La intimidad

La intimidad es silencio, cuerpo desnudo, pedir sin saber que pedimos, dar sin ser consciente del regalo. La intimidad es saber lo que otro pensaría, callar cómodamente, dormir a su lado sin violencia. La intimidad es la falta de duda y de sospecha. La intimidad es certeza. Por eso asusta, sobrecoge y, a veces, aburre.

La intimidad es compartir palabras, crear vocabularios privados, nombrar a las cosas con palabras carentes de significado. La intimidad es compartir silencios, pensamientos, palabras y recuerdos. La intimidad no es sorpresa. Por eso sobrecoge, asusta y, a veces, aburre.

La intimidad es cercanía a pesar de la distancia y del tiempo. La intimidad es poner música, colores, palabras e imágenes en torno a otro. La intimidad es entrar en otra casa como si fuera la propia, decir adiós sin pensarlo y no sentir necesidad de decir hola. La intimidad es casi siempre par. Más allá se siente incómoda. La intimidad es no ver para creer, la intimidad es confianza. Por eso asusta, sobrecoge y, a veces, aburre.

La intimidad nunca es consenso. El acuerdo jamás es íntimo. El acuerdo es convivencia con recelo. Requiere una constante vigilancia. La intimidad, por el contrario, no se negocia, no admite claudicaciones, no puede ser libertad vigilada. Por eso, aveces, sobrecoge, asusta y aburre.

La intimidad es decir en alto lo que se siente. La intimidad también es poder callarlo. Lo íntimo no es necesario expresarlo. Por eso, a fin de cuentas, la intimidad es tan próxima al silencio. El silencio, de todos es sabido, asusta, sobrecoge y, a veces, aburre.

11 comentarios en “La intimidad

  1. Como pieza literaria es estupenda y me gusta. Sin embargo, no logro ver como o por qué “aburre”. Fuera de lo que escribes, yo pienso que la intimidad es lo opuesto al miedo, es ser capaz de otorgarle “beingness” a otra persona, dejarle ser a la vez que uno es y darle poder también sobre uno y sobre la relación. Si algo tan escaso, tan precioso como eso me llegase a aburrir, me tendría que revisar seriamente, ya que por definición, yo estaría en ese momento por debajo de la altura de la intimidad. O, la intimidad habría dejado de serlo y se habría convertido en otra cosa, who knows what.

  2. Andreea,
    No trata de ser una definición, no trata de abarcar completamente. Trata de pintar pinceladas que pueden ser completadas.
    Gracias.

    M,
    Lo mismo que la certeza, la falta de sorpresa, la confianza, la libertad y el silencio no deberían infundir temor (pero lo hacen), la intimidad se mezcla a menudo con la rutina y aburre. En tu comentario está la respuesta. Es muy frecuente estar por debajo de la altura de la intimidad. Como en otras muchas cosas lo dífícil no es llegar a la intimidad sino mantenerla.

  3. La intimidad, cuanto cuesta compartirla quiza sea el exito de las parejas duraderas. Un saludo

  4. Concha, tienes razón. La intimidad es un bien preciado precisamente porque es tremendamente escaso.

    ayesalourdes,
    Las gracias para ti por pasar, leer y comentar.

  5. Bueno, quien dice definición dice pinceladas 🙂 Además una definición en sí nunca puede ser completa, siempre habrá algo más que añadir.

    Me intriga el hecho de que wordpress me informe de cuando responden a mis comentarios en un blog y en el otro no. Curioso. Por eso siempre llego tarde a contestar si es que llego.

  6. Andreea,
    No te preocupes por llegar tarde. Una ventaja de los blogs es que el concepto de tarde no existe.

    bajoelsolylasestrellas,
    Gracias. Buscar la intimidad suele ser difícil. A veces, a lo sumo, se encuentra. La intimidad es siempre un descubrimiento.

    Salud!

  7. Vecino querido, este es un post precioso. Me gusta porque dices mucho en pocas palabras. Mi favorito es el segundo párrafo, aunque no logro ver por qué piensas que en la intimidad no puede ¿debe? haber sorpresas. Si a dos personas cercanas le gustan las sorpresas (aunque no lo creas, hay a quienes no les gustan) parte de esa intimidad compartida –de la cual, eso sí, sería casi imposible desligar un profundo afecto (por llamarle de algún modo)– sería, definitivamente, sorprenderse mutuamente… Si no estoy equivocada, ahí tendrías el antídoto del temido aburrimiento. Dale un beso a Jaime de mi parte, dile que lo extraño terriblemente.

  8. Más vale decir mucho en poco que poco en mucho. No siempre se consigue. Gracias.
    Lo cómodo de la intimidad es la seguridad. No es que nada del otro no nos pueda sorprender sino que por encima de la sorpresa está la tranquilidad.
    Creo que lo de sorprenderse mutuamente no pasa de ser algo literario. Cuando alguien se nos hace muy cercano, cuando realmente nos sentimos próximos la sorpresa no es más que una actitud elogiable y necesaria pero no esencial. La sorpresa afecta, y ese es su lado bueno, a la rutina pero no a la esencia de la relación.

    Se lo daré.

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