A salto de mata

15:15  Acabo de salir del trabajo. Esta mañana llovía. Ahora paseo bajo el sol. El cielo es azul, casi transparente. La gente, a pesar de todo, camina seria. Las caras no transmiten días ni horas, descanso o trabajo. Sólo, en algunos casos, prisa o aburrimiento. Es el aire el que huele distinto, la luz la que sabe brillar de forma diferente. Es tarde, decido coger el autobús. Cuando subo, el cielo y el sol se quedan fuera. Miro las caras de los viajeros, no encuentro nada.

16:00  He comido en compañía de la radio. No ha sido una buena idea. La verdura se me ha indigestado. Tengo el estómago lleno de cifras. En los últimos tiempos parece no haber noticias. Ya no hay guerras, secuestros ni accidentes. España tiene que reducir el déficit en casi 40.000.000.000 de euros. Lo escribo con letras para entenderlo: cuarenta mil millones de euros. La cantidad, por absurda, pierde todo significado. Suena tan irreal como cuando hablan del número de galaxias, estrellas y planetas que pueblan el espacio. El número, real, mata la realidad que esconde.

Dividiendo esta cantidad entre el número de ciudadanos de este país a la deriva sale a una media de unos mil euros por cabeza. La familia española normal está compuesta por cuatro miembros. Cada familia, por tanto, tendrá que hacerse a la idea, le cuenten lo que le cuenten, de que tendrá que aportar, de algún modo, unos cuatro mil euros para sanear las cuentas.

Nos dirán que unos pagan más y otros menos. Nos hablarán de solidaridad, de cómo los impuestos recaerán en mayor medida sobre los que más tienen. Al final, unos pagarán con dinero que les sobra y los demás con la no subida de los salarios, el abaratamiento del despido, el precio de la gasolina, la luz, el gas y el de los plátanos.

También he oído, así como de pasada, que el sueldo de un directivo de un conocido banco era de doce millones de euros al año. La cantidad parece de otra galaxia, más si se tiene en cuenta que el salario mínimo interprofesional es de 641 euros.

17:15  Tenía una sorpresa en el buzón de correo. Primero he pensado que se trataba de un error. Luego he caído en la cuenta de que es imposible. Gmail, siendo de Google, no puede equivocarse. Dios es infalible.

Paul Chehade, candidato independiente a la presidencia de los Estados Unidos, es desde hoy seguidor de mi blog, de este blog. Seguro que ahora mismo me estará leyendo. Gracias Paul por el detalle. Paul se crió en Chile, de donde eran no sé si él pero sí sus padres. Hoy en día es un ciudadano de los Estados Unidos de América. Dice estar orgulloso de serlo. Defiende el patriotismo como elemento transcendental y necesario. Halagado como estaba por tener ten ilustre follower he corrido sin dilación a su página web. Los colores, obvio es decirlo, eran rojo azul y blanco. Como las películas de Kieslowski pero sin la magia del cine. El resto literatura. De la mala.

Tendré que escribir al amigo Paul para decirle que no podrá contar con mi voto. No creo que mi nombre figure en el censo de Nuevo Mexico o Arizona  donde imagino que él situa a España.

18:00  Es hora de tomar un té. Primero, siguiendo el rito, miro por la ventana. Ni llueve ni el cielo es azul. Está nublado.

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