Tebeo

 

 

 

Desde niño quise vivir en un comic. Miento. Yo entonces lo llamaba tebeo. Recuerdo los edificios, los coches y las motos de Mortadelo y Filemón. En mi imaginación aquellos personajes habitaban lugares donde nunca pasaba nada malo realmente. Sus casas eran lugares amables y llenos de color. Me gustaba pasear por sus calles, cruzarme con Rompetechos y  detenerme en la Rue del Percebe. Vivir allí era vivir con una sonrisa. Los malos no daban miedo y los golpes se curaban en la viñeta siguiente. Yo no fui un gran lector de tebeos. Lo que se me ha quedado grabado es la atmósfera, la vida alegre y pintada en colores imposibles. Hoy ya no tengo los ojos de aquel niño. La cámara no puede llevarme de paseo con Ofelia. A pesar de todo he tratado de transformar la realidad. Los años se notan. La mirada cambia. El tebeo desparece y el comic, a veces sombrío, asoma sin ser llamado.

 

11 comentarios en “Tebeo

  1. Que buena idea volver a recuperar esa mirada de niño. Yo también adoraba los tebeos de Mortadelo y Filemón, y las películas. Un saludo

  2. Concha,
    Tenía yo, de niño, tan idealizado el mundo que Ibañez dibujaba que cuando vi, de mayor, la peĺícula con personajes de carne y hueso, me pareció decepcionante no por la pelicula en sí misma sino porque es imposible hacer realidad ese mundo de colores que tantas veces había yo imaginado como mi lugar de residencia preferido.

    Un abrazo

    bajoelsoloylasestrellas;
    Yo no soy muy dado a hurgar en mi infancia, pero sí que tengo algunas imágenes grabadas que de vez en cuando reaparecen. Ayer, no sé por qué, fue una de esas ocasiones.

  3. A mi padre (catedrático de Dibujo y profesor de oleo en la escuela de bellas artes no le gustaba la Editorial Bruguera. No simpatizaba con Ibañez. Por eso a mi tampoco me entusiasmó nunca. Aunque lo leí bastante. Pero para mí, el sagrado era Tintín. Tuve muchos libros de él, sino todos. También del Capitán Trueno. Disfruté como un enano leyendolo. Y también a Blueberry. Aunque solo uno o dos libros.
    De las últimas cosas que lei siendo aún jovencillo fue una cosa que se llamaba “La tumba etrusca” y la “garra negra” que acabo de encontrar gogleando.

    Hace poco fui al cine a ver la de Tintín. Quería ser de algún modo el niño que fui. No lo pasé mal viéndola pero creo que no funcionó.

  4. Por cierto, en la biblioteca intento pasar algún rato viendo comics. Desde luego no disfruto como entonces. Pero tampoco consigo encontrar nada que me enganche realmente.

    Creo que hay una cosa que se llama “Arrugas” que está muy bien.

  5. Yo no fui un niño tebeo. El recuerdo que me queda es el refugio. Veía en las viñetas un lugar maravilloso para estar. Sentía que allí no podía ocurrir nada malo. El mundo de Ibañez me ofrecía esa alegría. El cielo siempre era azul, todo era redondo, los cacos no daban miedo y los golpes, en vez de dolor, provocaban risa.
    A Tintín lo leí de más mayor. El mejor recuerdo que tengo es que los leí todos seguidos. Literalmente uno detrás de otro. Eso marca. Fue mi período Tintín. Además de ese recuerdo, Tintín me ha dejado los colores. Puedo pasar horas mirando el azul-gris, por ejemplo, que Hergé utiliza en muchas de sus viñetas.

    Con las fotos hago lo que puedo. Con el dibujo no puedo hacer nada. Soy nulo. La ventaja de la tecnología es que nos permite a los inútiles manejar programas de edición de imágenes.

  6. Sabía que el azul-gris era el azul tintín que mencionaste en un comentario hace un par de semanas, vecino querido (aunque en realidad pensaba en el suéter del nuevo amor de la princesa Jade), y aquí está la prueba. No soy demasiado amiga de los cómics, nunca lo fui. Lo que me despierta un ansia irresistible son esos rincones cálidamente iluminados… si fuera ya-sabes-quién, suspiraría.

  7. Lo bueno de la fotografía es que puedes mejorar la realidad.No sólo la detienes sino que encierras en la fotografía, el color y la luz que imaginas.
    Hay colores que llenan la mirada. Absorben toda tu atención. Sé está bien en ellos. El azul Tintín es, en mi caso, uno de ellos.Malo sería que a Jade no le gustara su príncipe cuando lleve otro suéter (jersey).
    ¿He oído un suspiro?

  8. La única forma en que se me ocurre que mejoras la realidad con la fotografía, vecino, es dejando fuera del encuadre algunos elementos, a menos que estés considerando la fotografía Kirlian (que no sé si existe todavía) ya que sólo puedes retratar lo que ven tus ojos, aunque no necesariamente los de los demás.

    Acabo de verificarlo y la respuesta fue ¡Con cualquier ropa! ¿Por qué? ¿Planeas vestirlo de hawaiano? (???) Comprenderás que no supe qué responder.

    Cambiando el tema, ayer pasé por tu blog y vi con horror el hermoso fondo de hilo. El horror fue porque era justo lo que pensaba hacer con el nuevo diseño de mi blog, darle un fondo de textura de papel…. ¡siempre siempre siempre te me adelantas! El de hoy me gusta más, no tanto por la textura, sino por el color.

    Un beso para ti, vecino querido.

    PS: me temo que si oíste un suspiro en estos días ha sido más de impaciencia que de otra cosa.

  9. Con la fotografía puedes encuadrar lo que quieres en cada momento. Eso es algo que no es tan fácil de hacer a simple vista. El objetivo, como su nombre indica, te dirige a un objetivo concreto, concentra la mirada en algo. El resto desaparece.

    Si le gusta con cualquier ropa el asunto es más serio de lo que parecía.

    No veo por qué no puedas usar un fondo de papel. Así siempre podré decirte que yo usé primero el de hilo. Imagino que acabaré con el tiempo en el blanco. Mientras tanto juego con los grises.

    Otro.

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