Coherencia y consecuencia

¿Cuántos principios ha de tener una persona? ¿Existe alguno inamovible? ¿Cuántos son los mínimos que nos es posible cumplir sin caer en contradicción entre lo que pensamos, decimos y hacemos? ¿Es posible ser coherente? ¿De qué sirven las ideas si no se actúa en consecuencia? ¿Existen las ideas si no las expresamos? ¿Hay libertad sin coherencia? ¿Puede ser feliz el inconsecuente?

¿Tienen cohesión mis ideas y mis actos? ¿Hay relación entre lo que digo y lo que pienso? ¿Es coherente prometer lo que no podremos cumplir? ¿De qué sirven los deseos no conectados a los actos? ¿Puede la inconsecuencia ser lógica? ¿Son compatibles subjetividad y coherencia? ¿Por qué no damos respuesta coherente a las necesidades?

¿Por qué acabamos por acostumbrarnos a los principios sin actos? ¿Dónde queda la conexión entre las ideas y los hechos? ¿Es posible la tranquilidad sin fidelidad al pensamiento? ¿Cómo compatibilizar mentira y respeto? ¿Existe autoestima sin coherencia? ¿Dónde queda la verdad sin ella? ¿Cómo concebir la honestidad incoherente?

¿Por qué siempre justificamos nuestros actos? ¿Por qué no actuamos como pensamos? ¿Por qué finalmente acabamos por pensar cómo actuamos? ¿Por qué nos gusta celebrar la contradicción en vez de maldecir la incoherencia? ¿Por qué tanto empeño en justificar los hechos y olvidar el pensamiento?

¿Respuestas? ¿Las tienes? ¿Dónde buscar coherencia sin valentía? ¿Dónde se esconden los valientes?

Una sociedad coherente es moral, una persona consecuente es ética. Un mundo coherente es, por lo menos, un lugar un poco más feliz.

¿Qué es la ética? El arte de saber vivir (bien). Sólo viven bien los coherentes. Sólo aspiran a la felicidad los valientes.

Sólo ellos  merecen auténtico respeto.

Lo que Heráclito no dijo

  • Los ansiosos tienen una meta: la alegría, los depresivos otra: la serenidad.
  • No hay nada que cueste más que decidir.
  • Quien medita, contempla y sólo se contempla la nada.
  • Cuando la ignorancia y la vanidad se unen siempre vence esta última.
  • La ficción,entendida como mentira, nos debe ayudar a interpretar la realidad que nos rodea,no a inventarnos la realidad que nos conviene.
  • La ambición es un arma de doble filo que siempre termina cortándonos.
  • Lo más cercano  a la felicidad es algo tan cabal como ser consecuente con uno mismo.
  • El problema de fondo es que no tratamos el fondo.
  • Lo peor de haber sido feliz es estar recordándolo  constántemente.
  • La competitividad es uno de los mayores y más peligrosos venenos que existen.
  • La muerte es la única certeza que tenemos.
  • El que pudiendo aprender no aprende es un necio.
  • Los abismos tienen sentido, no cuando caemos en ellos sino cuando conseguimos salir.
  • El pasado y el futuro no existen, son sólo conceptos que inventamos para no hablar de lo único evidente: el presente.
  • Aceptar la muerte, mirarla de frente y convivir con ella, es la única manera de ser ,en verdad,personas.
  • La vida es bella porque es breve.
  • Nuestra vida no sólo es un cúmulo de experiencias y vivencias sino que, fundamentalmente, es el camino que han ido creando nuestra decisiones.
  • La perfección, o al menos algo que se acerque a ella, suele provocar cierto rechazo.
  • El tiempo es la única cárcel de la que es imposible escapar.
  • Lo más notable que tiene el ser humano es el deseo de conocer.
  • La vida consciente, el yo, el alma, la mente, el espíritu comenzó en el momento en que alguien llamó piedra a la piedra, sol al sol y muerte a la muerte.
  • En la vida real gobiernan las disyuntivas, tenemos que escoger entre esto o lo otro. En nuestro mundo interior dominan las copulativas, queremos esto y lo otro.
  • Ni dios, ni el destino, tal vez el azar, pero decir el azar es no decir nada, nos arrebatan la responsabilidad de nuestros actos.
  • La felicidad está en el camino.
  • Una delgada línea  separa los  opuestos.
  • La libertad nos puede llevar a la equivocación, ese es el precio que pagamos.
  • Saber vivir es la más dificil de todas las artes.
  • Las fantasías son para tenerlas, no para vivirlas.
  • Hacer lo que nos gusta, decir lo que pensamos,sentirnos en definitiva a gusto con nosotros mismos, querernos, ser valientes y tomar decisiones es nuestra tarea si queremos vivir dignamente.
  • El uso de la violencia , aunque nos lleve a conseguir el logro que nos proponíamos, es siempre hijo de un fracaso anterior.
  • La maldición de los idiotas  es no disfrutar de las cosas a su debido tiempo.
  • El ser humano tiene una clara, tal vez innata, tendencia a preferir que los demás decidan por él.
  • Siempre sucede que tenemos más claro aquello que no sabemos  que lo contrario.
  • La existencia de verdades objetivas y universalmente aceptadas sería una buena cosa y nos facilitaría mucho la tarea, pero ,para nuestra desgracia,no existen.
  • No somos respetables por lo que pensamos sino porque pensamos.
  • El perdón, casi siempre, no es sino una versión condimentada del olvido.
  • La muerte da sentido a nuestra vida ya que la dota de tiempo.
  • Somos contradicción.
  • El terror a lo desconocido nos ha hecho crear dioses a nuestra imagen y semejanza.
  • La vida, la naturaleza carecen de valores.
  • Tener conciencia de que el tiempo pasa es tener conciencia de que existimos, de que somos y, trágicamente, de que tenemos un principio y un final.
  • En el infinito nada sucede, todo es quietud, no hay movimiento.
  • Concebimos la felicidad como un momento pleno que nunca termina. No es más que un sueño, eso nos mataría. Lo que nunca termina no existe.
  • No hay que confundir el azar con lo inexplicable.El azar es aquello que escapa de nuestro control.
  • Somos máscaras que poco a poco hemos ido tallando, que ocultan hasta el olvido la verdadera expresión de nuestra cara.
  • La actitud razonable es aquella que se plantea la posibilidad de poner todo en el aire,hacer como que lo que parece que es no lo sea, y, a partir  de ahí,ir hacia delante.
  • La duda es el motor que nos empuja.

He dicho

Conceptos entrelazados

Uno de los conceptos peor entendidos es el del respeto. Es un lugar común tratar de extender el respeto a todo aquello que nos rodea.Sólo quien sabe y puede gobernarse a sí mismo es digno de respeto.Digo digno y está bien dicho pues la dignidad es un concepto entrelazado con el respeto. No nos la puede dar ni quitar nadie.Una piedra no es ni será nunca nada más que una piedra.Es lo que es. Nosotros, los seres humanos, además de eso, somos lo que queremos ser.La voluntad, una vez más, es la que  marca la diferencia entre vida y vida posible, entre seguir los dictados de la naturaleza, que no es sabia,es naturaleza y la vida a la que aspiramos,la que queremos y deseamos.La dignidad, por tanto, es un concepto sólo aplicable a los seres capaces de tomar decisiones.La dignidad la tienen todos los seres humanos y todos por igual.A lo largo de la historia hemos asistido en infinidad de ocasiones  a situaciones en las que se ha utilizado la dignidad como parámetro para diferenciar unos seres humanos de otros. Si se da por bueno que las mujeres son inferiores que los hombres , lo hacemos basándonos, erróneamente e interesadamente, en que son mercedoras de menor dignidad, lo que es lo mismo que decir que son menos autónomas, que dependen de otros, que no pueden tomar decisiones que,en conclusión, no son libres.Ésta ha sido la coartada utilizada para poner a un sexo sobre el otro.Lo que ha sido una cuestión de dominio se ha disfrazado de falsa utilización de conceptos. Lo mismo  podríamos decir en los casos en los que las víctimas han sido determinados grupos humanos, religiones, orientaciones sexuales o discapacidades físicas o psíquicas.

Cuando estudiamos la biografía de una persona, lo que nos llama la atención, lo que la hace diferente de otra es la autonomía de pensamiento,la voluntad mostrada a lo largo del tiempo para hacer posible la vida que queremos tener o llevar.Un mono no tiene biografía.La libertad de pensamiento nos permite, por pura lógica, ser capaces de albergar cualquier idea.La persona capaz de pensar autónomamente es merecedora de respeto, las ideas que defienda no tienen por qué serlo.Este es un error muy extendido.Pensar que todas las ideas son respetables nos lleva al callejón sin salida de tener que aceptar como iguales cualquiera de las ideas que el ser humano ha sido capaz de concebir.Frases como” respeto lo que dices pero no lo comparto” no son defendibles ni tan siquiera desde el punto de vista de la buena educación.Todo aquel pensamiento que destruya la igualdad en dignidad de todos los seres humanos no es merecedora del más mínimo de los respetos y estamos obligados en tanto que personas a no respetarla en absoluto y a luchar contra ella aunque no nos afecte.Ese falso respeto ha sido el responsable en muchas ocasiones de que teorías perniciosas y contrarias al principio fundamental de igualdad se hayan extendido y hayan sido aceptadas por comodidad o ignorancia porque venían precedidas del sacrosantosanto principio del respeto mal entendido.

El problema surge, claro está,cuando tratamos de dilucidar quién nos dice lo que es bueno  y lo que es malo, qué lo conveniente o su contrario.Un Dios bueno que nos dejaba este trabajo hecho de antemano  ya no nos sirve.La existencia de verdades objetivas y universalmente aceptadas sería una buena cosa y nos facilitaría mucho la tarea, pero ,para nuestra desgracia,no existen.La moral habla de costumbres, no de verdades.La ética quiere enseñarnos o ayudarnos a vivir aceptando nuestra autonomía y libertad pero sus orientaciones no son igualmente entendidas por todos.No nos  queda más que el consenso.El hombre es libre por naturaleza, todos somos iguales  y todos debemos contar con las mismas oportunidades no son más que intentos  por conseguir un mundo posible donde la vida sea diferente y deje de aceptar por buenas las leyes de la naturaleza, que son todo menos buenas o malas.

Muchas de nuestras declaraciones están cargadas de buenas intenciones.No debemos confundir los buenos modales con el respeto.Está indudablemente bien no despreciar a los que no cuentan con las mismas capacidades.Esto no es una competición. No son sólo dignos los mejores, los más altos, los más listos o fuertes.Todos lo somos.Lo que sí es cierto es que hay ideas despreciables y las personas que las defienden lo son también.La capacidad de respeto nos lleva incluso en estos casos a no tomarnos la justicia por nuestra mano y a ser capaces, aun teniendo que hacer esfuerzos, de respetar a las personas pero no a apreciarlas y mucho menos a sus ideas.

Nos ayudaría mucho poder concluir que existen unos principios naturales que señalen la frontera entre lo correcto y lo incorrecto.En el derecho ya se habla de unos llamados principios generales del derecho que nos deben ayudar, a falta de ley concreta, a dilucidar entre lo justo y lo injusto en cualquier situación dada.Dudoso.Si aceptamos esto, estamos aceptando que esos principios existen ahí, fuera de nosotros, previos incluso a nosotros y a nuestra inteligencia.No nos engañemos, esto no es así. Lo más a lo que podemos aspirar es a que la mayoría alcancemos un consenso sobre los principios básicos sobre los cuales podamos construir nuestra existencia en comunidad.Si llegamos a ese consenso, deberá ser aceptado por quien participe de la comunidad. Esto, aplicado al derecho, es útil, pues nos permite establecer reglas del juego  y sanciones para los que se salgan del camino.En lo tocante a lo moral, el terreno se vuelve más resbaladizo ya que no estamos juzgando actos o comportamientos, sino ideas.¿Quién decide si una idea es buena o mala?Por mucho que lo meditemos sólo hay una respuesta posible: nosotros.No hay nada fuera de nosotros que nos saque de este atolladero.Y si lo hay no interviene en estos asuntos.

Volvamos al principio.¿Por qué no es respetable pensar que una raza es inferior a otra?¿Porque es evidente?,¿porque dios me lo ha contado?,¿porque así ha sido pensado por las mentes más preclaras?, ¿porque me lo dice mi conciencia?Podríamos lanzar una y mil hipótesis y nunca conseguiríamos demostrar la certeza de ninguna de ellas.No nos queda más remedio que aceptar que las bases de la convivencia las hemos sentado nosotros y que la fuerza de esas bases es directamente proporcional al acuerdo que exista entre sus  defensores. De la misma forma que inventos como  el tiempo, concepto artificial y subjetivo,son aceptados por todos hasta el punto de vivir dentro de él,  la libertad , salvo que creamos en un determinismo absoluto, por otro lado tan indemostrable como su contrario,la dignidad , excepto si caemos en la aberración de hacer escalas dentro de ella y el respeto por los demás, en tanto que seres individuales, autónomos y dotados de voluntad, han surgido no a priori, sino fruto de la reflexión y como necesidad para poder llevar una vida en común.El único argumento que podemos esgrimir para la defensa de estos valores es el consenso al que se ha llegado.No nos sirven, en este caso al menos, iluminaciones, verdades reveladas ni palabras de dioses.Nos gustaría que la pura lógica nos llevara sin titubeos a comprender que tales conceptos son axiomas indiscutibles. La prueba evidente de que esto no es así es la propia historia de la humanidad que ha dado y sigue dando pruebas constantes de que no acepta como suyos tales principios sin discusión.

El hombre es digno, su comportamiento puede ser indigno.El ser humano posee voluntad y por tanto capacidad de decidir y libertad para hacerlo,el problema surge cuando hace dejación de su facultad y se convierte en un ser abúlico.El hombre es respetable como ser autónomo que es, sus ideas pueden no serlo y entonces se convierte en un ser despreciable.Cuidar de los animales y de la naturaleza es una lógica obligación de todos,aunque simplemente sea por instinto de supervivencia, respetarla  no tiene ningún sentido.Proteger a los que tienen sus capacidades disminuidas es una obligación moral que hemos de aceptar aunque nadie ni nada nos obligue.Amarnos los unos a los otros no es más que un deseo y como tal no sirve para ser base de ninguna convivencia.Las ideas son creaciones humanas que definen a quienes las defienden.No se puede prohibir tener ideas, sean estas las que sean. Lo que si se puede  es impedir ponerlas en práctica cuando van en contra , no de la naturaleza,muy poco convincente es el argumento de que algo es contra natura,sino del acuerdo logrado por las conciencias.Hay que respetar a los individuos, no a los pueblos o culturas.Estaremos ante el terrible error de anteponer los derechos colectivos a los individuales.Los pueblos y culturas así tomados, sin contar a los individuos que las componen,no son nada.

En cuanto un individuo es consciente de su existencia ha de admitir automáticamente la existencia de los demás individuos.En cuanto surge el primer contacto, en cuanto nace la comunicación surge la comunidad y no nos queda más remedio que tratar de convivir.Para ello intercambiamos ideas y opiniones.Unas viajan con nosotros a través del tiempo creando costumbres que acaban anidando en nosotros dotándonos de un sentido moral.Las costumbres cambian, los individuos también.Algunas ideas permanecen.Lo que hacemos es reflexionarlas  y reformularlas costantemente.Son éstas las que  tratamos a veces de elevar a la categoría de axiomas.Nos equivocamos.La constante reformulación de los mismos conceptos a través del tiempo es la prueba clara de la necesidad que tenemos de reafirmarlas.Por eso el consenso puede ser cambiante.Esto nos impide  frecuentemente juzgar imparcialmente ideas del pasado desde la perspectiva actual.

Si indagamos, aunque sea un poco,dentro de nosotros, veremos con claridad meridiana que somos absolutamente incapaces de respetar aquello que va en contra de nuestra conciencia.Si tenemos la suerte de que nuestro código de conducta coincida con el de otros muchos será más fácil nuestra existencia y seremos personas más alegres.Nos apoyaremos además en esa confluencia de las conciencias para negar el derecho del respeto a todas aquellas ideas que se muestren contrarias a los valores que juntos defendemos.De nada tendría que servir el que se nos diga que otros tienen otros valores y otra cultura.Nada nos costará aceptar que en la otra parte del mundo adoren al sol, o  no coman carne de ciervo.Lo que nunca podemos ni debemos permitir es que la diferencia cultural permita a otros llevar a cabo actos en contra de la dignidad de las personas.Simplemente porque así lo hemos decidido.Porque ese ha sido  nuestro acto de voluntad.Nunca podremos demostrar a quien no llegue a esa conclusión por su cuenta que la esclavitud,la marginación de las mujeres, la ablación del clítoris, la tortura,la dictadura,el fanatismo,el racismo,la no separación de poderes,la falta de libertad de expresión no  pueden ser  defendidos.Lo que sí podemos hacer es no aceptar el argumento de que todas las culturas y costumbres son respetables.

Yo no soy respetable por lo que pienso sino porque pienso.Si no os gusta podéis no hacerme caso,discutirlo o incluso, llegado el caso, despreciarme.Me lo tendré merecido.Pero seguiré pensando.