La ciudad, las nubes y el mar. La niebla, las calles, los colores y yo. Lugares comunes, miles de pasos recorriendo caminos. Luces robadas, personas atrapadas, quietud entre tanto movimiento. Yo lo veo todo, pero nada ni nadie me ve a mí. Soy sólo ojo que no parpadea, mirada que no cesa. Ladrón de luces, de colores y de vidas ajenas.





























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