Mi patria

Nada mejor que llegar a casa después de un día de jodido trabajo y, solo como sólo se puede estar solo en una tarde de noviembre, renacer una vez más de las cenizas. La música, como casi siempre, es la responsable. En momentos así, qué sencillo es responder a preguntas como qué es la patria para ti. Cuántas palabras idiotas se dicen, cuánta perdida de tiempo. Está tan claro cuando uno lo sabe apreciar. La verdad es transparente. Sólo hay que tener ojos para sentirla. Las patrias, además, nunca tienen banderas.

Ahora mismo soy lo que quiero ser y no lo que otros han diseñado que sea. Todo es claro y distinto. Gracias Dan. Hoy te lo debo a ti.

P.S.: Sé en quién pensabas cuando escribías esto.

Un largo verano

Un largo verano es una excelente novela de Barbara Vine. Un largo verano es lo que ahora, ingenuo de mí, veo extenderse en el horizonte. Un largo verano es tiempo para olvidarse del tiempo. Un largo verano es, en mis anhelos, luz, caminos, libros, paseos, música, cerezas, estrellas, siestas, conversaciones, amigos, soledad, trigo, tierra, sol, hojas en blanco, frutales, silencios, palabras y ellas. Un largo verano está lleno de mañanas blancas, paisajes amarillos, atardeceres naranjas y noches azules, casi negras. Un largo verano es de las pocas cosas que merece la pena que se repitan una y otra vez. Un largo verano es el eterno retorno de los días sin horas, de los relojes parados, del tiempo perdido del que uno nunca se arrepiente. Un largo verano debe olvidar que tuvo principio y que le espera un fin. Un largo verano es un permanente ahora donde el pasado se esfumó y el futuro es un concepto ininteligible. Un largo verano debería ser vida, simple vida.

Miro ahora a través de la ventana de mi despacho el sol que ilumina la fachada de enfrente. Paseo por los pasillos y aulas vacías, hasta hace pocos días llenas de ruidos y voces. Subo las escaleras y oigo mis propios pasos. Me detengo y trato de recordar toda la vida que durante un año ha llenado este espacio de palabras, risas, disgustos, alegrías y enfados. De ilusiones, proyectos y, también, de ganas de tirar la toalla. Visto desde este silencio imponente, uno tiende a pensar que el esfuerzo ha valido la pena. Visto desde este presente esperanzado, el pasado recién terminado se lleva con él los dolores y se agarra como puede a las ilusiones creadas, se apoya en las personas que han dado un paso adelante. Hoy me parece, y lo celebro, que siempre ganan los que construyen aunque a veces la destrucción se nos antoje más sencilla y poderosa. Es mera apariencia. Estamos mejor ahora. Espero que también lo seamos.

Reviso, como siempre, a estas alturas del año, mi pequeño universo cotidiano. Mi larga mesa blanca todavía inundada de papeles, mis lápices y bolígrafos cansados, la mesa redonda de reuniones, sus sillas ahora vacías. Escucho el eco de tantas palabras dichas. Miro los libros y carpetas poblando estanterías, guardan en ellos demasiados secretos. No abro ya los armarios que encierran tantas tareas hechas y tantas aún pendientes. Cierro la agenda, este año azul, que se empeña en recordarme lo que hice y lo que está por hacer. Estoy ahora sentado en el desvencijado sillón desde el que observo estas cuatro paredes tan distintas según sea el tiempo y el momento. Hasta la luz es hoy diferente. Qué extraño es este instante.

Recojo, ordeno, guardo, cierro, apago. Reviso una vez más todo mi entorno. Me llevaré sólo una cuantas cosas. El resto pasará aquí también su largo verano. Ya sólo me queda, como todos los años, levantarme, avanzar hacia la puerta, abrirla, echar una última mirada atrás, apagar la luz y marcharme.

Salgo a la calle y vuelve a sonar. Doy los primeros pasos  entre la gente. Cierro los ojos y escucho.

Mesmerizado

Magnetizado, captado, dominado, hechizado, cautivado, fascinado, atraído, seducido. Captado, magnetizado, dominado, atraído, hechizado, cautivado, fascinado, seducido. Dominado, captado, magnetizado, hechizado.

Cautivado, fascinado, atraído, seducido. Hechizado, dominado, captado, magnetizado, cautivado, fascinado, atraído, seducido. Cautivado, hechizado, magnetizado.

Captado, dominado, fascinado, atraído, seducido. Fascinado, magnetizado, captado, dominado, hechizado, cautivado, atraído, seducido.

Atraído, dominado, hechizado, magnetizado, captado, cautivado, fascinado, seducido. Seducido, atraído, dominado, hechizado, cautivado, fascinado, captado, magnetizado, Captado, dominado, hechizado, cautivado, fascinado, atraído, seducido.

Captado, magnetizado, dominado, atraído, hechizado, cautivado, fascinado, seducido. Dominado, captado, magnetizado, hechizado, cautivado, fascinado, atraído, seducido. Hechizado, dominado, seducido, captado, magnetizado, cautivado, fascinado, atraído, cautivado.

Hechizado, magnetizado, captado, dominado, fascinado, atraído, seducido, fascinado, Magnetizado, captado, dominado, hechizado, cautivado, atraído, seducido, atraído, Dominado, hechizado, magnetizado, captado, cautivado, fascinado, seducido, seducido,

Verdad y belleza

Hay canciones buenas, muy buenas, casi perfectas y, muy de vez en cuando, perfectas. Esta es uno de estos contados casos. Hay que hacer un gran esfuerzo para transformar en palabras la admiración. Uno se queda con la boca abierta y asiente conmocionado por la belleza. Llevo muchos, muchos años escuchando esta maravilla. Nunca me abandona la sensación de haber descubierto algo, de haber entrevisto la verdad durante unos instantes, de haber comprendido el porqué de las cosas.

La escucho ahora como la escuché aquella primera vez. Sentado ante una mesa. Quieto, atónito y distante. Consciente de que a veces creamos un antes y un después. Fuera del tiempo. Viendo sin ver lo que pasa a mi alrededor. Dulce olvido. Nubes, amor y vida vistos desde ambos lados. Desde aquel día en que vi un poco de luz y desde este aquí y ahora en el que la luz sigue iluminando, aunque sea tenuemente, la verdad y la belleza que se esconde todavía en este oscuro diciembre.

¿Tiene sentido la vida? Sí. ¿No es evidente?

En el jardín

Mi antiguo jardín ocupó muchas horas de mis días y de mis noches. Pensé que aquel era mi lugar en la tierra, mi sitio en el mundo. Aún recuerdo sus colores, olores, luces y sabores. Siento nostalgia a veces. Lo siento tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Ahora vivo en otro jardín, no es igual pero cada día que pasa lo hago un poco más mío, más casa. Sus colores los asemejan. Aquel más verde, este más piedra. Aquel más sombra, este más luz. Aquel paisaje infinito, este paisaje cercano. Los dos, espero, lugares en el mundo que yo he escogido. Para estar, para vivir.

Estos días estoy solo y por las mañanas me siento a la mesa del porche y trabajo. Levanto la vista y observo con admiración la vida que silenciosa me acompaña. Un abeto azul al frente,  un olivo a mi derecha y dos granados creando la sombra que me cobijará cuando descanse. Al fondo una higuera casi llena. Lavanda, tomillo, lovelias, geranios. Orégano, hierbabuena y crasas. Todo me rodea. Vida y color que hacen que mi trabajo se aligere. Que mi despacho de verano sea, tal vez, el más hermoso del mundo.

Escribo esto sentado a mi mesa en la sombra. Ya se me ha echado la tarde. La luz es más dorada. El viento se ha levantado. Escribo y miro. Miro y escribo de lo único que ahora importa. Luces y colores que todo lo llenan. No hay sitio para más en mi cabeza. Sólo quiero ser ojos.

Música, antípodas y añoranza

S. se fue al otro lado del mundo. Nunca había estado tan lejos. Salvo el espacio, ya no es posible. S. se fue sola. No pude evitar recordar los tebeos que leía de niño. Allí  dibujaban las antípodas con canguros  saltando boca abajo. Yo estaba en el lado correcto, bien colocado. Por qué ellos no caían al vacío era un misterio insondable.

S. ha recorrido playas, ciudades y desiertos. S. ha visto montañas sagradas, corales y aguas azules. Ha pasado miedo con arañas, serpientes y tiburones. S. ha recorrido ciudades, ha conocido viajeros empedernidos y ha estado sola como nunca antes lo había estado .

S. ha vuelto. Ha traído consigo veinte kilos de recuerdos, cuadernos llenos de palabras que un día leerá y le harán sonreír, alegrías y ya alguna añoranza.  S. ha recorrido el mundo entero por el aire. S. ha pisado tierra y ha venido a verme. S. ha traído, como siempre, una sonrisa. Hemos hablado, me ha enseñado decenas de fotografías, testigos ya mudos de un pasado reciente. Ha sido una experiencia importante, lo sé. Se nota.

S. ya se ha ido. Ha vuelto al mediterráneo donde ahora estudia. Antes de irse, casi en el último momento, se ha acordado de que tenía algo para mí. La música nos une, creo. Paseaba por una ciudad y en una plaza estaba él, cantando. Se quedó, le escuchó, le gustó y, quiero pensar, se acordó de mí. Compró un disco al músico desconocido. Lo trajo consigo. Casi se le olvida pero me lo dio. Lo compró para mí y aquí lo tengo. Suena mientras escribo. Me gusta. Tiene algo íntimo que me atrae. Es delicado. Está además cargado de muchas más cosas: viaje, recuerdo, agradecimiento, experiencia, crecimiento y ya, también, añoranza.

Se acaban las palabras, termina el disco. No importa.  Lo vuelvo a escuchar. Le veo a él cantando con su guitarra en una plaza que no conozco pero imagino. Mira al suelo mientras canta. No es consciente de la gente que poco a poco se reúne en su entorno. Entre ellos S.  Se queda quieta, escucha y aprecia, seguro, lo que puede valer un momento. Lo que se puede aprender en silencio.

Si después de todo eso, se acordó de mí, compró el disco, lo trajo y me lo dio, aunque sea en el último momento, me doy por contento.

Gracias.

waterhole2

Yo (me) acuso

Qué hago aquí si este no es el lugar donde debería estar. Por qué no he cogido el tiempo de la mano y me he marchado. Qué absurda esta tarde de marzo, aquí sentado, escupiendo palabras de lamento, escuchando una y otra vez esa voz que desde dentro me exige coherencia. Esa voz que, por mucho que lo niegue, es más yo que yo mismo. Conciencia que se ríe de mi  inconsciencia. Absurdo de clamar en el desierto, considerarme único y ser más masa que uno. Qué hago aquí sabiendo que no es mi sitio.

Mesa blanca hoy te detesto. Plumas y lápices hoy sin veneno. Paredes que hacen de este espacio un lugar pequeño y oscuro.

No hay nada peor que saber lo que se ha de hacer y no hacerlo. Es lo más cercano que conozco a la falta de libertad, de dignidad y de asomo de felicidad.

Perdóname Glen por haberte fallado, por saber y no ver, por hablar y no hacer, por predicar y mirar para otro lado. Te dejo que me castigues con tu indiferencia.