Verano y páginas en blanco

(I)

El cielo está azul. La temperatura va subiendo  a medida que pasan los primeros días de julio. Aún se está fresco dentro de la casa. Vengo del jardín, el canto de un pájaro desconocido me ha hecho pasear entre los árboles. Quería ver cómo era mi nuevo vecino. Caminaba sigiloso pero en cuanto me he acercado demasiado se ha callado. Las ramas me impedían verlo. Finalmente me he rendido.

Hace un rato me he levantado de la siesta. He tenido un extraño sueño. La casa está vacía, todos se han ido. Tras la ventana luce el sol. Aquí dentro estoy casi en penumbra. He afilado el lápiz, he abierto el cuaderno y me he sorprendido al comprpbar que sólo me quedan unas pocas páginas en blanco. Sentado a la mesa del salón observo en silencio. Un libro de A.L., el portátil cerrado, una chaqueta azul olvidada sobre una silla. Poco más. El resto permanece quieto y callado a esta hora de la tarde.

Esta mañana he dado un largo paseo. El trigo aún no ha sido cosechado Mucha luz y poca sombra. Me ha gustado.

Este verano, no sé por qué he cambiado mis hábitos. Me acuesto relativamente pronto y me levanto temprano. Me gustan también la luz y el aire a esa hora de la mañana. Desayunar, pasear temprano, leer, preparar la comida, echar la siesta, ver películas pendientes, recorrer el jardín, sacar fotografías, escribir algo sentado bajo el almendro, jugar al rummy, charlar, mirar por la ventana, descansar, olvidar, dormir.

No sé qué día es de la semana.

(II)

Sentado en el jardín. Una vieja silla verde me sostiene. Los pies encima de una pequeña mesa. Un libro de T.H. en el regazo. Veo desde aquí la ermita. Calculo que unos seiscientos o setecientos metros nos separan. Me gusta mirarla y pensar en su cuerpo de piedra que tanto ha visto y que tanto sol esconde. Parece desierta. Trigo y viñedos la contemplan.

Ayer vinieron de visita unos amigos. Tiempo de recuerdos y de tertulia. Comimos fuera, el jardín nos cedió parte de su sombra. Tomate y pepino de la huerta, queso y cecina, arroz con tropiezos. Eramos ocho y a los ocho nos unían recuerdos comunes. Entiendo que los recuerdos nos conformen pero no que todo lo monopolicen. Mis recuerdos son yo pero yo no soy mis recuerdos. Los jóvenes viven tiempos sin recuerdos, los mayores se dejan invadir por ellos y los viejos habitan días llenos de quejas. Parecen compartimentos estancos cuando lo correcto sería mezclar proyectos, recuerdos y quejas.

Compartimos vino y palabras y comprobamos lo cerca que estamos a pesar del tiempo. Los afectos permanecen. Están, en el caso de mis amigos, más allá de formas de vida, separados de las ideologías. Siempre es grato comprobarlo.

Un abejorro se ha posado en unas flores de lavanda. Lo observo, lo espío, lo contemplo. Tan ensimismado está en su deleite que permite que me acerque con la cámara. Enfoco, apunto y disparo. Veo un mundo que no es el mío. Un mundo dentro de otro mundo. ¿Cuantos mundos hay que no percibimos? Mundos paralelos.

Cuenta Paul Auster en su Diario de invierno que ha vivido en veintiuna casas. De todas ellas habla y en todas ellas suceden cosas, quedan palabras, personas y recuerdos. Yo no soy Paul Auster ni he vivido en veintiuna casas. Cuento con los dedos de una mano y no paso de cinco. Mi mundo es más estático. Mi mundo está por dentro.

Buscar una casa es el destino del hombre.

La brisa mueve levemente las ramas del almendro. Entre ellas veo el azul del cielo y un par de nubes blancas. Qué fácil es, sentado aquí, no hacer nada. Dejar libros, lápiz y cuaderno, apoyar la cabeza en el respaldo de esta vieja silla verde y respirar, escuchar, ver la vida pasar. Detenerla. Cerrar los ojos y no ver nada.

Desde tu ventana

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Querido Jusamawi,

Te escribo estas líneas pues acabo de darme cuenta de que tu blog cumple hoy un año. ¿Quién lo iba a decir,verdad? Recuerdo muy bien lo dudoso que estabas cuando comenzaste con esta aventura.   Escribir es algo que te ha gustado toda la vida. De hecho, yo sé que si pudieras escoger sería la actividad a la que más te gustaría dedicarte. (A este paso tendrás que  esperar a la jubilación). No sólo por el hecho concreto de la escritura en sí, sino por la libertad de movimientos y de horarios que esto te permitiría. No se me hace difícil meterme en tu cabeza y comprobar que estás contento con los resultados. Has conseguido uno de tus principales objetivos: obligarte a escribir con asiduidad. Siempre vas ahora pensando en temas que te parezcan interesantes para reflexionar.Antes también lo hacías, lo sé, pero poner todas esas reflexiones negro sobre blanco te sienta muy bien.Te ordena la mente y eso es una cosa que tú siempre has buscado.Escribir,no sé por qué, resulta ser algo íntimo y los demás lo suelen ver como algo raro o especial.Al principio  casi nadie de tu entorno sabía que tenías este rincón secreto.Con el paso de los meses se han ido enterando e incluso algunos te leen.Casi ninguno de ellos suele hacer comentarios.No te importa.Has dado un paso más importante: escribir y que no te importe que lo sepan.Hace muchos años, cuando empezaste a escribir, lo hacías siempre a escondidas.Tus poesías, malas o buenas no las leyó casi nadie. Participaste en algún que otro premio literario pero siempre bajo seudónimo. Todavía recuerdo los textos que mandabas a aquel programa de radio, donde los leían con música de fondo.Un tal Álvaro los firmaba. Sé que dejaste inconclusa una obra de teatro. Más de una vez me has dicho que hoy te daría vergüenza que alguien la leyera. Cuentos, novelas, y reflexiones han rondado siempre por tu cabeza. Has inventado historias, has tenido ideas que a ti te parecían buenas pero luego siempre olvidabas ponerlas por escrito. Ya era hora de que todo eso que te bulle por dentro se vea plasmado en algún sitio. Ahora llevas siempre contigo tú cuaderno negro. En él apuntas cosas que se te ocurren. A lápiz. Es curiosa tu manía de escribir a lápiz. Con lo literarias que son las plumas. El autobús, el parque o un rato libre en el trabajo son lugares que ahora utilizas para rellenar hojas en blanco. Hay una cosa que me llama la atención. Te he oído decir alguna vez, y no sé si creérmelo, que sueles escribir de corrido, que apenas corriges. A veces en el cuaderno y otras veces directamente tecleando. Algunos temas de los que tratas son clásicos para ti. Son recurrentes en tu vida. Otros, sin embargo, los has desarrollado como si de un ejercicio se tratara. Piensas en un tema y te lanzas a escribir. Normalmente te enrollas demasiado, perdona que te lo diga. No creo que tus lectores sepan cuáles han sido escritos a vuela pluma o cuáles han sido más reflexionados. No quiero decir con esto que mientas en lo que escribes. ¡Dios me libre! Siempre escribes de asuntos que te interesan, sólo que a veces piensas a la vez que escribes. ¿Te gusta hacerlo así o no puedes evitarlo? Los resultados, curiosamente, no guardan relación alguna con el tiempo dedicado a la reflexión y la escritura. Algunas de tus entradas más leídas han sido escritas casi improvisadamente y otras muy meditadas, están perdidas en las estadísticas. El blog para ti no es un entretenimiento, no es una mera afición. Ocupa ya un lugar importante en tu vida y los que te conocemos sabemos que no pasa un día sin que le dediques un buen rato. El rincón donde escribes en tu casa, la mesa blanca, la silla negra, tus papeles, tu ubuntu y el pequeño mac son tu santa santorum, el refugio donde te resguardas, casi siempre de noche, robándole tiempo al tiempo, para, a través de tu ventana, comunicarte. Ahora que menciono esto, no quiero dejar de señalar el aspecto que más te ha sorprendido de esta aventura. Cuando empezaste querías por encima de todas las cosas escribir. Pensaste incluso en la posibilidad de hacer que tu bitácora fuese privada. Al final,y no me engañes, te picó la curiosidad de ver si alguien te leía e, incluso, lo sé por que me lo han contado, te levantabas cada mañana y mirabas si había algún comentario y cuánta gente, al menos, se había pasado por el  sitio de tus desvelos. Decía, yo también me enrollo, que nunca se te había ocurrido pensar que iniciarías una vida virtual, con nuevos amigos, con los que hablarías, con los que te uniría una amistad que tú eras absolutamente incapaz de concebir. Hoy es el día en el que, al menos algunos de ellos, ocupan un lugar importante entre tus afectos. ¿Quién te iba a decir que personas de las que tan sólo has visto un avatar,pasarían a ser amigos tan verdaderos, y en ocasiones más cercanos, que muchos de los que ves a diario? Tú , que te las das de asocial, estás incrementado tus relaciones, salvando mares y distancias, gracias a una de las cosas que más aprecias: la palabra. El huraño aprendiz de escritor que se jacta de no necesitar prácticamente nada ni a nadie, tiene ahora nuevos amigos que le importan mucho más de lo que dice. La verdad, es que siempre se te ha dado mal eso de expresar afectos, confías siempre en que ellos ya se darán cuenta. ¿No te parece demasiado cómodo? En fin, genio y figura. Un año ha pasado y ahora ellos están allí y tú lo sabes. Ya no quieres que tu blog sea privado. Aunque cuando escribes no piensas en nadie en concreto, a veces creo que esto no es verdad, imagino que ayuda mucho saber que tus amigos están siempre allí para leerte, aplaudirte o reñirte.

Miles de palabras escritas, algunas inspiradas, otras no tanto,muchas más leídas, partes de ti desveladas, reflexiones, opiniones, pesimismo, optimismo, humor y nostalgias a partes iguales. Amigos,lectores,comentarios y silencios. Necesidad de escribir, de comunicar, de hablar, de contar, de pensar y de tranquilizar tu mente hiperactiva. Falta de sueño y ganas, muchas ganas de seguir haciendo lo que te gusta.

Como eres mi amigo, y los amigos de mis amigos  son mis amigos, no quiero terminar sin darles de tu parte ( ¡mira que eres raro!)las gracias, pues gracias a ellos estoy yo aquí escribiéndote. Como esto no es la entrega de los Oscars no voy a citarles aquí  uno por uno. Ellos saben que son parte fundamental de que sigas tecleando. (Por cierto, es asombroso que ya uses más de dos dedos.Ahora sólo te falta levantar la vista del teclado).

Se me ha hecho tarde, te tengo que dejar.Dales un beso de mi parte a Ju, Sa y Ma. (También ellas saben que son la base de todo esto. Además te soportan, en vivo y en directo).

…y que cumplas muchos más.

Tu amigo,

JLV

Magia

Hace dos meses que empecé a escribir este blog.Este es un buen momento para hacer un balance.Las cifras redondas tienen algo mágico que nos hacen parar a reflexionar y gracias a ellas  podemos creer que en este mundo no todo es racional,y eso siempre es interesante.Dos meses, sesenta días y sigue siendo primavera.

Al principio  todo eran dudas y un contínuo buscar información y ayuda.Yo lanzaba señales al espacio y pasaba las horas  cruzando los dedos para ver si mi señal era recibida por alguien.Las primeras visitas las festejaba por todo lo alto,parecía cosa de magia,otra vez.Yo,desde mi ventana, y el mundo al otro lado.Todo tan grande y tan pequeño a la vez. Así suelen ser muchas cosas en la vida.Imaginamos que lo que nos dejará un recuerdo imborrable serán acontecimientos grandiosos,impensables en la vida cotidiana y luego al mirar para atrás nos damos cuenta de que lo que permanece, lo que nos marca para siempre son pequeñas cosas que nos empapan como el agua a la esponja.

La excitación inicial se fue apaciguando y  descubrí con alegría que lo más hermoso era escribir,poner el punto final y contemplar las palabras en la pantalla, embelesado, como quien contempla un cuadro.En ese momento las palabras pierden su significado,y lo que importa es el negro sobre el blanco.La estética sobre la ética.La obra terminada.Buena o mala, pero terminada.

Tras el fin viene el juicio.Después de la contemplación la reflexion.Para ello uno tiene que imaginar que es otra persona y analizar el trabajo realizado.Verlo con otros ojos.No me gusta corregir mucho lo que escribo, me da la sensación de que de natural pasa a ser artificial, de fresco a enlatado.He descubierto con placer que se puede poner fin a las cosas y no arrepentirse de ello.Lo hecho, hecho está,y lo dicho, dicho.

De la nada,como por ensalmo,otras personas aparecen en tu vida.De ellas nada sabías y allí están ayudando, comentando o criticando.La distancia no existe.Si mirás bien por la ventana las verás,las sentirás cercanas.Nuevos amigos que utilizan para estar a tu lado  el arma más noble que el  ser humano ha inventado:la palabra.La primera tentación es querer saber cómo son, de dónde son y por qué te escriben.Después,te das cuenta de que lo importante es lo que piensan y lo que dicen.Ellos son sus palabras.No importa su cara,su sexo ,su hermosura  ni su geografía.La magia otra vez aparece a mi lado y descubro encantado que tengo amigos hechos de palabras.

Pensaba llenar estas líneas de datos,hits,etiquetas,visitas y comentarios.De verdad, ya no me importa.Leo lo escrito y observo que tengo más que suficiente:zozobra,dudas,recuerdos,alegrías,embeleso, contemplación,reflexión,ética,estética,amigos y palabras,palabras y amigos.Y una palabra para el título,que no es poco.