Conceptos entrelazados

Uno de los conceptos peor entendidos es el del respeto. Es un lugar común tratar de extender el respeto a todo aquello que nos rodea.Sólo quien sabe y puede gobernarse a sí mismo es digno de respeto.Digo digno y está bien dicho pues la dignidad es un concepto entrelazado con el respeto. No nos la puede dar ni quitar nadie.Una piedra no es ni será nunca nada más que una piedra.Es lo que es. Nosotros, los seres humanos, además de eso, somos lo que queremos ser.La voluntad, una vez más, es la que  marca la diferencia entre vida y vida posible, entre seguir los dictados de la naturaleza, que no es sabia,es naturaleza y la vida a la que aspiramos,la que queremos y deseamos.La dignidad, por tanto, es un concepto sólo aplicable a los seres capaces de tomar decisiones.La dignidad la tienen todos los seres humanos y todos por igual.A lo largo de la historia hemos asistido en infinidad de ocasiones  a situaciones en las que se ha utilizado la dignidad como parámetro para diferenciar unos seres humanos de otros. Si se da por bueno que las mujeres son inferiores que los hombres , lo hacemos basándonos, erróneamente e interesadamente, en que son mercedoras de menor dignidad, lo que es lo mismo que decir que son menos autónomas, que dependen de otros, que no pueden tomar decisiones que,en conclusión, no son libres.Ésta ha sido la coartada utilizada para poner a un sexo sobre el otro.Lo que ha sido una cuestión de dominio se ha disfrazado de falsa utilización de conceptos. Lo mismo  podríamos decir en los casos en los que las víctimas han sido determinados grupos humanos, religiones, orientaciones sexuales o discapacidades físicas o psíquicas.

Cuando estudiamos la biografía de una persona, lo que nos llama la atención, lo que la hace diferente de otra es la autonomía de pensamiento,la voluntad mostrada a lo largo del tiempo para hacer posible la vida que queremos tener o llevar.Un mono no tiene biografía.La libertad de pensamiento nos permite, por pura lógica, ser capaces de albergar cualquier idea.La persona capaz de pensar autónomamente es merecedora de respeto, las ideas que defienda no tienen por qué serlo.Este es un error muy extendido.Pensar que todas las ideas son respetables nos lleva al callejón sin salida de tener que aceptar como iguales cualquiera de las ideas que el ser humano ha sido capaz de concebir.Frases como” respeto lo que dices pero no lo comparto” no son defendibles ni tan siquiera desde el punto de vista de la buena educación.Todo aquel pensamiento que destruya la igualdad en dignidad de todos los seres humanos no es merecedora del más mínimo de los respetos y estamos obligados en tanto que personas a no respetarla en absoluto y a luchar contra ella aunque no nos afecte.Ese falso respeto ha sido el responsable en muchas ocasiones de que teorías perniciosas y contrarias al principio fundamental de igualdad se hayan extendido y hayan sido aceptadas por comodidad o ignorancia porque venían precedidas del sacrosantosanto principio del respeto mal entendido.

El problema surge, claro está,cuando tratamos de dilucidar quién nos dice lo que es bueno  y lo que es malo, qué lo conveniente o su contrario.Un Dios bueno que nos dejaba este trabajo hecho de antemano  ya no nos sirve.La existencia de verdades objetivas y universalmente aceptadas sería una buena cosa y nos facilitaría mucho la tarea, pero ,para nuestra desgracia,no existen.La moral habla de costumbres, no de verdades.La ética quiere enseñarnos o ayudarnos a vivir aceptando nuestra autonomía y libertad pero sus orientaciones no son igualmente entendidas por todos.No nos  queda más que el consenso.El hombre es libre por naturaleza, todos somos iguales  y todos debemos contar con las mismas oportunidades no son más que intentos  por conseguir un mundo posible donde la vida sea diferente y deje de aceptar por buenas las leyes de la naturaleza, que son todo menos buenas o malas.

Muchas de nuestras declaraciones están cargadas de buenas intenciones.No debemos confundir los buenos modales con el respeto.Está indudablemente bien no despreciar a los que no cuentan con las mismas capacidades.Esto no es una competición. No son sólo dignos los mejores, los más altos, los más listos o fuertes.Todos lo somos.Lo que sí es cierto es que hay ideas despreciables y las personas que las defienden lo son también.La capacidad de respeto nos lleva incluso en estos casos a no tomarnos la justicia por nuestra mano y a ser capaces, aun teniendo que hacer esfuerzos, de respetar a las personas pero no a apreciarlas y mucho menos a sus ideas.

Nos ayudaría mucho poder concluir que existen unos principios naturales que señalen la frontera entre lo correcto y lo incorrecto.En el derecho ya se habla de unos llamados principios generales del derecho que nos deben ayudar, a falta de ley concreta, a dilucidar entre lo justo y lo injusto en cualquier situación dada.Dudoso.Si aceptamos esto, estamos aceptando que esos principios existen ahí, fuera de nosotros, previos incluso a nosotros y a nuestra inteligencia.No nos engañemos, esto no es así. Lo más a lo que podemos aspirar es a que la mayoría alcancemos un consenso sobre los principios básicos sobre los cuales podamos construir nuestra existencia en comunidad.Si llegamos a ese consenso, deberá ser aceptado por quien participe de la comunidad. Esto, aplicado al derecho, es útil, pues nos permite establecer reglas del juego  y sanciones para los que se salgan del camino.En lo tocante a lo moral, el terreno se vuelve más resbaladizo ya que no estamos juzgando actos o comportamientos, sino ideas.¿Quién decide si una idea es buena o mala?Por mucho que lo meditemos sólo hay una respuesta posible: nosotros.No hay nada fuera de nosotros que nos saque de este atolladero.Y si lo hay no interviene en estos asuntos.

Volvamos al principio.¿Por qué no es respetable pensar que una raza es inferior a otra?¿Porque es evidente?,¿porque dios me lo ha contado?,¿porque así ha sido pensado por las mentes más preclaras?, ¿porque me lo dice mi conciencia?Podríamos lanzar una y mil hipótesis y nunca conseguiríamos demostrar la certeza de ninguna de ellas.No nos queda más remedio que aceptar que las bases de la convivencia las hemos sentado nosotros y que la fuerza de esas bases es directamente proporcional al acuerdo que exista entre sus  defensores. De la misma forma que inventos como  el tiempo, concepto artificial y subjetivo,son aceptados por todos hasta el punto de vivir dentro de él,  la libertad , salvo que creamos en un determinismo absoluto, por otro lado tan indemostrable como su contrario,la dignidad , excepto si caemos en la aberración de hacer escalas dentro de ella y el respeto por los demás, en tanto que seres individuales, autónomos y dotados de voluntad, han surgido no a priori, sino fruto de la reflexión y como necesidad para poder llevar una vida en común.El único argumento que podemos esgrimir para la defensa de estos valores es el consenso al que se ha llegado.No nos sirven, en este caso al menos, iluminaciones, verdades reveladas ni palabras de dioses.Nos gustaría que la pura lógica nos llevara sin titubeos a comprender que tales conceptos son axiomas indiscutibles. La prueba evidente de que esto no es así es la propia historia de la humanidad que ha dado y sigue dando pruebas constantes de que no acepta como suyos tales principios sin discusión.

El hombre es digno, su comportamiento puede ser indigno.El ser humano posee voluntad y por tanto capacidad de decidir y libertad para hacerlo,el problema surge cuando hace dejación de su facultad y se convierte en un ser abúlico.El hombre es respetable como ser autónomo que es, sus ideas pueden no serlo y entonces se convierte en un ser despreciable.Cuidar de los animales y de la naturaleza es una lógica obligación de todos,aunque simplemente sea por instinto de supervivencia, respetarla  no tiene ningún sentido.Proteger a los que tienen sus capacidades disminuidas es una obligación moral que hemos de aceptar aunque nadie ni nada nos obligue.Amarnos los unos a los otros no es más que un deseo y como tal no sirve para ser base de ninguna convivencia.Las ideas son creaciones humanas que definen a quienes las defienden.No se puede prohibir tener ideas, sean estas las que sean. Lo que si se puede  es impedir ponerlas en práctica cuando van en contra , no de la naturaleza,muy poco convincente es el argumento de que algo es contra natura,sino del acuerdo logrado por las conciencias.Hay que respetar a los individuos, no a los pueblos o culturas.Estaremos ante el terrible error de anteponer los derechos colectivos a los individuales.Los pueblos y culturas así tomados, sin contar a los individuos que las componen,no son nada.

En cuanto un individuo es consciente de su existencia ha de admitir automáticamente la existencia de los demás individuos.En cuanto surge el primer contacto, en cuanto nace la comunicación surge la comunidad y no nos queda más remedio que tratar de convivir.Para ello intercambiamos ideas y opiniones.Unas viajan con nosotros a través del tiempo creando costumbres que acaban anidando en nosotros dotándonos de un sentido moral.Las costumbres cambian, los individuos también.Algunas ideas permanecen.Lo que hacemos es reflexionarlas  y reformularlas costantemente.Son éstas las que  tratamos a veces de elevar a la categoría de axiomas.Nos equivocamos.La constante reformulación de los mismos conceptos a través del tiempo es la prueba clara de la necesidad que tenemos de reafirmarlas.Por eso el consenso puede ser cambiante.Esto nos impide  frecuentemente juzgar imparcialmente ideas del pasado desde la perspectiva actual.

Si indagamos, aunque sea un poco,dentro de nosotros, veremos con claridad meridiana que somos absolutamente incapaces de respetar aquello que va en contra de nuestra conciencia.Si tenemos la suerte de que nuestro código de conducta coincida con el de otros muchos será más fácil nuestra existencia y seremos personas más alegres.Nos apoyaremos además en esa confluencia de las conciencias para negar el derecho del respeto a todas aquellas ideas que se muestren contrarias a los valores que juntos defendemos.De nada tendría que servir el que se nos diga que otros tienen otros valores y otra cultura.Nada nos costará aceptar que en la otra parte del mundo adoren al sol, o  no coman carne de ciervo.Lo que nunca podemos ni debemos permitir es que la diferencia cultural permita a otros llevar a cabo actos en contra de la dignidad de las personas.Simplemente porque así lo hemos decidido.Porque ese ha sido  nuestro acto de voluntad.Nunca podremos demostrar a quien no llegue a esa conclusión por su cuenta que la esclavitud,la marginación de las mujeres, la ablación del clítoris, la tortura,la dictadura,el fanatismo,el racismo,la no separación de poderes,la falta de libertad de expresión no  pueden ser  defendidos.Lo que sí podemos hacer es no aceptar el argumento de que todas las culturas y costumbres son respetables.

Yo no soy respetable por lo que pienso sino porque pienso.Si no os gusta podéis no hacerme caso,discutirlo o incluso, llegado el caso, despreciarme.Me lo tendré merecido.Pero seguiré pensando.

22 comentarios en “Conceptos entrelazados

  1. Por favor, sigue pensando y escribiendo lo que piensas. Es todo un placer leerlo.
    Ahora, leyendo tu entrada me ha surgido una pregunta. Dices que es la capacidad de pensar y de decidir lo que hace a un ser merecedor de dignidad y respeto ¿qué pasa con un niño o con un bebé?
    Iñaki

  2. Somos inevitables, unos desastres como seres humanos. Hablas del ejercicio de la voluntad, la dignidad, el pensamiento, etc. Pero, como dijo aquel artista, cuando bajas del escenario te vuelves vulgar, y vulgares somos, despreciables cuando nos corrompen elementos externos, la codicia, la envidia, el odio, el rencor. Eso nos convierte a todos en vulgares. Podemos decir, yo no. Pero eso no lo sabrá nadie a menos que, por los avatares de la vida, el destino nos lleve hasta el dinero de la corrupción.
    La voluntad, dónde perdí la mía, seguro que cuando dejé de leer a Nietzsche y volví a fumar.
    La dignidad ha llenado el pecho de plomo a miles de valientes.
    Anunciemos a los inmigrantes que se juegan las pelotas en una travesía infernal que estamos en la peor crisis que hemos conocido. Posiblemente te mire con curiosidad y sonría, lleva generaciones esclavizado, huérfano y sin futuro. Informemos a un Dictador que su pueblo sufre, esa noche dormirá como un bebé.
    Somo inevitables, irremediables y no aprendemos de nuestros errores. Hoy queremos refundar el sistema que nos ha traído esta desastrosa situación económica. El africano ilegal sigue sonriendo.
    Unos negligentes a la hora de prevenir. Somos inevitables y humanos, humanos e inevitables. Dos importantes conceptos entrelazados.

  3. Gracias Iñaki,

    Todo ser humano, sea niño o adulto, pertenece a la comunidad de los humanos.Por ello, todos son merecedores de ser considerados iguales. A los niños se les reconoce unos derechos pero ninguna obligación.Desde el punto de vista jurídico los niños no tienen capacidad de obrar, es decir se les considera incapaces de tomar decisiones por sí mismos. Esa capacidad la tienen cuando alcanzan la mayoría de edad.El rasgo fundamental que les permite ser reconocidos como adultos, no es la capacidad de reprodución o la fuerza física sino la autonomía para tomar decisiones.El hecho de que la mayoría de edad sea por ejemplo a los 18 años y no a los 15 no es más que un acuerdo.Lo que importa es que todos vemos claro que durante la infancia un ser humano no es considerado responsable de sus actos ni tiene la autonomia suficiente de pensamiento para decidir todo tipo de cuestiones, exceptuando quizás las de índole personal, como gustos y aficiones que no tienen trascendencia en la comunidad.El papel de la educación es precisamente convertir al niño en adulto para que sea capaz de gobernrse por sí mismo.Desde este punto de vista un niño, por muy mal que suene no tiene dignidad.Esta palabra se usa en otros muchos sentidos y por eso suena mal si digo que un niño es indigno.Si te planteas la dignidad como capacidad de ser sujeto de derechos estaríamos hablando de otra cosa y entonces está claro que como partícipes del género humano deben ser considerados iguales a todos los demás y con los mismos derechos.Los adultos hemos aceptado la obligación de protegerles hasta que puedan valerse por sí mismos.Es de esta dignidad de la que hablo.La que consiste en tener fines que queremos cumplir.Para ello es necesario disfrutar de igualdad, libertad y capacidad de obrar.
    Un abrazo

  4. Eduard,
    No importa lo despreciables o vulgares que podamos llegar a ser.Bueno, sí importa.Lo que quiero decir es que también podemos ser lo contrario.Esta capacidad del ser humano de decidir su futuro, de querer lograr unos determinados fines nos distingue nos gusten o no los resultados, de todas las demás especies.Esta dignidad es la que a veces, aunque sea sólo en algunos casos y momentos, nos permite albergar una cierta esperanza.
    La voluntad no la has perdido.Si no no te molestarías en quejarte de la vulgaridad de de nuestra especie.Todo está dentro de nosotros : la codicia, la envidia, el odio, el rencor, pero también la voluntad que nos ha llevado a concebir un mundo posible donde todos pensemos en común ( no igual) para poder convivir y donde todos tengamos que ceder para que así todos podamos estar en parte satisfechos.Ese mundo posible tú tambien lo concibes.Nuestro primo el mono, no.

    Salud

  5. Mi experiencia es que, en general, los niños son mucho más dignos, honestos, valientes, amables y cuerdos que los adultos. No digo que deberíamos dejar la administración del Estado pasado mañana en sus manos, pero la verdad, la verdad, no estoy segura de que la situación pudiera empeorar si lo hiciéramos. Por otra parte, a menos que sus padres se hayan puesto como meta en la vida la de incapacitarlos (muchos lo hacen, conciente o “inconcientemente”), ellos en general son bastante decididos, optimistas, creativos, solidarios, directos, confiables, capaces de aprender, de reconocer sus propios errores y de cambiar. ¿Qué más se le puede pedir a un ser humano para considerarle digno?

  6. Los niños son todo eso y también su contrario.La gran diferencia entre niños y adultos es que ellos son capaces de vivir al momento.El tiempo no les ha alcanzado todavía.Su toma de decisiones está enfocada en el instante.Los adultos no podemos hacer esto. Mal que nos pese, hemos perdido esa capacidad.Siempre andamos cavilando en consecuencias y resultados.La labor de los padres es en muchos casos desastrosa.Imagino que no lo hacen voluntariamente pero nadie exige preparación para ser padre.Es la única profesión para la que no se exige titulación.
    Para administrar un estado lo ideal sería pensar en común.Esto los niños no lo pueden hacer.Los adultos sí pero no sabemos hacerlo y así nos van las cosas.

    Ju

  7. J, yo pienso que si los adultos realmente decidieran en base a consecuencias a largo plazo, como tú dices, en vez de a placer/ganancias (ambas entre comillas) inmediatas, nuestra civilización estaría en mucho mejor estado. Pienso que un niño es mucho más capaz de entender por qué, por ejemplo, no se tiran desechos tóxicos a los ríos que el industrial cuya industria lo hace o el ingeniero que le ha construído la tubería para hacerlo, o el obrero que le abre la válvula. Es cierto que no todos los niños son Mafalda, pero creo que hay muchas más Mafaldas, Guilles y Felipes que Manolitos y Susanitas….

    Por otra parte, el diccionario ve la dignidad como algo muy extraño. Pienso que de lo que hablas tú es de “dignidad humana”, la base ética de la Declaración Universal de los derechos Humanos. Y humanos, naturalmente en tanto no-objetos, no-animales. Para los cristianos, se refiere a ser hijo de Dios.

    Para mí, a ser una entidad de naturaleza espiritual. Y se refleja en cosas como la libertad y la razón intrínsecas, la capacidad y el deleite concientes de crear, la capacidad y el deleite concientes de adaptar el entorno a si mismo. En estos tres se muestra la voluntad de la que tú escribes. Pero es más que voluntad….. es deleite también, como mencionaba Don Juan. Y conciencia de estar/ser conciente. Eso es lo que nos diferencia de los animales, no la cantidad de patas ni el tamaño del cerebro.

    Es esa mayor o menor “humanitud” (aquí también se podría aplicar una escala… que se me ocurre ahora podría tener un mono en la parte más baja –digamos menos 100– y un Dios en la más alta, digamos 100… en el medio, cero, quedaría, no sé….. un superhéroe tal vez… y nuestro “Homo sapiens”, por poner un ejemplo, quedaría como en menos 50…. ya sabes, algo completamente arbitrario, pero te da una idea de lo que quiero decir) la que se manifiesta en una mayor o menor autonomía, capacidad, voluntad y todas esas otras características deseables que tú mencionas y que hacen a la persona más o menos acreedora de respeto. Naturalmente, tenemos otras consideraciones como que un individuo es más valioso (o digno de respeto, si quieres) en tanto sea su disposición y capacidad para ayudar/hacer avanzar al prójimo, progresivamente de manera individual, familiar, como grupo, como nación, como especie… ya sabes.

    Estoy de acuerdo completamente en lo estúpido de aquello de “respeto pero no comparto”…. además de estúpido, hipócrita a sabiendas e insultante de la inteligencia ajena.

  8. Hola Deslumbrada,
    A mí también me encanta que te encante.
    Bienvenida al blog,pásate por aquí cuando quieras.

    Gracias por el comentario

  9. M,
    Sí es indudablemente bueno ver más allá del momento presente.Nuestras decisiones tienen consecuencias y estas se convierten en causas de otros efectos.No es bueno actuar sin ver más allá del instante, pero tampoco lo es pensar siempre a largo plazo.Quién así lo hace termina olvidando que la vida transcurre también aquí y ahora.Se trata de buscar un equilibrio.
    Lo que a mí me llama la atención es la capacidad de los niños para sólo pensar en el presente. Eso les procura un disfrute o una decepción inmediata de las cosas.Todos, niños y adultos, somos capaces de comprender por qué no hay que vertir residuos tóxicos. Los niños lo entienden pero no tienen que decidir nada al respecto.Por eso cremos o imaginamos que lo harían mejor.Los adultos lo entienden también pero tapan sus oidos y conciencias con beneficios y con la mejor anestesia de todas: no pensar.La maldad no viene por el desconocimiento sino por saber y no hacer nada.

    Al hablar de dignidad el diccionario ,en este caso, no nos sirve de gran ayuda.Ninguna de las acepciones que muestra habla de la dignidad de la que hablamos.Me parece bien que relaciones la dignidad que yo menciono con la que está en la base de la declaración de los derechos humanos ( que debería estar acompañada, por cierto, de una declaración de los deberes humanos)
    Estoy de acuerdo contigo y con Don Juan.No veo contradicción entre lo que yo digo y lo que vosotros añadís.Consciencia de ser consciente,Voluntad y deleite ( precioso título para un post, por cierto),libertad y razón, modificación del entorno, capacidad de crear… Todo esto creo que está hablado implícita o explcitamente en esta entrada.Si no es así me adhiero.Si ves alguna contradicción te agradezco de antemano que me la hagas notar.

    En cuanto a la escala que pones como ejemplo, entiendo lo que dices pero no estoy de acuerdo en colocar en los extremos de una escala de humanitud a dos entes no humanos como lo son
    Dios y el mono.

  10. Sé que estás de acuerdo y sé también que en tu escrito está todo eso implícito. Sin embargo, a Don Juan sólo le pertenece aquello del deleite, le llama el deleite del guerrero, si mal no recuerdo… dice por ejemplo “un guerrero sabe que está esperando y también sabe que es lo que está esperando, y, mientras espera, deleita sus ojos en el mundo.” (en El Don del Aguila) Obviamente, tratándose de Castaneda, cuando dice “esperar”, no se refiere a “esperar” como los occidentales entienden esa palabra, como pasividad total… El resto es de mi propia cosecha, bueno, nuestra parece ser, por tu ahesión.

    Por curiosidad ¿para qué quieres que te haga notar si veo alguna contradicción?

  11. Parecía por tu comentario de 20 de marzo 6:24 que establecías diferencias entre la dignidad humana y la que nos lleva a ser entidades espirituales.Yo pienso que lo que tú añadías complementaba perfectamente lo que yo escribía.Por eso te pedía que si no lo veías compatible me aclararas en qué. Yo no era capaz de verlo.

  12. No, no había ninguna.

    ¿Sabes? me hizo reír lo que dices de la Declaración de los Deberes Humanos…. no a carcajadas, pero sí me reí. Es que es muy gracioso que alguien como tú diga eso. No te ofendas, pero no creo que lo digas en serio.

    Porque TÚ no serías, definitivamente el único, pero sí el primero en cuestionar tal declaración, en cuestionar cada punto de su contenido; en cuestionar, muy especialmente, la legitimidad de los declarantes para efectuarla; en cuestionar su universalidad, su factibilidad, su obligatoriedad… Y luego de que hubieras obtenido respuestas satisfactorias a cada cuestionamiento, te hubieras entonces cuestionado a ti mismo por no tener ya más cuestionamientos que hacer.

    Además, la Declaración de los Deberes se ha hecho repetidamente a lo largo de la historia, de manera verbal y también escrita. Moisés probablemente no fue el primero en escribir una, pero con toda seguridad sí el más famoso. Hay muchas otras. Por cierto, recuerdo haberte mostrado una, por la que yo trato a toda costa de regirme… (apostaría lo que fuera que ya en tu cabeza, mintras lees esto, estás repasando todas las razones por las que ninguna de esas “declaraciones” es válida) 😉

  13. Bueno, está bien, se me ha ido un poco la mano. Dejémoslo en que los derechos llevan implícitos deberes, y esto, a menudo se nos olvida.Si yo exijo libertad también tengo que procurarla y si pido dignidad no me basta con comportarme como un animal racional sino que debo hacerlo como un ser humano.Si tengo derecho a la educación,¿tengo obligación de formarme?
    Los seres humanos viven en comunidad.Todos deberían participar en esa vida común.No nos queda más remedio.La obligación o deber fundamental debería ser ceder.Los derechos deben ser para todos por igual y esto sólo se logra si en esa “negociación” previa todos nos obligamos a ceder.
    Me alegra haberte proporcionado momentos de risa amable.En cualquier caso, el intento de hacer una declaración de los deberes humanos, aunque se haya hecho muchas veces en el pasado, no es ningún mal ejercicio.Está muy peligrosamente extendida la idea de que los derechos vienen solos.

  14. Este es un texto extenso e interesante.

    1. Comparto tu opinión cuando dices que una cosa es la dignidad del hombre y otra la dignidad o indignidad de sus actos.

    2. En cuanto al tema en sí, debo confesar que ninguna definición que haya visto sobre el “respeto” me ha parecido satisfactoria hasta ahora. Aciertas al considerar que respeto y dignidad van entrelazados.

    3. Este artículo me recuerda, en cierta medida, un debate en la caricatura South Park, en que se dejaba en claro que la “tolerancia” de las ideas ajenas era un concepto bastante mal entendido.

    Un saludo.

  15. Imagino Edgar, que el respeto es dificil de definir puesto que se refiere más a una actitud que mostramos hacia quien consideramos digno de ello que a un concepto. A mí se me ocurre que esto nos lo provocan los seres dotados de autonomía.De ahí que respeto y dignidad vayan de la mano.

    Con respeto a la tolerancia, no me acuerdo ahora quién lo decía pero era más o menos así: la tolerancia de la intolerancia genera intolerancia y la intolerancia de la intolerancia genera tolerancia.

    Salud

  16. J, tienes, entre otras, la rara habilidad de reparar cualquier insensatez con una lógica impecable. Aquí sólo cabe un “amén” y la pregunta que posiblemente quede en el aire para siempre jamás: ¿lo de “camarera” fue una especie de revancha por mi comentario del 22.03.09 a las 2:47?

  17. El reparador de insensateces es un título de cuento o de novela extraordinario.Me encantaría ser su protagonista.
    Yo no soy revanchista, lo juro.

  18. Me alegro de haber suscitado este debate con mi pregunta sobre los niños y siento no haber podido volver hasta hoy para descubrir, leyéndolo con la boca entreabierta y una gotilla de baba a punto de descolgarseme barbilla abajo, que ya lo habéis dicho todo (¡pero qué indigno soy!)

  19. Nunca está todo dicho.Tú lanzaste la primera pregunta.Las respuestas han tomado una dirección.Las bifurcaciones podrían ser infinitas. Eso es lo bueno.

    Salud Iñaki

  20. Es verdad que no tenemos mas remedio que convivir en sociedad, ya que es dificil vivir aislado por eso de que según Santo Tomás el hombre es un ser social por naturaleza.

    El sentirse parte de un grupo, es una necesidad que el ser humano adquiere tras satisfacer sus necesidades anteriores.
    Pero yo me pregunto porque surge esa necesidad de sentirse parte de algo, sin en el fondo es tan superficial…
    Si estamos solos constantemente, aunque estemos acompañados. ¿porque nos hace felices estar en compañia de otros, y tan sumamente infelices el rechazo?

    ¿Porque nos esforzamos tanto en generar sinergia a nuestro alrededor?

  21. Si pertenecer a un grupo lo necesitamos para buscar seguridad,que otros piensen por nosotros y dejarnos llevar por la fuerza de las masas, entonces todo es un fracaso.Si aceptamos el grupo como lugar de puesta en común de nuestros pensamientos para lograr un consenso y hacer que de este modo sea posible el surgimiento de la igualdad, entonces sí merece la pena.La uniformidad nos disuelve.La colaboración nos suma.La uniformidad nos hace borregos.La colaboración nos permite mantener la individualidad en un proyecto común.Proyecto éste que no tiene como objetivo que todos pensemos igual sino que tengamos la libertad de ser diferentes.

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