Señoras y señores responsables de todas las organizaciones a la izquierda de la izquierda:

Estoy hasta la coronilla, hasta los huevos, hasta los cojones de que solo seáis capaces de hacer mohínes. No soporto las estrategias ni a los estrategas cuando las decisiones son imperativos morales. Cuando uno tiene la obligación de hacer algo, lo hace y basta. No importan las consecuencias. Es más, un imperativo moral no contempla consecuencias. La necesidad obliga a actuar. No se reflexiona, no se piensa, no se negocia, no se calcula, no se pospone ni se procrastina. ¿Qué habéis hecho vosotros sino eso? Habéis postergado hasta el abandono la decisión sobre algo que debía atenderse inmediatamente. Os habéis contentado con sustituir decisiones por cínicas, egoístas y cómodas retahílas llenas de lugares comunes. Habéis calculado, taimados y taimadas responsables de todas las organizaciones a la izquierda de la izquierda, los momentos para decir algo sin decir absolutamente nada. Habéis puesto en la balanza cosas incomparables. No podéis tratar de equilibrar la desesperación, el sufrimiento, el dolor, la impotencia y la desgracia de quienes, idiotas, habían puesto la esperanza en vosotras y vosotros con vuestras guerras de guerrillas particulares.

Me importa un carajo a quién creíais que correspondía tomar la iniciativa, me importa una mierda quién proponía o quién disponía. Un imperativo categórico es aquel que declara una acción como necesaria. Que sea o no necesaria lo dispone la razón, la vuestra, no ninguna de vuestras divinas organizaciones. El ejemplo clásico de imperativo categórico dice que si quiero el bien común, no debo cometer un asesinato. ¿Se puede aplicar esto a los que, como vosotros, nada hacéis pudiéndolo hacer y además no dejáis a los demás hacer nada? Kant os lo explicó hace ya mucho tiempo: solo tu voluntad, de manera autónoma y basándose en la razón, puede ser moral. Vuestra cobardía, vuestros desmesurados egos os impiden ser libres. No actuáis con autonomía y, por tanto, no sois libres. Solo un ser autónomo y racional puede ser moral. Racionales, os lo concedo; autónomos, os lo niego; no carecéis de moral, podéis juzgar perfectamente vuestros comportamientos, no sois amorales, por tanto. Vuestras acciones o vuestras omisiones son inmorales, son la exacta definición de lo incorrecto y de lo malo.
Basta de imperativos morales y categóricos, basta de Kant, de autonomía, de libertad y de moral. Basta ya de actos y consecuencias. ¿Para qué perder tiempo con palabras que no entendéis?

¿Qué hacemos nosotras y nosotros? ¿Qué hacéis vosotras y vosotros, responsables de todas las organizaciones a la izquierda de la izquierda? No quiero disolver vuestra culpa en la nuestra. Os podemos exigir que actuéis y no lo hacéis. Os podemos exigir que habléis y calláis. Os podemos exigir que nos representéis y os negáis a hacerlo. ¿Qué nos queda sino arrepentirnos de haber pensado bien de vosotros y vosotras, de haber confiado en la regeneración que decíais defender, de haberos considerado autónomos, racionales, libres y morales?

Llevamos demasiado tiempo sintiendo vergüenza. Sé que estos millones de hombres y mujeres abandonados a su suerte no son los primeros ni serán los últimos. Sé que hay muchos más abandonados e ignorados. Sé que todos somos culpables, sé que todos somos inmorales, pero vosotros, responsables de todas las organizaciones a la izquierda de la izquierda, lo sois un poco más por engañarnos.

Estoy avergonzado y pido perdón por haber tenido cierta esperanza.

Que os den, responsables de todas las organizaciones a la izquierda de la izquierda.

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