El regalo más hermoso del mundo

Todos los músicos, imagino, han intentado escribir la canción más hermosa del mundo. Sólo uno lo ha conseguido. La única vez en la vida en que me he sentido iluminado fue cuando descubrí esta canción. La iluminación no se puede explicar con palabras. Es tarea inútil. Todo se hace transparente, la luz se desparrama y ves lo que ni tan siquiera sospechabas que existía. Desde ese momento todo cambia, has alcanzado el conocimiento.

He escuchado esta canción cientos de veces. La emoción permanece con el paso de los años. Forma parte de mí. ¿Qué más puedo decir?

Pues hay más. Hace poco fue mi cumpleaños. Tuve buenos regalos y buena compañía. Se acababa el día y cuando, con cierta pena, decía adiós a la última hora, recibí en una caja mágica un regalo transoceánico. Abrí un paquete lleno de amistad y cargado de afecto.Tuve cuidado de no romper el papel que lo envolvía y doblé con delicadeza el lazo que lo cubría. Allí apareció ante mí otra vez él, otra vez ella: la canción más hermosa del mundo. La vi y reconocí al instante las manos que con todo cuidado la habían envuelto de imágenes que yo mismo había robado al tiempo. Sentí a la vez emoción, alegría, tristeza y melancolía. Una vez más las palabras  que tanto amo no servían para nada. Permanecí mudo. El silencio se hizo sólido y la música recién escuchada era el único pasado. Sólo restaba volver a escuchar y ver la magia que me había llegado convertida en música e imágenes. One more time, one more time. El eterno retorno que nos lleva siempre al origen del conocimiento. El eterno retorno que me lleva siempre a él y a ella.

Hace ya muchos años que vi la luz. A veces lo olvido y ayer esa luz se volvió a encender otra vez gracias a unas manos amigas.

Dentro de la caja había una nota en la que  decía que podía disponer del regalo como quisiera. Me lo tomo al pie de la letra y  lo comparto. Los regalos son privados pero yo no quiero privar a nadie de mi alegría.

Para la habitante del octavo universo.


Demasiado tarde para parar ahora

In the beginning

Empecé este blog con un pequeño artículo dedicado a Van Morrison. No fue casualidad.No se me ocurrió mejor manera de hacerlo.Hoy, cien entradas después, vuelvo a los orígenes.

A pesar de que siempre he pensado que la literatura es, por razones que algún día intentaré desarrollar,la forma de creación que alcanza más altas cotas de ese algo indefinible que transmite el arte, tengo que confesar una cosa: si mi casa se quemase, tengo por cierto que el tesoro que salvaría de la quema sería el disco Astral Weeks de VM.Huiría de las llamas a continuación dándome por satisfecho con las semanas astrales bajo el brazo. Creo sinceramente que el León de Belfast grabó ese disco para mi hace ya cuarenta años.Es probable que él no fuera consciente, esto ocurre muchas veces en el arte, pero fue así.No importa que lo escuchen millones de personas.No importa que figure en varias listas como uno de los mejores discos de la historia de la música.Ese disco es mío y sólo mío.Esta es la única propiedad privada indiscutible. Del resto ya hablaremos.Van the Man grabó esta irrepetible colección de canciones en Nueva York, en  tan sólo dos días,  en el año 1968.Tras siglos de intentos para demostrar la existencia de dios, bastaron unos pocos días y un puñado de composiones para comprender que ya no harían falta más debates, más viás ni más elucubraciones. El dedo  todopoderoso de dios estaba posado sobre la cabeza del gruñón irlandés.

No quiero hacer aquí una glosa de las virtudes de cada uno de los temas que componen el disco.No quiero hablar de arreglos, instrumentación o interpretación.Me basta decir que mi vida cambió cuando los mantras del león llegaron por primera vez a mis oidos.Creo que nunca he sentido nada parecido en el terreno artístico.Iluminación.Una sóla palabra es suficiente.A buen entendedor, ya se sabe.Uno tiene pocos amigos de verdad en la vida, muy pocos lugares van más allá de nuestras retinas,el amor, en su sentido auténtico, toca,si es que toca,en contadísimas ocasiones a nuestra puerta.La iluminación, la transcendencia,ir más allá de lo aparente está al alcance de unos pocos.Yo soy uno de ellos.No por méritos propios sino gracias a que los astros se conjuraron para que mi amigo Iván me hiciera semejante regalo.Nunca se lo agradeceré lo suficiente. Muchas veces he pensado, como todos, imagino, qué caminos nos llevan a los momentos cruciales de nuestras vidas.Destino y azar se entremezclan en la coctelera.El destino nos hace parecer más importantes, refuerza nuestra pretensión de transcendencia.El azar, por contra, nos parece poco sustancial,nos cuesta admitir que todo pueda deberse a levantarnos un día con el pie derecho o con el izquierdo.Yo no tengo la solución.Si tengo una idea, pero tampoco quiero insistir ahora en este punto.Lo que sí sé es que un amigo, nunca sabrá lo agradecido que le estoy, me presentó una tarde de invierno, en un pequeño cuarto habitado por miles de discos , en el que pasabamos las horas hablando y escuchando música, a este irlandés errante.Aquél día vi la luz.Eso no me lo puede quitar nadie.Entendí por qué el ser humano siempre tendrá esperanza de mejorar y supe además que las vías de conocimiento son diversas.Palabras y música en torno a una mesa, en la esquina de una casa fueron el preámbulo del conocimiento.Desde entonces aventajo a Sócrates pues sé algo más que él.El no sabía nada y yo sí.

Afterwards

Espero que cada persona tenga su Astral Weeks.Merece la pena.Eso sí, yo no las cambio por nada.Un uńico consejo os doy:si queréis saber más, listen to the lion.

Viene todo esto a cuento de que estoy sufriendo como un perro. VM ha hecho este año varios conciertos en los que ha recreado, cuarenta años después, aquellas irrepetibles canciones.Yo merecía haber estado allí.No he podido.He fracasado.Sé que le he decepcionado.Ruego a dios que me perdone, aunque no sé si lo merezco.Por eso, como penitencia, comparto con vosotros mi secreto, mi vergüenza.Tanto hablar, para nada, se me va la fuerza por la boca.Perdóname Van por lo que he hecho.Yo no soy como aquellos que no sabían lo que hacían.No tengo excusa.

Como agradecimiento, como símbolo de arrepentimiento, como acto de contrición, pero sobre todo como regalo de navidad para todos los que os tomáis la molestia de pasar por aquí de vez en cuando, os dejo diez minutos de inspiración.El léon va a hablar cuarenta años después, que se haga el silencio.

Feliz Navidad