Verano y páginas en blanco (y III)

(V)

He dejado pasar los días y una vez más el tiempo se ha encargado de cumplir su tarea. Parece que tiene obsesión por alcanzarme. Es su pequeña venganza por olvidarme de él. Ingenuo de mí, pienso que pasará de largo sin verme, pero, como los  rencorosos, nunca olvida ni perdona. Cuando  creo que la vida es vida sin tiempo, reaparece. Pone nombre a los días y minutos a las horas. Yo me hago el loco. Es inútil. El tiempo es un animal feroz que siempre nos atrapa y nos engulle. El tiempo es relativo, subjetivo y a veces elástico. El tiempo es todo eso pero es también inflexible e inmisericorde. El tiempo es finito e infinito a la vez. Ese es su secreto. Por eso nos domina.

(VI)

Días de sillón, de sol, de libros. Días verdes, azules y amarillos. Días ligeros de julio que se fueron para no volver. Pesados días de agosto con una luz diferente. Días de calor y falta de viento. Tormentas anheladas, lluvias de estrellas, caminos polvorientos. Días de palabras y silencios.

El granado ya tiene un año. Al llegar parecía muerto. Hoy lo he visto y se estaba llenando de flores. De ellas nacerán las frutas. Regarlo día a día y contemplarlo. Mimarlo para que no ceje en el esfuerzo. Darle vida para que viva. Ayudarle a crecer solo.

Días de siesta, de paseos a pie y por carretera. Días de no hacer nada y sentirse pleno. Días de sosiego. Días de jardín, de vino y aceitunas.

Conocí a un ermitaño que vive sólo en la cima de una montaña. Dice ser feliz en su retiro. Orar y leer la biblia como único alimento. Triste comprobar que sigue hablando de pecado y del diablo que le tienta. También le vi hablando con unos niños. Les explicaba cómo abandonó su vida antigua, como sintió la llamada de dios, cómo conoció el enamoramiento. Cuando le escuché hablar sobre la sábana santa de Turín me di la vuelta.

En días de paz, no se echa en falta la gloria.

Días, en fin, de cordura, de saber mirar las cosas. Días sin prisas. Días en los que sientes cómo respiras. Días que se suceden y se repiten. Ellos sí pero no yo que soy capaz de vivirlos como uno. Días únicos.

6 comentarios en “Verano y páginas en blanco (y III)

  1. No sé qué decir sobre tu idea del tiempo, excepto que (literariamente hablando), suena genial.

    Somos dioses. Tenemos el poder de dar vida a las cosas y a los seres. El granadito tiene suerte de tenerte a su lado, se ve muy feliz. Es una verdadera lástima que el ermitaño lo vea todo al revés.

    Happy birthday, J.

  2. El tiempo permite todo tipo de ideas. Es la ventaja de los inventos. El granadito debe guardarme sus primeras granadas. De otra manera no se lo podría perdonar.
    Gracias,M.
    No conocía a Melody. Me ha gustado. Además he leído que la comparan con Nina Simone. Sé que es demasiado decir pero a mi no me importaría que me comparasen con ella.

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