Cien puertas

Cada vez estoy más silencioso. Por dentro, sin embargo, no consigo acallar las voces que preguntan, que me hablan. Aquí sentado, frente a tus piedras caldeadas por el sol que ya se escapa, dejo fluir esas palabras. Ya no retumban en mis sienes. Cien puertas se abren y escapan. Yo, callado, por fin puedo sentir el silencio. Miro tus piedras naranjas, el alabastro de tus ventanas y la luz que apenas atrapas. Cierro los ojos, los abro otra vez y tus piedras parecen rosadas. Las sombras amenazan a lo lejos, y ellas, las voces, surgen de nuevo de la nada y me atormentan. Me aferro a tus cálidas piedras, pero no me dicen nada. Las cien puertas permanecen cerradas. Derrotado, pero alegre, emprendo, como siempre, el camino de vuelta a casa.

6 comentarios en “Cien puertas

  1. A unos no nos hablan las piedras y a otros que, parece escuchan mejor, les cuentan grandes secretos y dejan de vivir atormentados pensando y soñando en el fin del camino. En fin, dejando las profundidades, envidio tu ida y vuelta hacia esas piedras misteriosas, ese camino iniciático, ese camino del Temple, ese caminar en silencio. Un saludo.

  2. Noble arte el del silencio. Las piedras lo consiguen. Pero nosotros, los nuevos templarios, hemos de aprender también a ser de piedra por dentro.

  3. Yo también envidio tu visita a Santa María… Hermosísima tu descripción. Hermosísimas fotos de atardecer… ¿hay más?

    He visto muchas otras imágenes de esta ermita, ninguna muestra… no sé lo que es, pero lo que muestran éstas… es como si te hubieras convertido en luz, te hubieras aferrado a las piedras y hubieras hecho entonces perdurar ese instante para que las puertas no olvidaran nunca tu abrazo luminoso.

  4. …emprendo, como siempre, el camino de regeso a casa ANDANDO.

    Si Karen, has descubierto mi lugar en el mundo. ¡Cómo iba a imaginar que reconocerías esta mágica ermita! Desde donde estoy escribiendo si levanto la cabeza y miro por la ventana la puedo ver. Desde el jardín hasta ella sólo campos de trigo, viñedos y silencio.

    Voy muchas veces,cuando no hay nadie y verdaderamente es un lugar único,con un punto de misterio. Sola ,en medio del campo y con la luz cambiando a cada hora del día. Sus piedras ya tienen mil años. Se está bien allí, muy bien. Si las piedras hablaran…

    He sacado muchas fotografías de la ermita. Con mi pobre conexión actual a internet me cuesta mucho subir imágenes. Pero lo haré,en el blog, en deviant o en flickr. Se lo merece.

  5. ¡Oooh, cuánto lo siento! No sabía que era un secreto ni tampoco sabía que estabas tan cerca. Pensé que ibas camino a Santiago como un joven Mithrandir, apoyado en tu báculo opalescente, y que te habías detenido un momento para impregnar de luz las piedras. Wow, pero tu lugar en el mundo entonces es real y efectivamente mágico. No es una cuestión subjetiva. ¡Qué maravilla!

    Por mí no te apresures para nada. Me encantan tus fotos, me fascinan de verdad, pero puedo esperar a que regreses a casa. Disfruta la magia, descubre nuevos conjuros, practica los que ya conoces hace siglos y sobre todo, sé inmensamente feliz.

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