Apariencias

¿Por qué el mar, ese monstruo indómito que todo lo oculta,esa boca ansiosa que todo lo traga, atrae tantas miradas?¿Cómo es posible ver tantos colores en la negrura más honda?

Abismo poblado por monstruos infernales,aguas traidoras que nos arrastran al epicentro de la nada.El hombre impotente te teme y, sin embargo,surca tus caminos de espuma,atraviesa tus olas mastodónticas y llora a los que te llevaste de un zarpazo.Ingenua pretensión dominarte,risible cáscara de nuez que pone proa con la intención de doblegarte.Sarcasmo supremo la poesía que inspiran tus plácidas orillas,tus aguas verdes y azules,tus peces de colores.

Levanta la vista, bien alta, más allá  del horizonte y verás lo que nos aguarda.Detrás de la belleza se esconde risueña la tragedia,la falta de luz, el silencio más absoluto, el sigilo constante, la lucha por la vida a través de la muerte.

El mar está lleno de sangre.

Llegas hasta mi, manso,tranquilo, provocando sosiego,callas el rugido que contienes,ocultas la muerte traicionera que te empuja,la fuerza brutal que desparramas en cuanto me descuido.Construyo mi casa frente a ti, para verte,refrescas mi pie sobre la arena, elevo muros para contenerte pero sigo terco, allí, mirándote, olvidando la máscara que encubre la fuerza bruta que te guía,el terror que desparramas en cuanto me doy la vuelta.

El mar está lleno de muerte y yo, engañado, pienso en espuma y caracolas.

2009-11

IMG_5687

El camino del corazón

He tardado mucho tiempo en encontrar un lugar en el mundo, pero hace unos años al fin ocurrió.Yo nací en una ciudad con mar,el cielo gris y rodeada de verdes montañas. Toda mi vida la pasé allí.Sin embargo yo no encontraba mi sitio.El mar impone, el gris entristece y el verde acabó por cansarme.Algo por dentro  me hacía buscar otro lugar.Poco a poco descubrí que los valles me angustiaban,que las montañas eran obstáculos y que la falta de luz no me dejaba ver el mundo a mi alrededor.Cada vez que abandonaba el verde y el gris, y el paisaje se transfomaba en amarillo infinito yo sentía que volvía a nacer.Andar por senderos de tierra, rodeado de trigo y sin más horizonte que el horizonte me hacía sentir bien.Un día la descubrí.El azar me llevó hasta alli, pero al instante supe que la había encontrado.Una casa,que hermosa palabra,rodeada de azul y dorado sin más trabas que árboles frutales y tal vez dos nubes, no más.Silencio,campanas de pueblo y olor a trigo segado.Sol,luz y un inmenso mar de cereal.Mi lugar en el mundo pensé.Yo lo sentí como una iluminación.Eso es saber,las dudas desaparecen y la certeza se instala dentro de uno para siempre.No hay que preguntarse por qué.Es bonito sentirse seguro.En esos momentos uno no duda, el camino del corazón es el único que al final siempre tiene razón.

Yo no vivo allí,pero el lugar y la casa permanecen.El tiempo se detiene cuando la puerta se cierra, y cada vez que vuelvo,el trigo, las cerezas,las ciruelas y las almendras se dejan caer.Las miro, las cojo, las toco y siento la paz que tanto busqué.Es duro marcharse de allí, pero uno se impregna del aire,del sol y de ese olor a sarmiento que viven conmigo mientras el tiempo está detenido.Aunque esté lejos, ya no importa,ese lugar permanece dentro de mí y sé que el camino del corazón me llevará hasta allí cuando en los días plomizos cierre los ojos para no ver.