Amor a la sabiduría

Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito, Parménides, Sócrates, Platón, Aristóteles, Zenón, Epicuro, Cicerón, Séneca, Plotino, Agustín, Tomás de Aquino, Scoto, Ockham, Nicolás de Cusa, Maquiavelo, Hobbes, Descartes, Spinoza, Leibniz, Locke, Hume, Rousseau, Kant, Hegel , Marx, Stuart Mill, Schopenhauer, Nietzsche, Kierkegaard, Dilthey, Bergson, Husserl, Jaspers, Heidegger, Sartre, Wittgenstein, Russell, Popper, Freud, Adorno, Marcuse, Habermas, Althusser, Foucault, Derrida.

Atomistas, sofistas, escépticos, estoicos, epicúreos, neoplatónicos, cristianos, escolásticos, racionalistas, empiristas, ilustrados, idealistas, positivistas, utilitaristas, vitalistas, fenomenólogos, existencialistas, psicoanalistas, estructuralistas, hermenéuticos, postmodernos.

Sentido, razón, apariencia, realidad, mito, naturaleza, bien, belleza, alma, virtud, dios, materia, forma, potencia, acto, felicidad, libertad, placer, verdad, tiempo, fe, razón, intuición, deducción, experiencia, sensación, sustancia, conocimiento, causa, azar, sentimiento, voluntad, educación, estética, fenómeno, ética, moral, ciencia, espíritu, esencia, trabajo, alienación, progreso, deseo, vida, muerte, ser, devenir, conciencia, existencia, lógica, pensamiento, idea.

Dos mil quinientos años pensando siempre en lo mismo. Millones de palabras habladas y escritas para tratar de explicar sólo un puñado. Cincuenta hombres que marcan el camino del pensamiento. Las mismas preguntas a través de los tiempos y casi ninguna respuesta. El eterno retorno al desconocimiento y a la duda. Aristóteles de la mano de Wittgenstein. Sócrates sonriendo, Heráclito pasmado, Ockham en el filo de la navaja, Nietszche cabizbajo y Hegel reclamando la gloria eterna.

El hombre de hoy (como el de ayer) vive al margen del conocimiento. Pretende tratar de explicarse pero se enfrenta a un muro insalvable y opta por abandonar, por pensar que lo inmediato es lo importante. Ya nadie resiste la soledad de un pensamiento. La vida se llena de ocupaciones sin sentido. Pensar no lleva a ninguna parte.

Dios, que llenaba el vacío de la mente está demasiado ocupado para llevarnos de la mano. Nos ha dejado solos. El consuelo no está en el más allá. La respuesta está en el viento pero nadie desea mirar a lo alto. La vida pasa entre quehaceres, eterno movimiento, olvido constante.

La cabeza llena de pájaros sin alas, las palabras huecas de tanto repetirlas, los días suceden a las noches  y no hay asombro ante nada. Sin asombro no hay preguntas y sin preguntas no existen caminos hacia posibles respuestas. El cielo es azul, las estrellas brillan, el mar llega cargado de espuma y la gente pasa de largo, dominada por la prisa, por el tiempo inventado que todo convierte en rutina.

Queda lejos la imagen del hombre conversando con sus pensamientos, paseando lentamente entre sus dudas, hablando de lo humano y lo divino. Hoy el hombre se levanta, corre pero no vuela. La tranquilidad es aburrimiento. Nadie soporta no hacer nada. Se inventan tareas, ocupaciones. No hay que dejar de hacer un solo instante. La agenda está para cumplirla. La soledad aterra, no por la falta de compañía sino por  enfrentarnos a la mente desnuda, a la consciencia del vacío que nos llena.

Las palabras volaron hace tiempo, se llevaron con ellas los conceptos que forjaron lo que somos y hemos olvidado. El mundo está diciendo adiós, ya nunca dice hola. Todo se acaba desde que empieza. Las ideas asustan y como avestruces hundimos la cabeza en el suelo.

Todas las cosas están llenas de dioses, el universo tiene una estructura matemática, todo es perpetuo devenir, es preferible padecer el mal a cometerlo, las formas son entes inmutables, eternos y necesarios, la virtud primera es la sabiduría, el hombre es social por naturaleza, ser es estar ahí, ser es no ser una nada, creer para comprender, el hombre está compuesto de materia y forma, no hay que multiplicar las causas sin necesidad, las ideas innatas fundan el conocimiento de la razón humana sobre sí misma, sólo existe una sola sustancia, la experiencia es el origen y el límite de todo conocimiento, los sentimientos son la única base de nuestra actividad moral, la voluntad general es la única fuente legítima de toda soberanía, la sensibilidad capta los objetos, no los reconoce. Esta tarea corresponde al entendimiento, obra según una máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal, la realidad es racional y lo racional es real, el motor de la historia es la lucha de clases, el hombre persigue la felicidad, la voluntad se manifiesta como deseo, el arte es la fuerza capaz de salvar la individualidad humana del río incesante del devenir, el más grande de los últimos acontecimientos es que dios ha muerto, la vida es el conjunto de hechos vividos, dotados de sentido para una conciencia humana, la vida es en sí misma y siempre un naufragio. Naufragar no es ahogarse, el hombre no tiene esencia, sino que es exclusivamente su propia existencia, en el mundo se ha producido el olvido del ser, la filosofía trata una pregunta como una enfermedad, la conciencia autorreflexiva no es toda la conciencia.

El hombre es un sujeto fatigado que ha renunciado a ser agente de la historia. El hombre aniquilado deambula entre ruidos, repite lo que escucha, abandona todo lo que había empezado y se despedaza sin conocer siquiera el motivo.

Las palabras, parece, son las únicas armas que, aunque ocultas y olvidadas, pueden vencer al tiempo. En ellas sigue estando el futuro.