Camino del invierno

El frío ha empezado casi por sorpresa. Manos en los bolsillos, cuerpos encogidos y caras rígidas frente al gélido aire de la mañana. La nieve anunciada que no llega y el sol, que cuando aparece, ya no calienta.

Colores de otoño que se escapan poco a poco de la memoria. Marrones, amarillos, ocres y rojos que a pinceladas cubrían esta parte del mundo.

No sé, en el fondo, lo que prefiero. El otoño me llama a la calle y al campo. Al paseo sosegado y contemplativo. El invierno que se acerca me invita a quedarme en casa, a encender las luces y a mirar por la ventana.

Días cortos y noches cada vez más largas. Música suave mientras escribo, libros en la mesilla, meterse en la cama, taparse hasta el cuello, pasar las hojas con la punta de los dedos. Esperar, por fin, que llegue el sueño. Mientras tanto, pensar en lo que ha sido.

Una ráfaga de viento en la ventana.

Sueño en un día color nieve. No es blanco, es de un gris único e inimitable. Camino por la tierra dura y fría. Me gusta el ruido de mis botas al pisarla. El mundo parece dormido. Silencio y sólo dos tonos, no colores. Claros y oscuros. Diferentes pero cercanos.

Sueño en una ciudad ya en noche cerrada. Luces amarillas asoman a través de la ramas de los árboles. Camino también por las aceras, oculto tras la ropa que me protege del frío. Desde allí observo, con los ojos bien abiertos, la prisa de la gente que se cruza conmigo en silencio.

Sueño con mi casa, con mi casa vestida de invierno. La calle oscura tras la ventana. Las luces encendidas. Mis discos, mis libros, mis fotografías, mi butaca, mi mesa. Mis lápices y mis papeles.

Sueño con estar donde quiero estar.

Un ráfaga de viento en la ventana.

Despierto.

El mundo se llama ahora Siria, París, Mali. El otoño y el invierno son ya conceptos sin sentido. Apago la radio. El agua caliente de la ducha limpia la sangre que todo lo inunda.

Trigo y cerezas

Imperfectas pero ciertas. Sabor de julio. Rojos, naranjas y amarillos. Luz del sol que entre las hojas las encuentra. Pájaros que  roban sus entrañas. Desayuno entre las ramas. Postre efímero. Descanso.

Primeros pasos entre  el azul y el dorado. Camino de tierra que recorro ensimismado. Horizontes lejanos. Brisa que mece las espigas. Paisaje de verano.

Hibernum

Hojas solitarias,cielos grises, rosas y amarillos.Ramas desnudas,niebla acogedora,caminos perdidos.
Tierra dormida.
Nubes blancas, nubes negras,sombras oscuras,luz entre tinieblas.Verde mustio,tibio sol,tonos dorados.
Blanco y negro.
Juegos de luz, soledad y silencio.
Frío,nieve,hielo, escarcha.
Noches largas.

Los restos del día

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El gato quiso quedarse a vivir en la casa. Su intención no fue suficiente.Cuando tuvo el estómago lleno su voluntad se debilitó y cayó en la tentación de seguir camino.Ahora cuando nos visita sé que es su estómago quien manda.Ya no me hago ilusiones sobre sus intenciones.

Las horas escondidas de un día de verano.El amanecer que puebla de luces la oscuridad. Un cazador furtivo, oculto en la sombra,atrapa la luz que asoma de la nada.

Luz, colores sobre un fondo blanco.Nadie se sienta en el banco.De pie, embobados, asistimos a un teatro de sombras.

Acaba la jornada, la brisa mueve las hojas de los árboles.El sol escapa, no desaparece.Permanece más allá de las montañas.Sueño con ser el gato con botas y de salto en salto perseguir al sol que nunca se pone.

La casa en ruinas sólo habla de un pasado del que yo ignoro todo.Me acerco e imagino escuchar las voces que la habitaron Yo sólo veo en ella proyectos.Espacios nuevos  y pasos que los recorren.¿Qué es una casa vacía? En todo caso pasado, tal vez futuro ,pero de presente no tiene nada.

Tiempo detenido.Sol de mediodía.Como pintar un cuadro en el que quieres quedarte para siempre de espaldas al mundo y a la vida.