Vade retro

En más de noventa países del mundo ser homosexual es delito. Se trata de paises islámicos en la mayoría de los casos.En diez, al menos, la homosexualidad se condena con la pena de muerte.Francia propone  en la ONU lanzar una campaña para conseguir despenalizar la homosexualidad y que desaparezca esta terrible discriminación que puede llevar a la muerte a alguien por el simple hecho de tener una orientación sexual determinada.La iglesia católica no quiere apoyar estas medidas pues argumenta que esto podría llevar a la legalización de los matrimonios homosexuales.(¡¡¡¿¿¿???!!!)Dice estar en contra de que se castigue con la pena de muerte a estos desdichados pero no quiere respaldar medidas que puedan conducir a lo que ellos consideran una situación contranatura.Curiosamente, en Francia,país promotor de la iniciativa, no están legalizadas este tipo de uniones.A pesar de ello la iglesia se opone y se seguirá oponiendo.Podría parar aquí y escribir un simple “no comment”.Podŕia seguir escribiendo durante días y no terminar nunca de explicar lo que me parece semejante postura. Creo que ni utilizando todas las palabras del vocabulario, ni razonando todo argumento posible, ni mascullando todos los improperios que en cualquier idioma existan me acercaría ni de lejos a expresar lo que sin palabras me dice la rabia que me corroe.Necesitaría lanzar un grito más atronador que el más potente de los truenos,dar  el más fuerte de los puñetazos sobre la mesa que en la historia haya sido, sólo, para que se empiece a atisbar la opinión que me merecen las declaraciones de la santa madre iglesia católica.

Yo he nacido en un país donde la mayoría de las personas es católica,donde la mayoría de las familias continúa bautizando a sus hijos y donde las parejas heterosexuales, por supuesto,y como dios y el papa mandan, se casan por la iglesia. A nadie le importa ya qué motivaciones lleva a toda esta gente a comportarse de este modo.Bautizo a mi hijito aunque no tenga ni repajolera idea de lo que esto significa, hago que mi hijita celebre su primera comunión para que juegue a las novias y lleve disfraz de princesa por un día y reciba una play station,me caso en la catedral de Burgos porque en los juzgados las bodas son muy sosas y no lucen, y cuando me muero, quiero un funeral donde un cura de 92 años hable de mi maravillas sin haberme conocido.Suspiro por ver las lagrimitas de mi familia y amigos a la puerta de la iglesia.Si además de todo esto he dado mi ropa vieja a los pobres,he hablado a mis hijos del niño jesús y me he escandalizado un poco cuando me he enterado de que los vecinos del 1º B viven solos y son hombres, tengo garantizada una autopista hacia el cielo .Mi bondad en la tierra y mis profundas creencias me franquearán sin duda la entrada al reino de dios.

La mayoría de los católicos lo ignoran casi todo sobre su religión.No distinguen entre un rito, un símbolo y un acto social.No han leido jamás ninguno de los textos que sientan las bases de sus creencias.Son conscientes de que no cumplen con ninguno de los mandamientos que ellos mismos dicen aceptar.Son incapaces de elevar protesta alguna por nada que nos les afecte directamente.No demuestran ninguna apetencia por discutir, conversar o dialogar sobre sus creencias.Aceptan como corderos las continuas barbaridades que se dicen y hacen en su nombre. Se enorgullecen cual cascabeles cuando al primo de la tía de la abuela de una amiga del barrio le nombran beato con todo boato.Miran al papa de turno como a un hombre que lleva una pesada carga encima y al que cuidan, por supuesto, unas dedicadas monjitas.Jamás escuchan ni leen,sin embargo, lo que su santo padre dice o escribe.Llevan a sus hijos a colegios de pago y católicos no por el ideario del centro sino porque así no se mezclarán con la chusma, y disfrutarán de paso del polideportivo que el colegio pone a disposición de sus hijos.No se extrañan de que hoy en día no hay practicamente vocaciones en los paises desarrollados y de que los únicos dispuestos a ingresar en una orden religiosa, ¡qué casualidad!, provengan de países pobres.La mayoría de los católicos, en fin, no podría explicar cuerdamente en qué consiste eso de ser católico.

Ante todos estos hechos y a quién corresponda me gustaría solicitarle la excomunión.Tal vez sería mi minuto de gloria cuando Ratzinger asomándose  a los balcones de sus aposentos en el Vaticano con su voz ahora suave y melodiosa, con su pelo blanco de abuelo de Heidi y su cara sonrosada me declare el anticristo.

Pobre abuelito, qué trabajos le doy.Ahora que viste túnica y se apoya en su pesado báculo no recuerda lo que decía cuando llevaba pantalones.

Vade retro Benedicto