantos como podamos imaginar.No siempre salen todos a relucir. El destino, el azar, las relaciones, los afectos hacen que nos manifestemos de diferente manera según sea el devenir de nuestra vida.No hay un yo de verdad y otros de mentira. No somos hipócritas necesariamente.Todos pueden ser verdaderos. Hay gente que pasa la vida fingiendo ser lo que no es. Esos desarrollan una coraza que les hace enfrentarse al mundo desde una posicíón estudiada. Ellos, desdichados, llegan a creerse que son como se manifiestan y nunca llegan a conocer el universo que tienen en su interior. Estamos hechos de contradicciones. Uno puede jugar a pensar en cómo reaccionaría en determinada situación. Nunca lo sabrá con certeza hasta que esa situación llegue, si es que alguna vez llega. Esta incertidumbre nos produce inseguridad y esto se nos hace incómodo.Con mucha frecuencia deseamos cosas contradictorias. Día a día descubrimos que nos gustaría poder vivir vidas diferentes, que nada tienen que ver entre ellas.No podemos decidir, pues todos son deseos verdaderos y sinceros.De la misma manera que nuestro ánimo varía constantemente, a veces tan sólo hace falta una canción, unas palabras o la cambiante luz del día para pasar de comernos el mundo a encerrarnos en nuestra concha preferida. También  nuestra forma de mostrarnos al mundo, de actuar, de ser, varía o puede variar según las circunstancias. Nadie “es” valiente.Somos valientes hoy, tal vez mañana y quién sabe pasado mañana. Así mismo, nadie es alegre, sincero, generoso, bueno o malo siempre. Somos todas las cosas a la vez. Yo no soy yo, soy muchos y todos habitan dentro de mí. Si me quiero definir necesitaré más adjetivos de los que conozco y el que me escuche acabaría por aburrirse o dándome por imposible. Cuanto más pensamos en nosotros mismos más profundo se hace el abismo. Esto no es malo ni bueno, es así. Nuestro valor está en mostrar voluntades. Nunca llegaré a ser bueno. A lo más, tendré voluntad de serlo. Esto no es moco de pavo. Los abúlicos, los carentes de voluntad, son los auténticos enfermos del alma. Los que cambian de opinión, los que quieren a dos mujeres ( o a dos hombres) a la vez, esos, no están locos ni enfermos. El problema, como siempre, es que las dos mujeres ( o los dos hombres) no nos suelen querer a nosotros. Nos quedamos con la que sí lo hace y ,tontos de nosotros, creemos que hemos elegido, que hemos optado.Quiero vivir en el campo y quiero vivir en la ciudad. Quiero tener hijos y no tenerlos. Deseo ser un gran escritor tranquilo y sedentario y sueño también con el nómada aventurero. Ansío que mi trabajo se reconozca y ser respetado y por qué no admirado y al mismo tiempo quiero ser el ciudadáno más anónimo entre los anónimos. Todo es verdad y nada es mentira. En la vida real gobiernan las disyuntivas, tenemos que escoger entre esto o lo otro. En nuestro mundo interior dominan las copulativas, queremos esto y lo otro. De ese enfretamiento entre copulación y disyunción surgen muchos de nuestros conflictos. Por eso anhelamos ser un ser que no duda, hecho de una pieza y al que se puede definir siempre con las mismas palabras. Esos seres sólo existen en la imaginación de los niños (algunos) cuando en su más tierna infancia creen que sus padres son lo que ellos quieren que sean. Afortunadamente para los padres, el velo cae pronto de los ojos  de sus hijos.

P.D.: Juro que sólo quería anunciar mi cambio de tema en mi blog. Algo tan simple como pasar del negro al blanco, de lo complejo a lo simple, del más es menos al menos es más. Lo quería negro y lo quería blanco. Una “o” se ha interpuesto en mi camino. Mi voluntad entre el negro o el blanco ha optado por el blanco.¿Qué querrá ella mañana? Qui lo sá.