Tres o 3,14159265358979323846…

El tres es el número natural que sigue al dos y precede al cuatro. Platón lo consideraba la imagen del ser supremo. Representaba sus tres personalidades: la material, la espiritual y la intelelctual. Aristóteles coloca dentro de él el principio, el medio y el fin. Para los cristianos el tres es el número celeste.

Tres por tres es igual a nueve; nueve por tres igual a veintisiete; veintisiete por tres da ochenta y uno; ocho más uno es igual a nueve; y nueve dividido entre tres, nos lleva de nuevo al tres.

Uno, dos, tres es una estupenda película de Billy Wilder. James Cagney está tres veces soberbio. Uno, dos, tres es lo que dicen los músicos antes de entrar en faena con el cuatro. Uno, dos, tres son los lugares privilegiados. El podio guarda un lugar para cada uno de ellos.

Al primero y al segundo siempre les falta un tercero. No hay dos sin tres. El tercero suele ser el de la discordia.

Tres son los colores primarios, tres eran los tres mosqueteros, tres días hay en el año que relucen como el sol, tres fueron las carabelas de Colón, tres son los magos de oriente, tres cosas hay en la vida. Hasta el mismo dios es trino.

El número pi es un tres seguido de infinitos decimales. El número pi representa la esperanza de encontrar algo más allá del tres. Un mundo que nunca acabaremos de explorar.

El jazz encuentra su lugar en el trío. Nada falta y nada sobra pero, aun y todo, no cierra sus puertas al cuatro  y al cinco.

Pedro negó tres veces.

El uno se cree completo. Cuando conoce al dos trata de cerrar el círculo pero casi nunca lo consigue. El tres representa la huida hacia adelante, la tercera vía. Ni la una ni la otra. Otro mundo es posible. En esta opción desmarcadora reside su encanto.

Tres años no son nada para una piedra del camino. Tres años son algo despreciable en el infinito transcurrir del tiempo. Tres años de blog es algo casi inconmensurable. Esperanza de vida superada. En este universo el índice de  mortalidad infantil es terrible, descorazonador. El primer año se alcanza ya la madurez, en el segundo aparecen ya los primeros achaques de desidia. Cumplir el tercero significa aceptar sin género de duda que detrás de la coma hay infinitos decimales.

Espero que no suene a condena pero mañana cumplo tres años y un día.

Time it was, and what a time it was. A time of innocence, a time of confidences. Long ago, it must be, I have a photograph. Preserve your memories; they are all that’s left you.

El regalo más hermoso del mundo

Todos los músicos, imagino, han intentado escribir la canción más hermosa del mundo. Sólo uno lo ha conseguido. La única vez en la vida en que me he sentido iluminado fue cuando descubrí esta canción. La iluminación no se puede explicar con palabras. Es tarea inútil. Todo se hace transparente, la luz se desparrama y ves lo que ni tan siquiera sospechabas que existía. Desde ese momento todo cambia, has alcanzado el conocimiento.

He escuchado esta canción cientos de veces. La emoción permanece con el paso de los años. Forma parte de mí. ¿Qué más puedo decir?

Pues hay más. Hace poco fue mi cumpleaños. Tuve buenos regalos y buena compañía. Se acababa el día y cuando, con cierta pena, decía adiós a la última hora, recibí en una caja mágica un regalo transoceánico. Abrí un paquete lleno de amistad y cargado de afecto.Tuve cuidado de no romper el papel que lo envolvía y doblé con delicadeza el lazo que lo cubría. Allí apareció ante mí otra vez él, otra vez ella: la canción más hermosa del mundo. La vi y reconocí al instante las manos que con todo cuidado la habían envuelto de imágenes que yo mismo había robado al tiempo. Sentí a la vez emoción, alegría, tristeza y melancolía. Una vez más las palabras  que tanto amo no servían para nada. Permanecí mudo. El silencio se hizo sólido y la música recién escuchada era el único pasado. Sólo restaba volver a escuchar y ver la magia que me había llegado convertida en música e imágenes. One more time, one more time. El eterno retorno que nos lleva siempre al origen del conocimiento. El eterno retorno que me lleva siempre a él y a ella.

Hace ya muchos años que vi la luz. A veces lo olvido y ayer esa luz se volvió a encender otra vez gracias a unas manos amigas.

Dentro de la caja había una nota en la que  decía que podía disponer del regalo como quisiera. Me lo tomo al pie de la letra y  lo comparto. Los regalos son privados pero yo no quiero privar a nadie de mi alegría.

Para la habitante del octavo universo.