Sábado de gloria por la tarde

Hoy Sábado de gloria, mañana Domingo de resurección. Quo Vadis, La túnica sagrada, Jesucristo Superstar, Ben-hur, via crucis, semana santa, domingo de ramos, huevos de pascua, color morado, procesiones, saetas, pasos, cofradías, Benedicto hablando desde El Vaticano, fieles, ¿dónde están los fieles? Miro por la ventana y no los veo. Salgo a la calle y veo la ciudad llena de coches y  la gente llena los bares y restaurantes. Las iglesias en obras o vacías. Escucho la radio, veo la televisión y las procesiones de remotos pueblos y pequeñas y grandes ciudades se venden como atracciones. Fervorosa Hermandad de Culto y Procesión del Santísimo Cristo de La Crucifixión y María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad. Archicofradía del Santísimo Sacramento y Venerable Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de La Pasión y María Santísima del Amor Doloroso. Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y Maria Santísima de La Piedad…

Dos mil millones de cristianos. Mil millones de católicos. Dos mil años de historia. Un fundador: Jesucristo. Un texto sagrado:la Biblia.¿Quién da más? Nunca ninguna comunidad humana ha sido tan numerosa. La cultura occidental ha sido marcada por su impronta y hoy, querámoslo o no, la civilización occidental tiene como raíz ese oscuro personaje que nació en una perdida provincia romana hace ya más de dos milenios.

De Jesucristo muy pocas cosas se saben. Cuatro o cinco referencias son lo único que tenemos sobre su existencia histórica. El resto es tradición y un libro, la Biblia, que poco tiene de histórico. ¿Qué queda? La fe. Este es ya un terreno pantanoso del que poco puede ser dicho pues se basa exclusivamente en creencias indemostrables que hemos de suponer se reciben por gracia divina.

La mayoría de creyentes no ha leído la Biblia. Casi ninguno tiene conocimientos suficientes sobre la época histórica en que vivió Jesús. Prácticamente nadie sabe de las transformaciones que el libro sagrado ha ido sufriendo a lo largo de la historia para ir adaptándose mejor a lo que convenía contar. Si hiciéramos un examen entre los cristianos sobre temas que directamente les atañen no quiero ni imaginar el catastrófico resultado que obtendríamos.

  • ¿Qué significa Cristo?
  • ¿Cuáles son las ramas del cristianismo?
  • ¿Cuáles son sus diferencias?
  • ¿Has leido  la Biblia?
  • ¿Cuándo se escribieron los cuatro evangelios?
  • ¿Existen divergencias entre ellos? ¿Cuáles?
  • ¿Por qué sólo hay cuatro?
  • ¿Quiénes los escribieron?
  • ¿Qué son los evangelios apócrifos?
  • ¿Qué es la Reforma?
  • ¿Sabes algo de religión más allá de la historia sagrada que te contaron en el colegio?
  • ¿Fundó o mandó fundar Jesucristo una iglesia?
  • ¿Fue San Pablo coetáneo de Jesucristo?
  • ¿Qué libros componen el Antiguo Testamento?
  • ¿Qué es la paruxia?
  • ¿Qué autores o textos parecen confirmar la existencia histórica de Jesús de Nazaret?
  • ¿Tuvo Jesús más hermanos?
  • ¿Cuándo aparecen las primeras representaciones artísticas  de Jesucristo?
  • ¿Cómo explicarías la Santísima Trinidad?
  • ¿Desde cuándo es un dogma de fe la virginidad de María?

Se pueden incluir algunas preguntas más para que la puntuación no sea tan baja:

  • ¿Existieron Adán y Eva?
  • ¿Mató Caín a Abel?
  • ¿Se han encontrado restos del arca de Noé?
  • ¿Quién escribió el Antiguo Testamento?
  • ¿Por qué Adán y Eva no podían comer los frutos del árbol del conocimiento del bien y del mal?

Sí, ya sé que me vais a decir que en estos temas lo importante no es saber sino creer. Pues yo no me lo creo. Me parece sonrojante que algo transcendental en la vida de alguien sea un asunto en el que nos limitemos a tener conocimientos de un niño de primaria, que no nos haya movido la curiosidad y las ganas de aprender y que se haya dejado todo en manos de quienes nos adoctrinan. Los creyentes probablemente no creerán más, si esto es posible, porque conozcan más, pero, al menos, su actitud sería la lógica. Ganas de aprender y de conocer. La falta de ellas, la ignorancia reinante y el desinterés generalizado no hace más que mostrar a las claras la ligereza, por ser suave, que la mayoría de los autoproclamados creyentes muestran en su comportamiento y en la defensa o explicación de sus creencias.

Inexactitudes, mentiras, errores, disparidades. De todo esto está poblada la Biblia y las cabezas de muchísimos creyentes. Es curioso observar cómo la propia iglesia prohibió durante siglos la lectura del libro sagrado a sus fieles. (Igual es que la razón es tan sencilla como que leer la Biblia es un camino fácil para dejar de creer). Ahora que cualquiera tiene acceso a todo tipo de información no parece que mucha gente la utilice. Cuando preguntas a un cristiano en qué cree su respuesta suele ser muy breve y si intentas comprobar el conocimiento que tiene sobre lo que dice, cambias de tema si es un amigo, no quieres hacerle pasar un mal rato, o te indignas si se trata de alguien que se las da de conocedor pues lo único que utiliza en sus argumentos son los más trillados lugares comunes.

¿Cuál es el papel de la Iglesia Católica en toda esta historia? No cargando las tintas demasiado e intentando no entrar en profundidades no hay más remedio que contestar que la santa madre iglesia es la principal responsable de que todo esto permanezca en la más absoluta oscuridad. Jamás ha facilitado la posibilidad de conocer a sus fieles. Sus intereses son con demasiada frecuencia diferentes a los de sus seguidores. Ha tergiversado el origen del cristianismo a su conveniencia, ha mal informado a sus víctimas, pues eso y no otra cosa son aquellos que son constantemente engañados. Ha ocultado conocimiento. Se ha permitido extender su poder a este mundo no importándole a quién se aliaba con tal de conservarlo. Ha pedido perdón siempre a destiempo. Ha olvidado cuál es su papel, su misión y su ejemplo.

..porque haría falta ser ciego o malintencionado para no ver que en el cristianismo, como en cualquier otra religión, existieron y existen hombres y mujeres buenos, que hicieron el bien, que no hicieron el mal y que, por consiguiente, merecen todo nuestro afecto y respeto. Pero lo que no puede hacerse es identificar a esos cristianos buenos y honrados con la institución religiosa a la que pertenecen. Pues ellos son también sus víctimas. José Antonio de Taboada