El juego del avestruz

A Sophie, a la entrada del campo de concentración, le piden un imposible. Debe escoger cuál de sus dos hijos sobrevivirá. Al otro lo enviarán inmediatatamente a la cámara de gas.

Proponer a alguien este dilema es esencialmente cruel. Tanto que, para poder entenderlo, tenemos que creer que quien lo plantea está rematadamente loco. ¿Lo está?

Si nos ponemos en la piel de Sophie, si de verdad llegamos a asumir la necesidad de tomar esa decisión, no creo que nadie fuera capaz de hacerlo. Preferiríamos, en primer lugar, ser nosotros mismos los que  dirigiéramos nuestros pasos hacia una muerte segura. Preferiríamos, incluso, si esta opción no fuera válida, que otro, el malo, el cruel, decidiera por nosotros. El planteamiento va todavía más allá. Si ella no decide a quién salvar, serán sus dos hijos los que mueran.

Nosotros no podemos escoger, Sophie sí. Escoge, con lógica implacable, salvar al hijo mayor. El pequeño tendría menos posibilidades de sobrevivir en un campo de concentración. La escena es terrible, trágica, demoledora. La decisión es, a pesar de todo, fría y lógica.

¿Qué ha hecho Sophie? ¿Ha salvado una vida? ¿Es responsable de la muerte de uno de sus hijos? ¿Ha ido más allá de lo humanamente posible?

Ha tomado una decisión. Es responsable de sus consecuencias. Nada ni nadie le librará de eso. Lo que le da valor a su acto es precisamente eso. ¿Qué habría pasado de no haber elegido?

La no-elección no es una elección, por tanto no sería responsable de nada. Sería algo peor: sería culpable de la muerte de sus dos hijos.

Otra cosa es cómo juzguemos estos hechos.

F. tenía una hija de ocho años. Un brutal asesino la violó y la mató. Años después, cuando el asesino, convicto y confeso, era juzgado, F, presente en la sala del juicio, sacó una pistola de su bolso, se acercó al acusado y le disparó hasta matarle.

F. tomó una decisión libremente, lo planeó, lo calculó y lo llevó a cabo con frialdad y absoluto convencimiento. Ella fue responsable de sus actos, culpable de asesinato. Simplemente aceptó sus consecuencias. El hecho de que su hija fuera salvajemente asesinada no le quita ni pizca de culpabilidad.

Otra cosa es cómo juzguemos estos hechos.

Lo terrible, lo duro, lo implacable de nuestro mundo, de nuestras vidas es que es peor no tomar decisiones que tomarlas. Lo cómodo y lo fácil es mirar para otro lado, esquivar siempre la responsabilidad de decidir, pensar que si no hacemos, que si no elegimos ya no somos culpables de nada. El juego del avestruz es el juego al que más jugamos.

El mundo se mueve porque decidimos que se mueva. Si no decidimos nada, también se mueve. Cada causa tiene su efecto. Si yo no decido, otro lo hará en mi lugar. No hacer, no decidir, no pensar nos transforma en animales.

El ser humano es humano porque piensa, dice, actúa, opta y, sobre todas las cosas, porque es responsable de sus actos y culpable de sus omisiones.

Otra cosa es cómo lo juzguemos.

Lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, incluso lo verdadero y lo falso no dejan de ser meros consensos que nos sitúan en una realidad creada de esta forma por todos nosotros.

19 comentarios en “El juego del avestruz

  1. A diferencia de usted, jusamawi, me parece que la no-elección implica una elección: quedarse callado es una elección. Pero comprendo el punto, quedarse callado no vale, porque es un vano intento de decir más tarde “no fue mi elección”, cuando ello es esencialmente falso.

    El drama de Sophie radica en la decisión; no vivirá sin culpa -un sentimiento íntimo, a fin de cuentas-, aunque fue forzada por las circunstancias.

    Me gustan sus escritos porque siempre plantea un sólido punto de vista, una opinión formada. Pero también se agradecen estos artículos, en que al final lo que flota es la duda, la incertidumbre, las ganas de continuar el tema.

    Un saludo.

  2. Volveré tras tomar una salomónica decisión sobre tus letras, Cayo Jusamawi. Guárdate de las sombras del camino, la noche de Mayo altera la pasiones urdidas en otoño.
    Cuídate hermano y protégete de los amigos, pues de tus enemigos te protege Dios.

    Ave

  3. Edgar,
    Tú mismo planteas el problema y la solución.Aparentemente no decidir es una decisión pero como tú dices “eso no vale”.La responsabilidad nos obliga a tomar decisiones y la culpa, si la hay, será siempre nuestra.
    Lo que a veces nos confunde es que mezclamos estas consideraciones con nuestros juicios sobre ellas.Lo que otro hace puede parecerme bien o no.Las circunstancias pueden empujarme en una u otra dirección.Motivos de conciencia pueden impedirme o forzarme a actuar de una manera determinada.Eso no me exime de responsabilidades.
    Lo que yo considero propio del ser humano es la capacidad de tomar decisiones.Si estas son tomadas acordes con la conciencia mejor para quien las toma.Si no coinciden con el consenso general, con la realidad en la que hemos acordado vivir,yo tendré que tener el valor de afrontar las consecuencias , puesto que yo solo no puedo cambiar la realidad.En esta disyuntiva entre mi conciencia y la realidad que me rodea surgen los conflictos entre la libertad,la responsabilidad y la culpa.

    Estimado Plutarco,
    Agazapado y temeroso de las sombras que acechan, aguardo ansioso su decisión sobre tema tan delicado.

    Que la sabiduria hable por su boca.

  4. La decisón de Sophie, un peliculón!!!

    que dificil es decidir a veces, que dificil es dejar de pensar y seguir a tu corazón a la hora de escojer un camino u otro…
    que difil es decidir cuando solo dispones de escasos minutos para pensar…
    que dificil es decidir constantemente tu propio destino…
    si es tremendamente dificil decidir a veces pero mas dificil es no hacerlo…

  5. Luego de haber visto esa película hace unas semanas por primera vez (en general, les doy cierta validez a las recomendaciones que me hacen mis amigos), me pasé dos o tres días con las preguntas obligadas: “¿qué habría hecho yo?” “¿lo que Sophie decidió fue lo correcto?” dándome vueltas y más vueltas en la cabeza, pero, claro eso es el cómo lo juzgamos, que es precisamente el no-punto de tu entrada. Trato una otra vez de imaginar qué te llevó a escribirla. ¿Fue una experiencia propia reciente? ¿Fue el resultado de una reflexión sobre una experiencia ajena? Percibo muchas emociones planeando sobre la entrada, pero no logro desentrañar su origen. Como si estuviera guardado en una celda recubierta de plomo. Impenetrable. No me gusta esa sensación de no-poder-saber, pero, claro, eso no tiene la menor importancia. No pienso que tú consideres deseable deshacerte de una responsabilidad, right? ¿Piensas acaso que responsabilidad y culpa son sinónimos? ¿Que libertad y responsabilidad son antónimos? Porque no lo son. Es precisamente al revés.

  6. Está la moral, está la ética y está la justicia. A grosso modo el diccionario y la historia confunden estos tres términos. En mi experiencia, haber logrado algo tan sencillo como diferenciarlos, hace unos cuantos años, me ayudó muchísimo en todo lo referente a la toma de decisiones. En este enlace y en las siete u ocho páginas siguientes está el razonamiento básico que establece esta diferencia.

    Pero en una “nutshell”, como dicen los norteamericanos, la ética es algo por completo personal; la moral son las normas del grupo al que perteneces (puede ser una sociedad, una familia de la mafia o una iglesia, por ejemplo); y la justicia son las sanciones que impone el grupo (sociedad, familia, iglesia…) a quien demuestra que no es capaz de seguir una conducta ética y moral por sí mismo.

    Así pude verse de inmediato que una decisión puede ser perfectamente ética, pero no necesariamente moral o “justa”. Y vice versa. Y ese es el verdadero conflicto que existe.

    Para concluír con mi aporte semántico a esta discusión, podemos entender como “culpa” la granada que le explota al Coyote en la cara. Porque “culpa” no es más que una responsabilidad que tienes, de la que intentaste infructuosamente deshacerte endilgándosela a alguien más que no la acepta, lo que hace irremisiblemente que rebote hacia ti y te explote en la cara. Gráficamente, la responsabilidad sería la granada que le tira el Coyote al Correcaminos, éste la agarra, la examina por una fracción de segundo y se la devuelve al lanzador que la recibe y ¡BUUUUM! ya sabes… eso es la culpa. Por cierto, la representación no puede ser más apropiada para el título de tu entrada.

    Las flores, las ramas y las hojas me preguntan por ti.

  7. Estoy de acuerdo contigo, esconder la cabeza no es elegir, es dejar que decidan por tí.
    Y po desgracia en este mundo ya se deciden demasiadas cosas por nosotros como para que no queramos decidir las cosas que podemos…

  8. Es una cuestión vertiginosa que depende del prisma con que se mira. Filosóficamente deberíamos situarnos, como dicta Federico Nietz… más allá del bien y del mal. Luego, según los tiempos que corren, hacer veredicto desde, Uno: la moral. Dos: la religión, Tres: El sentido común. ¿Cada una de las perspectivas nos daría diferentes desenlaces? No, porque sólo caben dos, lo cual todavía complica más el asunto. Los prismas o perspectivas son interpretaciones de los fenómenos. Entonces deberíamos interpretar la situación, pero de todos es sabido que los juicios o prejuicios morales y religiosos se alejan de la realidad provocando daños colaterales. Bueno. Por no convertir esto en un absurdo dilema cíclico, aquí les dejo con el jueguecito y el avestruz.
    Mac Fisg’on

  9. fireinyoureyes,
    no niego que la película sea buena.Lo verdaderamente grandioso es la novela.
    Decidir es difícil, cierto,pero es nuestra responsabilidad y no podemos hacer dejación de ella.
    ¿De verdad te parece más difícil no decidir?

    M,
    En la película la decisión que toma Sophie es el núcleo central. En la novela no lo es tanto.En el libro uno puede diseccionar los entresijos de la personalidad de Sophie.Sí es cierto que al final la responsabilidad y la culpa que provocaron su decisión marcan por completo su vida posterior.(Es curioso que exista el complejo de culpa y no el de responsabilidad)
    No he querido entrar en los juicios porque creo que hay muchas situaciones en la que algo puede ser comprensible y condenable al mismo tiempo.Nos guste o no, el actuar según nos dicta la conciencia choca muchas veces con el consenso que hemos alcanzado para juzgar.El juicio individual que uno hace de cualquier comportamiento es independiente del acuerdo general.
    Uno puede tener objeciones de conciencia para actuar de determinada manera, hasta el punto de no cumplir lo que se supone que es un deber.El que juzgue estos hechos puede incluso comprenderlo pero nunca ha de olvidar que un juez realiza su labor según sea el acuerdo general.El objetor hace bien en objetar siempre y cuando afronte sus responsabilidades. Ese es su mérito y en ello descansa su credibilidad.

    No hay ningún motivo oculto en esta entrada.El asunto de la toma de decisiones y todo lo que se mueve alrededor(libertad, cobardía,valentía, culpa, responsabilidad)es, para mí, uno de los más apasionantes cuando tratamos de entender el comportamiento humano.

    Deshacerte de las responsabilidades es una tentación constante a la que nunca podemos ceder.

    No sé si me he expresado mal pero quiero dejar claro que,efectivamente, responsabilidad y culpa no son en absoluto sinónimos.Uno es responsable a la hora de tomar decisiones y de las consecuencias que éstas acarreen.La culpa es casi siempre por no hacer o por hacer mal.(Ahí se mezcla con el juicio)
    Libertad y responsabilidad no pueden ser antónimos puesto que van indisolublemente unidas.Sólo el que es libre de decidir puede ser responsable.Sólo el que puede ejercer la responsabilidad decide en libertad.
    En casi todas las legislaciones se diferencia entre los que son y los que no son responsables de sus actos.Se diferencia entre niños y mayores, locos y cuerdos y se habla incluso de atenuantes.Ese es el consenso, podemos estar de acuerdo o no. (Aquí entra otra vez el juicio.)

    K,
    Me alegra mucho que hagas estas distinciones semánticas pues, como bien dices, son fuentes de constantes embrollos y malos entendidos.

    Uno es responsable o irresponsable.(Ética)
    Uno se siente culpable. (Moral)
    Uno trata de vivir según sus convicciones. (Ética)
    Uno cumple o no con las normas consensuadas. (Moral)
    Uno es libre si es responsable.(Ética)
    Lo que se sale de la norma se puede sancionar.(Justicia)

    Todas estas cosas varían con el tiempo. Lo que no varía es el mecanismo que las hace funcionar.La ética debe estar basada en la conciencia individual y no debe verse afectada por el grupo.La moral la impone el grupo y no puede hacer variar nuestra conciencia pero sí nuestra forma de actuar.(De ahí el conflicto.)
    La justicia se ha divinizado demasiadas veces y es un gran error.Sé que es más cómodo pensar que las leyes, las normas, lo que es bueno y lo que es malo nos viene dado de antemano,pero no es así.

    Contéstales a las ramas, hojas y flores que me paseo muchas veces entre ellas y que lo seguiré haciendo.

    Turista En Tu Pelo,
    Te contesto brevemente porque no dices sino verdad.Estoy de acuerdo.Lo que pasa es que somos culpables en muchas ocasiones de esa dejación.Podríamos hacer mucho más de lo que hacemos. Somos demasiado comodones y demasiado cobardes.

    Eduard,
    Si estuviéramos más allá del bien y del mal ya no estaríamos aquí.Nuestro lugar es éste, no tenemos elección y el conflicto surge precisamente porque no podemos situarnos donde Federico nos dice.En cualquier caso, ¿qué lugar sería ese donde no existen el bien y el mal?

    Ryan O’Bryan

  10. Sé de lugares donde ha reinado la obra del hombre más allá del bien y del mal, y tú también lo sabes. La historia nos documenta con individuos que actuaron por su cuenta y riesgo más allá de.., ¿Vamos a obviar que Hitler no lo hizo, según los historiadores era un fanático del Superhombre de Federico N., de sus máximas, y contrastado está que su política se desarrolló influida por el filósofo alemán.
    Manson, Franco, Nerón, los dictadores más sangrientos en el corredor de la muerte, y ¿por qué no? El anterior e innombrable presidente de los EEUU.
    No creo que estas especies anormales de seres humanos tuviese un mínimo de remordimiento a la hora de elegir blanco o negro. Vida o muerte. Actualmente, por desgracia, hoy hay muchos países en guerras promovidas por el absurdo, por las órdenes de un hombre que vive más allá del Bien y del Mal.

    Rodion Raskolnikov

  11. Estoy muy de acuerdo en todo lo que dices, vecino, con una sola excepción y tres precisiones:

    Excepción (si “dupliqué” lo que quisiste escribir):

    Que uno se sienta culpable no es necesariamente consecuencia de una violación a una norma moral. Es esencialmente el resultado “fallido” de una acción irresponsable: tratamos sin éxito de que otro acepte responsabilidad por algo que es responsabilidad nuestra (o que terceros o cuartos nos “compren” la idea de que no somos responsables, sino Obama, por ejemplo). Ahí entonces nos aplasta el peso de la “culpa”: la responsabilidad de la que tratamos de deshacernos, nos rebota como culpa.

    Precisiones:

    Cuando somos responsables, hacemos que las cosas sucedan, hacemos que se hagan, somos causa, y sí, somos LIBRES. Si somos responsables de algo que salió mal, tenemos (por la propia definición de responsabilidad) la disposición y la capacidad de repararlo, no importa lo que sea. Y lo hacemos. Cuando no queremos ser responsables de algo y tratamos de que alguien más lo sea y ese alguien dice “No Señor, no es MI responsabilidad, es tuya.” Entonces no nos queda más que “aceptar la culpa”, ya que en principio habíamos abandonado ya la responsabilidad. En ese momento es que nos convertimos en efecto y como tales, por definición, no podemos ni estamos dispuestos a reparar nada, somos ESCLAVOS.

    El que la moral sea impuesta por el(los) grupo(s) al(los) que pertenecemos no quiere decir que no podamos/debamos estar de acuerdo con sus preceptos o que sean esencialmente diferentes a los que nos dicta nuestra propia ética.

    El que la ética no deba verse afectada por el grupo… depende. El grupo no puede dictarte a ti lo que es correcto o incorrecto para ti. Sin embargo, tú no vives solo, ni puedes sobrevivir solo aunque quisieras…. necesitamos una familia, un grupo, una nacionalidad, una humanidad, seres vivos que nos alimenten, nos den sombra, agua, en fin… de una forma u otra todas estas cosas (les llamamos dinámicas) se ven afectadas por nuestras decisiones en mayor o menor grado y su buen o mal o estado nos afecta a nosotros también, directa o indirectamente. Alguien que decide enriquecerse aun a costa del perjuicio al medio ambiente no sólo perjudica al medio ambiente, sino a seres vivos, grupos, familias e individuos entre los que probablemente estén sus propios descendientes y –lo crea o no– él mismo, dentro de dos o tres generaciones.

    Las flores y compañía preguntan si M te regaló la capa de invisibilidad que le dieron los elfos…

  12. Rodion,
    Esto es complicado.El concepto de culpa puede venir desde dentro o desde fuera.La ética debe guiar nuestros comportamientos.Ser conscientes de haber obrado bien o mal depende evidentemente de nuestra conciencia.Cuando los demás vemos meridianamente claro que alguien se ha comportado mal tenemos dos opciones: pensar que esa persona no ha sido consciente de lo que ha hecho o admitir que lo ha he hecho dándose perfecta cuenta cuenta de lo que hacía. En el primer caso nos quedamos más tranquilos y somos a veces capaces de tratarle como un enfermo. En el segundo, descubrimos que el consenso general es imposible y no nos queda más remedio que actuar con las reglas del grupo.Ya no vale el respeto a las ideas e intenciones ajenas. Imponemos la fuerza( si podemos) de lo que mayoritariamente se considera respetable o lo que no, punible o no, censurable o no.
    Los individuos que tú mencionas han vivido más allá del bien y del mal que entre todos hemos delimitado.No nos importa que ellos no consideraran malo lo que hacían.

    Karen,
    Absolutamente de acuerdo con tu excepción.
    Si no interpreto mal vienes a decir que ser culpable es deshacernos de la responsabilidad que nos corresponde, siendo más grave aún si se la traspasamos a otro/s. Sí es así coincido.En este caso la culpa aparece además en sus dos vertientes: acción y omisión. Es decir escapar, desaparecer una vez realizada la acción para perder toda responsabilidad y no hacer lo que debemos hacer para no asumirla.

    No creo haber dicho que no podamos estar de acuerdo con las normas del grupo.Lo que me parece relevante es que estemos dispuestos a aceptar que esas normas tengan que existir. En todo caso nuestra misión consistirá en intentar lograr siempre el máximo consenso.Sí es cierto que cuando no coincide la moral con la ética surgen los conflictos y los problemas de conciencia.

    Sé perfectamente que no vivo sólo.La tentación cuando uno no está a gusto en el grupo es aislarse. Uno es libre de intentar hacerlo pero comprobará inmediatamente lo iluso de su intento.Nada nos es ajeno.

    No tengo tal capa que yo sepa.Al menos yo me veo a mí mismo.

  13. J, lo que dices sobre el libro me parece interesante, supongo que es un truco, debido a que te has empecinado en que lo lea…. y yo no quería, precisamente porque no quiero volver a pasar por el horror de la parte de su decisión, etc… pero si es como dices, podría hasta considerarlo.

    El “complejo” de culpa, como invención de la psicología, no tiene nada de raro; ¿qué otra cosa se puede esperar? Ellos no hablan de responsabilidad. Ni siquiera se han enterado de que existe tal cosa. Bueno, sí hablan a veces, para decirle a un paciente: “no te angusties… no es TU responsabilidad” o preciosuras similares.

    Entendido lo de las motivaciones… así que tienes madera de Juez… conozco a alguien más que considera este tema apasionante también.

    No te has expresado mal, solo quería comprobar con certeza absoluta algo que ya sabía. ¿Sabes? Creo que muy poca gente allí afuera piensa lo que tú y yo pensamos sobre la libertad y la responsabilidad. Una mayoría abrumadora ve a la responsabilidad como una carga, como cadenas… bueno, me imagino que te has percatado de ello.

  14. No hay ningún empecinamiento.Sólo es una cuestión de justicia.La decisión de Sophie es un libro, no una película.Bueno, es una película pero después.He oído a muchas personas hablar de esta historia y todos se refieren a la película. Me da cierta rabia. Es como si el cine se hubiera apropiado de esta historia.

    William Styron es un escritor extraordinario y yo su justiciero enmascarado.

    No tengo madera de juez. Me llama la atención su labor.No me gusta especialmente ni me da ninguna envidia.Representan la obligación de tomar decisiones.Ese es el tema que me interesa.

    No sé si somos pocos o muchos los que pensamos así, aunque tengo una ligera sospecha de como puede ser la estadística.El juego del avestruz es demasiado atractivo.

  15. Ya veo.

    Y te fascina la palabra NO. El único párrafo que no comienza con ella es porque debió ser un punto y seguido. Bien, parece que estoy irremisiblemente equivocada. Mañana será otro día.

  16. Cómo me gusta que estemos de acuerdo (por eso es que puedo comprender cuánto detesta Milla lo contrario, casi como si fuera en carne propia). Y bueno… “absolutamente” de acuerdo, es ya la cereza que corona el pastel, como diría un amigo mío. Nunca pensé que habías dicho lo que no dijiste, vecino. Por eso les llamé “precisiones” a esas ideas.

    ¿Sabes? (y esto tiene y no tiene que ver con lo anterior) yo tengo la firme creencia en que mientras más libres y cuerdos somos los seres humanos, MENOS reglas necesitamos para convivir y para construír y crear en conjunto. Los que están firmemente convencidos de lo contrario son aquellos que se sienten felices y muy aliviados mientras estemos sumidos en la ignorancia, en las drogas y en la inconciencia, la irresponsabilidad y el olvido.

    Ya veo que no llevas capa.

  17. M,
    No estás irremisiblemente equivocada.No me fascina la palabra No.

    K,
    Las cerezas son siempre mejores que las guindas.
    A pesar de que me gusta la polémica sobremanera, he de admitir que comparto punto por punto tu creencia.Tanto es así que te la robo. A partir de ahora es mi creencia y no la tuya.

    J el descapotable

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