I wish I was there

Step out the front door like a ghost into the fog where no one notices the contrast of white on white. And in between the moon and you the angels get a better view
of the crumbling difference between wrong and right.

I walk in the air between the rain through myself and back again. Where?
Maria says she’s dying.

Through the door I hear her crying. Why?

Round here we always stand up straight, round here something radiates.

Maria came from Nashville with a suitcase in her hand. She said she’d like to meet a boy who looks like Elvis. And she walks along the edge of where the ocean meets the land just like she’s walking on a wire in the circus.

She parks her car outside of my house and takes her clothes off. Says she’s close to understanding Jesus. She knows she’s more than just a little misunderstood. She has trouble acting normal. Well I have trouble acting normal.

But Round here we’re carving out our names, round here we all look the same,
round here we talk just like lions but we sacrifice just like lambs.

Round here.

Look she’s slipping through my hands, sleeping children better run like the wind.
Out, out, out, out, out of the lightning dream.

Mama’s little baby better get herself in, out of the lightning. She says “it’s only in my head”. She says “Shhhhh I know, I know it’s only in my head”. But the girl on the car in the parking lot says “Man you should try to take a shot. Can’t you see my walls are crumbling?”

Then she looks up at the building, says “I’m thinking of jumping”. She says “I’m sick and tired of life”.

Everybody’s tired of something.

Round here she’s always on my mind, round here hey man I got a lot of time, round here we’re never sent to bed early and nobody makes us wait. Round here we stay up very, very, very, very late . I can’t see nothing… nothing round here.

Would you catch if I was falling, would you kiss me if I was leaving, would you hold me cause I’m lonely, without you.

I said I’m under the gun around here I’m lonely, lonely, lonely without you
and I can’t see nothing, nothing round here.

Pensamientos oscuros a la luz del día

Ella dijo que se marchaba y yo no lo creí. Ella nunca miente y se fue. La verdad de sus palabras cayó sobre mí y desde entonces quiero vivir desterrado en la mentira. El otro día me detuve en medio de la calle sin saber por qué. Parado, mudo y quieto comprendí. La luz no es luz si no la miras. Los ojos cerrados viven al margen de cualquier verdad. Los pasos dados en el aire no son nada. Son un minúsculo salto en el vacío que nos deja siempre en el lugar de partida. Ir más allá requiere intención, tierra y ojos abiertos. En medio de la calle vi cristal, hierro, asfalto y cemento. En medio de la calle me vi a mi pisando fuerte el suelo bajo mis pies. La verdad que nos rodea se mostró en parte y desde entonces la persigo. No duermo por temor a perder la vista, no hablo para evitar que las palabras escapen de mi garganta para no volver. Camino sin parar, escapando del túnel, aferrándome a la idea de que todo está siempre un paso más allá, de que nada queda detrás de la mirada. El pensamiento es acción. Yo sin él no soy yo. Menos que una mota de polvo, menos que una piedra del camino, menos que una gota de lluvia. Menos que ayer. Menos que nada.

Ella me dijo que la buscara y yo cerré los ojos. El recuerdo nunca encuentra nada. Sólo busca refugio. Los refugios son lugares fuera del tiempo. Son el útero agobiante que siempre acaba por ahogarnos. Tarde o temprano tenemos la necesidad de asomar la cabeza, de escapar de aquel agujero al que nunca deberíamos volver. La vuelta es siempre cobardía. Tentadora y engañosa. Seduce con su apariencia tranquila, como esconder la cabeza bajo las sábanas. Negar la luz del día no crea la noche. El día es día más allá de nuestra ilusión. Los días pueden ser oscuros y las noches blancas. Nosotros habitamos sus luces y sus sombras.

El tiempo no cesa y lo sabemos. La vida se nos escapa de las manos y, a pesar de todo, las abrimos. La verdad nos aguarda y hacemos todo lo posible por olvidarlo. Miramos al sol con los ojos abiertos y nos cegamos. La verdad hay que mirarla con cuidado. La verdad siempre busca caminos oscuros. Nos gusta pensar que resplandece pero prefiere habitar las zonas oscuras del alma. Lo oscuro está ahí, al alcance de los ojos bien entrenados. Lo oscuro es oscuro porque no lo vemos. La verdad no es luz. Es oscura como piedra negra. La luz está en nuestra mirada.

Ella dijo que se marchaba y yo la seguí.

Contando cuervos

Llevaba tiempo con ellos merodeando en mi cabeza. Algo me empujaba a escribir sobre los cuervos. Decir algo es no decir nada pero un impulso es algo indescriptible. Hace años que cambié mi opinión sobre los cuervos. Si los cuidas no te sacan los ojos, te dan vida. Nunca había sido tan consciente de todo lo que ofrecen. Estos últimos días he vuelto a escucharlos obsesivamente y no tengo más remedio que rendirme, no a sus pies sino a su grandeza. Pasa de vez en cuando pero cuando sucede te deja clavado y no dudas. La duda nos perturba y, como la niebla, no nos deja ver el camino. Los cuervos lo han despejado y puedo seguir adelante agarrado a la música de sus alas negras. Son ellos, también asoma Rem de vez en cuando y estoy seguro de que han escuchado a Van Morrison casi tanto como yo. El resultado es música que te atraviesa, que no te puede dejar indiferente.

Llevan veinte años, seis discos y dos o tres puñados de canciones que superarán la prueba del tiempo. Ahora escucho y escribo y sin quererlo me detengo. Las palabras ceden el paso a su música que llena todo el espacio que me rodea. El sonido de las teclas me molesta. Preferiría que fueran las teclas de un piano que acompaña la voz auténtica que me llega directa al alma como un puñetazo. ¿Qué más decir? No es tiempo de negro sobre blanco.

Round here
Perfect blue buildings

P.S.: Espero Ch. que te ayude a empezar bien el sábado y que acompañes la música con un sabroso té verde o con café. Lo que prefieras.