Primer viernes después de navidades

Primer viernes después de navidades. De vuelta ya en la casa sin luces. La página en blanco como el año que comienza. Los días cayendo uno tras otro sin descanso. Y yo como observando. Ensanchando los recuerdos. Añorando voces y presencias. Luces, sonidos, palabras y risas que sin remedio se van desvaneciendo. Horas y días vividos sin reloj ni calendario. Vivir tan solo viviendo.

Primer viernes después de navidades. La tarde se deshace en silencio. Despierto de la anestesia lentamente. Recupero palabras dormidas. Mis dedos se mueven, por fin, tras un tiempo de letargo. Enciendo la luz de mi mesa. Amarillo sobre blanco. La ventana, a mi derecha, me separa del mundo. Frente a mí, una pared desnuda e infinita. Suena ya la música. Tan necesaria como el aire. Vivir tan solo escuchando.

Primer viernes después de navidades. Enero lleno de agua. Invierno en mitad del invierno. Árboles sin hojas. El cielo gris. El mar gris. La tierra dormida. Siempre silencio cuando despierto de madrugada. Días iguales. Días sin nombre que me llevan, sin yo darme cuenta, a la apacible rutina, temida y deseada. Días y noches que sin ser nada me devuelven a la vida que creía perdida. Vivir tan solo estando.

Primer viernes después de navidades. La calle fría por la mañana. Las horas que siempre vienen despacio para irse corriendo. El trabajo, los libros, los papeles. Tantos ojos que me miran  esperando de mí una respuesta. Tantas palabras dichas. Tantos planes trazados. Tantos proyectos olvidados. Volver a casa y sentir lo grande y caliente que es el mundo entre cuatro paredes. Vivir tan solo mirando.

Primer viernes después de navidades. La tarde se convierte en noche. Escucho, escribo, leo y pienso. Cada cosa vuelve a ocupar su sitio. Tengo ante mi cientos de libros. Vidas que ya he vivido. Docenas de fotografías que encierran todo el universo que finalmente me importa. Miles de canciones que llenan de vida incluso mis silencios. Estar aquí sentado. Esperar que se abra la puerta. Vivir siendo.

Todos los caminos

Todos los caminos acaban bifurcándose. Todos los caminos que conozco lo han hecho. Una vez tomada la izquierda o la derecha, si miras atrás, ya sólo ves la línea recta.

Todos los caminos empiezan siendo uno. Luego se convierten en dos para volver a ser uno.

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El caramelo procrastinado

Un defecto muy común y que muchos humanos padecen consiste en no disfrutar de lo que se tiene ante el temor de que se termine.

Sucede, muy  a menudo, que el deleite del momento presente se ve disminuido, sino eliminado, por la amenazante sombra del futuro.

Un niño guarda un caramelo para que no se le acabe, la segunda mitad de las vacaciones ya no cuenta porque el fin está cerca, no uso unos zapatos nuevos para que no se estropeen. Todas son modalidades diferentes del mismo fenómeno.

Lo mismo, en esencia, ocurre, en muchas ocasiones, con la propia vida. Hacemos de la muerte, futuro inexorable, nuestra máxima preocupación y la muerte en vez de dar sentido a la vida se lo quita. Al final, como el niño que se resiste a comer su caramelo, guardamos la vida, no la usamos porque no queremos que se estropee y nos morimos sin haberla vivido realmente y mucho menos disfrutado.

El que no se consuela es porque no quiere.

Tenemos diversas opciones para compensar la desazón que nos produce este breve lapso de tiempo al que llamamos vida. Queremos más y nos inventamos, sacándola de una chistera mágica, la vida eterna. Un más allá donde podremos comernos todos los caramelos que queramos, una venganza eterna  de los sinsabores que hemos soportado, una sublimación de lo que no somos capaces de conseguir aquí y ahora, una resignación, en el peor de los casos, para así soportar nuestro destino sobre este diminuto y maldito planeta.

Puro consuelo.

Otra opción, más sofisticada si cabe, que nos ayuda a soportar nuestras miserias, es la reencarnación. Hemos vivido y viviremos diferentes vidas a lo largo del tiempo. No somos más que un espíritu encarnado que va cambiando de cuerpo. Unos lo ven como proceso de perfeccionamiento, otros como rueda sin fin. Si nuestra vida actual no es satisfactoria es porque aún no hemos progresado lo suficiente. Necesitamos un desarrollo superior y otras vidas futuras están esperándonos para poder conseguirlo. También tiene esta opción el peligro de caer en la tentación de la aceptación y en la esperanza de mejora en un futuro indeterminado.

Entiendo la desazón que produce vernos como un instante diminuto de tiempo en medio de la eternidad, figurarnos una despreciable mota de polvo en el infinito. Entiendo también la curiosidad que nos lleva a preguntarnos por la vida más allá de la vida. Comprendo lo duro que es aceptar nuestra condición insignificante si tomamos como referencia el tiempo y el espacio en el que vivimos y que hemos tomado como medida de todas las cosas. Comparto el nudo en el estómago al contemplar la negrura llena de estrellas muertas que nos rodea. Somos nanotecnología primitiva, proyecto imperfecto, casualidad, capricho de los dioses pero somos. Y como somos tenemos que ser algo. No vale quedarse en la nada, en la quietud, en la esperanza embobada en el futuro perfecto.

Quien tiene caramelo lo guarda para más adelante, quien no lo tiene imagina cómo será de grande el que le aguarda. Quien se lo come es tildado de tonto por no haber ahorrado o, peor aún, por haber dilapidado su riqueza. El glotón se siente marginado en un mundo de avaros conservadores o resignados rencorosos que no pueden soportar que alguien haga algo en vez de no hacer nada.

No tengo nada en contra de quien vive seguro de la existencia eterna. Comprendo el deseo de una vida después de esta vida. Me interesa la reencarnación como propuesta o como creencia. La duda que me corroe es qué tiene que ver todo eso con esta vida, qué nos hace desinteresarnos del ahora para centrarnos sólo en mañana. Se me dirá que ambas cosas son compatibles. Razón tiene quien lo diga pero estoy harto de ver actitudes que demuestran todo lo contrario. Si hay una vida después de esta, ya llegará y allí nos veremos las caras o el alma. Si antes de ser quien soy he sido otro, o yo mismo en otra carne, qué más me da si ahora soy lo que soy ahora.

La vida nos acerca inexorablemente hacia la muerte. Recorremos un camino plagado de ideas, de sueños y de colores. Si agachamos la cabeza y andamos mirando al suelo, o si guardamos todo en las alforjas llegaremos a la frontera con todo o con nada. Lo mismo da una cosa que otra. Allá no nos servirá de nada. Quien se para en el camino, quien contempla, sonríe y llora, quien piensa, quien quiere, quien siente y padece cada paso que da deja de estar vacío y muere por que hay que morir no por que le ha llegado la hora. Si después, despertamos en un túnel con una luz al fondo o recubiertos de otra carne y otros huesos aprovechemos también el tiempo que tantos desvelos nos ha costado crear.

Es terrible tener que haber estado enfermo para disfrutar la salud, tener que haber sudado sangre para apreciar el descanso, tener que llorar para desahogarnos. Más terrible se me representa tener que vivir miserablemente para ser felices eternamente.

Procrastinar es el más común de los errores. Me voy a comer un caramelo.

Adaptación al medio

Dando rápidos pasos por la acera iba yo esta mañana como un hombre decidido.Mis quehaceres me llevaban de la mano.Me dirigía a una reunión de hombres y mujeres decididos como yo.Tenía que defender mi punto de vista sobre un asunto importante  y mi cabeza iba sopesando cómo hacerlo.Pensaba en pros, pensaba en contras. Trataba de imaginar como rebatiría todo tipo de objeciones.

El mar, a mi derecha, llegaba a la orilla de la playa mansamente.Un suave sol de abril iluminaba de primavera la mañana.La brisa soplaba fresca.Ni el mar ni el sol ni la brisa osaban interrumpir mis pensamientos.Caminaba sin percibir lo que sucedía a mi alrededor hasta que le he visto.En un banco frente al sol, estaba sentado un lagarto.Tenía un bastón a su lado y parecía viejo, muy viejo.Exponía su cara al calor del sol,los ojos casi cerrados. No hacía nada.En su entorno no había movimiento.Sólo quietud y calma.Su piel, cuarteada por los años, lucía ese moreno perpetuo de la gente que ha trabajado en el campo.He querido sacar una fotografía pero no me he atrevido.Me detengo y le contemplo.El abuelo,respirando la luz que le llegaba, no se ha inmutado.Ha sido entonces cuando he sido consciente.He sentido el calor del  sol en mi cabeza, he oído el sonido de las olas y he visto la luz de la mañana.

¿Qué hacía yo?¿A dónde  iba?Ha bastado detenerme un momento para dejar de ser quien era.¡Qué difícil!Si te adaptas al medio pareces disfrutar de todo:el paseo, el calor  y el sol de abril son la vida en ese momento.Vivir es disfrutarlos aquí y ahora.Pensar en mañana es desperdiciar el tiempo.Si pensamos, si indagamos en los rincones oscuros del alma nos percatamos de todo lo que nos falta.Las necesidades crecen exponencialmente según sea nuestra adaptación al entorno.El abuelo pasea, se sienta, toma el sol, vuelve a casa, toma un vino, echa la siesta.Yo me dejo llevar por los pensamientos.Reflexiono,anticipo,escruto,indago y caigo en la cuenta de todo lo que me falta.

¿Qué es mejor?No creo que haya respuesta.No tenemos dos opciones y escogemos una.Lo llevamos en la sangre, en los genes.Uno no puede saciarse si no sabe lo que quiere.El mundo avanza por la curiosidad que nos espolea.Las ansias por desentrañar misterios, por desvelar secretos, por resolver enigmas nos empujan.Hacen que marchemos de prisa y la prisa nos hiere.Cerramos los ojos a lo cotidiano y el descanso se aleja de nosotros.Otros, en cambio,parecen sacar partido a todo lo que hacen.Disfrutan del sol y de la lluvia, del invierno y del verano.Les basta contemplar un paisaje,darse la mano,vivir en la tierra, dormir a pierna suelta.Están adaptados al medio.

Los inadaptados buscamos incesantemente .El signo de nuestras vidas es el interrogante. Despreciamos las cosas,hacemos poesía con el horizonte,buscamos a dios, plantamos cara a la muerte y tratamos de explicar el arte.La venganza contra los abuelos-lagartos es pensar en alto,exponer complicadas teorías, escribir libros sobre el ser y la nada,preguntar el porqué de la mota de polvo,sufrir para crear,despreciar al que no entiende,al que no busca,al que no se pregunta absolutamente nada.

Me solía consolar pensando  que sólo los niños podían vivir plenamente cada momento.Creía que sólo ellos, en su novedad, estaban adaptados al medio.A los niños no se les pide más que eso, que sean niños,que vivan fuera del tiempo.Más tarde la consciencia de la ignorancia nos despierta bruscamente.Conocer se nos plantea como un reto y a él nos lanzamos de cabeza, algunos.Hay quien prefiere aceptar las cosas como parecen.Tomar la vida como viene, jugar a ser espectador en vez de  intérprete.

¿Qué nos hace tratar de conocer lo incognoscible?¿Por qué nos empeñamos en comprender lo inaprensible?¿Qué descomunal fuerza nos empuja?¿Qué diferencia hay entre el vive y el que busca?

Las hormigas llevan siendo las mismas hormigas desde hace millones de años.El ser humano evoluciona y nunca acaba de adaptarse.Desde que el fuego iluminó la oscuridad primigenia no ha dejado de buscar.En el camino muchos han desistido, han preferido vivir pegados a la tierra,no escudriñar en el significado de las cosas,no ir más allá de la física.Son ellos los que miran con sorna al que pasa a su lado deprisa,al que pretende escarbar en las profundidades del ser y se ríen por ver a tantos aferrarse a una esperanza tan vana.¿Por qué se expande el universo?¿Dónde empieza lo que nunca acaba?¿Qué se esconde en el alma?¿Acabará todo en nada?

El abuelo abre los ojos y se levanta.Agarra el bastón y se echa a andar con calma.El mar es agua y es azul,la brisa le refresca la cara.Hoy es hoy y no es mañana.Jamás ha pensado qué hay tras del horizonte.Piensa en la comida que le espera, en la partida de cartas que por la tarde jugará con sus amigos y en el cigarro que fumará a escondidas.¿La muerte?Que espere. Él todavía no ha vivido bastante.

Sigo mi camino.Pienso en el abuelo, imagino la vida que habrá llevado.Como no la conozco me la invento.Miro al mar, no veo agua, veo una inmensidad palpitante y no puedo poner nombre al color que tiene.

Then go

Lo que Heráclito no dijo

  • Los ansiosos tienen una meta: la alegría, los depresivos otra: la serenidad.
  • No hay nada que cueste más que decidir.
  • Quien medita, contempla y sólo se contempla la nada.
  • Cuando la ignorancia y la vanidad se unen siempre vence esta última.
  • La ficción,entendida como mentira, nos debe ayudar a interpretar la realidad que nos rodea,no a inventarnos la realidad que nos conviene.
  • La ambición es un arma de doble filo que siempre termina cortándonos.
  • Lo más cercano  a la felicidad es algo tan cabal como ser consecuente con uno mismo.
  • El problema de fondo es que no tratamos el fondo.
  • Lo peor de haber sido feliz es estar recordándolo  constántemente.
  • La competitividad es uno de los mayores y más peligrosos venenos que existen.
  • La muerte es la única certeza que tenemos.
  • El que pudiendo aprender no aprende es un necio.
  • Los abismos tienen sentido, no cuando caemos en ellos sino cuando conseguimos salir.
  • El pasado y el futuro no existen, son sólo conceptos que inventamos para no hablar de lo único evidente: el presente.
  • Aceptar la muerte, mirarla de frente y convivir con ella, es la única manera de ser ,en verdad,personas.
  • La vida es bella porque es breve.
  • Nuestra vida no sólo es un cúmulo de experiencias y vivencias sino que, fundamentalmente, es el camino que han ido creando nuestra decisiones.
  • La perfección, o al menos algo que se acerque a ella, suele provocar cierto rechazo.
  • El tiempo es la única cárcel de la que es imposible escapar.
  • Lo más notable que tiene el ser humano es el deseo de conocer.
  • La vida consciente, el yo, el alma, la mente, el espíritu comenzó en el momento en que alguien llamó piedra a la piedra, sol al sol y muerte a la muerte.
  • En la vida real gobiernan las disyuntivas, tenemos que escoger entre esto o lo otro. En nuestro mundo interior dominan las copulativas, queremos esto y lo otro.
  • Ni dios, ni el destino, tal vez el azar, pero decir el azar es no decir nada, nos arrebatan la responsabilidad de nuestros actos.
  • La felicidad está en el camino.
  • Una delgada línea  separa los  opuestos.
  • La libertad nos puede llevar a la equivocación, ese es el precio que pagamos.
  • Saber vivir es la más dificil de todas las artes.
  • Las fantasías son para tenerlas, no para vivirlas.
  • Hacer lo que nos gusta, decir lo que pensamos,sentirnos en definitiva a gusto con nosotros mismos, querernos, ser valientes y tomar decisiones es nuestra tarea si queremos vivir dignamente.
  • El uso de la violencia , aunque nos lleve a conseguir el logro que nos proponíamos, es siempre hijo de un fracaso anterior.
  • La maldición de los idiotas  es no disfrutar de las cosas a su debido tiempo.
  • El ser humano tiene una clara, tal vez innata, tendencia a preferir que los demás decidan por él.
  • Siempre sucede que tenemos más claro aquello que no sabemos  que lo contrario.
  • La existencia de verdades objetivas y universalmente aceptadas sería una buena cosa y nos facilitaría mucho la tarea, pero ,para nuestra desgracia,no existen.
  • No somos respetables por lo que pensamos sino porque pensamos.
  • El perdón, casi siempre, no es sino una versión condimentada del olvido.
  • La muerte da sentido a nuestra vida ya que la dota de tiempo.
  • Somos contradicción.
  • El terror a lo desconocido nos ha hecho crear dioses a nuestra imagen y semejanza.
  • La vida, la naturaleza carecen de valores.
  • Tener conciencia de que el tiempo pasa es tener conciencia de que existimos, de que somos y, trágicamente, de que tenemos un principio y un final.
  • En el infinito nada sucede, todo es quietud, no hay movimiento.
  • Concebimos la felicidad como un momento pleno que nunca termina. No es más que un sueño, eso nos mataría. Lo que nunca termina no existe.
  • No hay que confundir el azar con lo inexplicable.El azar es aquello que escapa de nuestro control.
  • Somos máscaras que poco a poco hemos ido tallando, que ocultan hasta el olvido la verdadera expresión de nuestra cara.
  • La actitud razonable es aquella que se plantea la posibilidad de poner todo en el aire,hacer como que lo que parece que es no lo sea, y, a partir  de ahí,ir hacia delante.
  • La duda es el motor que nos empuja.

He dicho

Conciencia y libertad (recordando a Sartre)

El hombre nace siendo nada. La piedra es piedra y es inmutable. Lo que es inmutable no tiene conciencia y por eso nunca aspira a cambio alguno.

El ser humano tiene todas las posibilidades ante sí. Lo sabe porque es consciente y puede salir de la nada porque es libre.

Conciencia y libertad son los atributos que la piedra no posee. Nosotros,los mutantes, nos vamos conformando a través de nuestras decisiones.

Yo no estoy predeterminado, mis decisiones me transforman. Las decisiones no quedaron varadas en el tiempo como una ballena en una playa. Tras una viene la otra y nosotros nos vamos haciendo según sea el camino que hemos ido tomando.

La responsabilidad es nuestra. No vale refugiarse en no tuve remedio o en no pude hacer otra cosa. Echar la culpa a las circunstancias es esconder la cabeza en la arena. Ellas no toman decisión alguna, somos nosotros. Cuando nos refugiamos en esta excusa estamos en realidad dando la razón a Sartre cuando hablaba de mala conciencia. Las circunstancias no nos obligaron, lo que hicimos fue decidir no hacer algo. El propio Sartre nos pone el ejemplo de la libertad del esclavo. Él puede decidir no obedecer, sabe que si lo hace puede morir, pero la decisión está en sus manos. Si obedece es porque quiere vivir no porque esté obligado a obedecer.

Cuando elegimos actuamos. Nosotros decidimos lo que está bien y lo que está mal. Los valores no nos son dados, no están ahí para que los obedezcamos. La vida, la naturaleza carecen de valores.

Sabernos responsables es lo que nos provoca angustia. El precio de la libertad es la angustia.

El cobarde no hace, se queda paralizado, atenazado por la temporalidad, por la muerte segura. Volver a la nada y sabernos solos hacen que la responsabilidad sea un peso excesivo sobre nuestras espaldas. Nos refugiamos en dioses que todo lo pueden, que nos lo dan todo hecho, que nos muestran el camino, que nos dicen de qué árbol comer y de cuál no, que nos quitan, en definitiva, el peso de la angustia y de la duda .Pagamos,sin dudarlo, como tributo nuestra propia libertad.

El valiente, por el contrario, acepta el reto de hacerse a sí mismo y de ser, a pesar de que su último destino pueda ser desvanecerse en la nada de nuevo.

La conciencia nos hace presentes a los otros y nosotros lo estamos en ellos. Ellos existen, nos observan y nos piensan. No estamos solos. Nuestras decisiones les afectan. Cuando decimos que nada pudimos hacer por los demás estamos otra vez ante la mala conciencia. No vale alegar nuestra impotencia. Mentimos. Lo cierto es que elegimos no hacer nada. Quisimos dedicarnos en exclusiva a nuestra angustia.

Esa conciencia de los otros nos debería impulsar a liberar al ser humano, a pasar de la nada al ser. No importa que la vida en sí, tenga sentido o no lo tenga. Nosotros se lo damos. Esa es ,tal vez, la decisión más importante.

El valiente es generoso.

Nos guste o no, lo entendamos o no, también esto lo dijo Sartre , estamos condenados a ser libres.

Bendita condena.

Tristeza y decisiones

PEQUEÑA NIÑA TRISTE

Es Julio. El verano se desparrama en la casa de las cerezas. Janis Joplin canta Little Girl Blue. Me acuerdo de ti. Me siento a la sombra de los chopos. El cielo es azul transparente y los campos amarillos. La brisa quiere que me quede.Se está demasiado bien. Yo sé que no eres feliz. Siéntate mi desgraciada pequeña niña triste. Siéntate conmigo y mira. No dejes que nada te distraiga. Siente la luz que se derrama por todas partes. Paisajes infinitos, marrones, verdes y amarillos, llenan tus ojos de vida pequeña niña triste. ¿Sabes lo bueno de esto? Aquí no hay pasado, tampoco futuro. Vive este momento como el único. No tienes más. Esto es todo. Pero es suficiente. Siéntate aquí conmigo, niña triste. Cierra los ojos, mira y ya no podrás ver nada. Respira el aire que ilumina este lugar. Mi infeliz, desafortunada pequeña niña triste. Sé cómo te sientes.

Ya no te enojes, aunque aprietes los puños ya no habrá más heridas. Lo hecho, hecho está. Delante de ti, la vida, la que tú decidas niña triste. Pero vida nueva, mañana empieza hoy, aquí, sentada conmigo junto al árbol que llora tus lamentos. Deja que se los lleve. Disfruta tú del agua que corre a sus pies, del sol que da vida a la vida y de la luz que a partir de ahora iluminará tu camino. Cuando ya no estés aquí, recuerda este momento y se consciente de que cualquiera puede detener el tiempo, tú también pequeña niña triste.

Cuando el tiempo ya no existe, sólo estás tú. Yo estaré si quieres, pues yo soy la luz, el chopo, el agua, la tierra que pisas, la brisa que respiras y el sol que te alimenta. Vamos pequeña niña triste, sigue adelante. Detrás no queda nada.

PACHARÁN Y DECISIONES

Sé que no te gusta mucho hablar de estas cosas. Seré breve. Prefieres la lógica y la retórica. Puedo preguntarte cómo funciona cualquier cosa, qué piensas del mundo y de sus gentes. Puedo discutir contigo de lo divino y de lo humano. Podemos incluso intercambiar nuestros papeles, decir hoy A y mañana B. Lo aburrido es estar de acuerdo. La discusión, el pacharán y sacar punta a nuestras mentes, eso es lo interesante. Puedo, en fin, hablar contigo  de todo pero me cuesta más preguntar cómo te sientes. Hoy lo hago aunque no me contestes.

Quiero que sepas que aquí no hay frentes. No hay buenos ni malos. Quien así lo piense miente. La vida esta hecha de decisiones, de opciones que tomamos. Ellas nos llevan, no por un camino marcado, sino por el que nosotros hacemos, si somos valientes. Tu has elegido, eres el dueño de tu vida y mereces todo el respeto. Sé que también llevas dolor en el costado y por eso aquí me muestro. Para que sepas que nada ha cambiado. La botella de pacharán sigue esperando impaciente.

Mientras tanto tómate tu tiempo, saca fotografías y pasea al amanecer por las calles desiertas. Es cierto también que a los demás la pena  nos embarga. Los cambios dan miedo y los recuerdos hacen dificil aceptar que las cosas puedan ser diferentes. Nos gustaría mantener aquello que tantos buenos momentos nos dio. No es fácil renunciar a un pasado  luminoso y aceptar un futuro que todavía vemos nublado. Ojalá el cielo escampe y que tus decisiones, sean las que sean, permitan mantener lo que ahora tememos perder.

Brevedad y belleza

Si de la muerte tememos lo desconocido, es que pensamos que hay algo tras ella.Si desaparecemos, si solo queda la nada ,¿qué tenemos?.

El miedo a la muerte es miedo a perder lo que poseemos,pena de dejar lo que queremos.No levantarnos más de la cama y dormir  para siempre,una eternidad sin sueños.El miedo a la muerte no nos aferra a la vida,tan solo provoca miedo.Temerla es morir en vida.Aceptarla, como se acepta la vida,sin pensarlo,es la única oportunidad que nos queda para saborearla.

La tragedia de la vida empieza cuando de niños, un día cualquiera,somos conscientes de la existencia de la muerte.Ahí empieza en realidad la edad adulta.Por eso olvidamos esa etapa de la infancia,corremos un tupido velo y tratamos desesperadamente,durante toda la vida,de volver a ser niños.Negamos lo evidente,lo rechazamos y nos entrenamos para no enfrentarnos a la única verdad permanente: nuestra muerte.Vivimos en una gran mentira, dando la espalda a la certeza que desde lejos nos mira.Inventamos dioses,imaginamos premios futuros,queremos pensar que tras la vida hay muchas vidas y que la muerte no es más que un puente,una sigilosa compañera que nos transporta del ominoso presente al tranquilo reino sin tiempo.

Mientras tanto, la vida se nos escapa de las manos,y vivimos entre nuestros temores y la muerte.Aceptar la muerte, mirarla de frente y convivir con ella, es la única manera de ser ,en verdad,personas.¿De qué sirve engañarnos?,¿para qué tantas mentiras?.La muerte la sufren quienes nos lloran.No nosotros.Estemos donde estemos.

Si vivimos esperando recompensas en un futuro incierto, si el temor al castigo no nos permite elegir la opción que nuestra razón desea, es que no entendemos nada y nos merecemos lo que tenemos.Si los únicos momentos plenos son aquellos en que hemos olvidado la muerte, si solo buscamos refugio en la inconsciencia tendremos cualquier cosa menos conocimiento.Si la vida es ausencia de muerte,eso no es vida, será otra cosa, no se cual, pero no vida.La vida y la muerte no se pueden separar como no  lo hace la noche del día.Lo que nos hace personas es precisamente eso ,ser mortales.Los animales no saben que van a morir, por eso siguen siendo animales.La razón es una hija de la muerte.El chispazo que nos hace comprender que hay que agarrarse al instante.La vida es bella porque es breve.

Palabras para Cusa

Cusa,
En estos momentos estoy en mi clase. Hace un tiempo de perros y si miro por la ventana sólo veo agua caer.
Son las 8’30 de la mañana y no estoy en mi mejor momento del día. Mis alumnos están haciendo un trabajo que les he mandado y aprovecho este tiempo para escribirte.
Sabemos por ******* que no estás pasando por tu mejor momento, y eso nos apena.
Yo no sé que decirte en estos momentos. Darte ánimos a 10.000 kilómetros de distancia se me antoja hueco y tal vez estéril. Lo que sí quiero que sepas y no olvides es que Cusa sigue existiendo para nosotros, que nos acordamos muchas veces de ti y que eres una persona especial.
Sabes que las personas van creando su propio lenguaje y que cada uno tenemos un lenguaje privado. Sabemos hablar en una lengua estándar para todos los demás, pero tenemos un vocabulario particular que utilizamos en privado y que sólo unos pocos entienden. Pues bien, entre nosotros, en nuestra casa, en nuestra familia Cusa es una palabra privada, que otros no entienden, y como las buenas palabras está llena de significados. Cusa es alegría, originalidad, Cusa es pereza, Cusa es teatro y poesía, Cusa es Cuba pero Cuba no es Cusa, Cusa es diferencia y autenticidad, Cusa es muchas cosas y la más importante: Cusa es Cusa.
Las personas especiales tienen vidas especiales. Corren más riesgos y están siempre al borde del precipicio de su propia vida. Cusa no caigas por él. Y si caes levanta y empieza de nuevo. Hay tantas cosas por hacer, por escribir, por ver, por pensar , por decidir, por criticar, por pintar, por contar, por recordar que siempre merece la pena el esfuerzo.
Yo no soy una persona especialmente optimista y caigo por el abismo varias veces al día todos los días. Pero he aprendido a levantarme y a darme cuenta de que tengo algo por lo que hacerlo. Ese algo puede ser tu pareja, tus hijos, tus amigos o los libros que te quedan por leer, los paisajes por ver, las poesías por escribir o las noches por dormir. Eso puede ser así, pero lo más importante que puedes tener eres tú. Lo más precioso eres tú. Cuídalo.
Cuántas veces queremos tirar la toalla, cuántas no levantarnos de la cama y quedarnos ahí para siempre, olvidados del mundo y de nosotros mismos. La necesidad, la angustia, la tristeza y la nada nos atenazan, nos ponen a prueba y nos retumban en la cabeza preguntas imposibles y sin respuesta. Queremos dar sentido a la vida, entenderla, comprenderla. Pero la vida no tiene sentido si no la vivimos. Esa es la gran lección: la vida no se entiende, se vive, y por lo que sabemos, sólo una vez.
Empieza a haber ruido en la clase, los alumnos ya no se concentran y hablan. Yo levanto la cabeza de este papel, les miro y miro después por la ventana. Ya no llueve y entre las nubes asoma un tímido sol que da cierta luz al día y a mi vida.
Ya no es mi peor momento del día. Espero, Cusa, que tras leer estas palabras y levantar la cabeza del papel, veas también un poquito de sol, de luz y pienses en todo lo que te queda por hacer. Piensa también que a miles de kilómetros de distancia hay personas que piensan y se acuerdan de ti.¿No es increíble? Sólo por eso merece la pena intentarlo.
Los abismos tienen sentido, no cuando caemos en ellos sino cuando conseguimos salir. Y, si te hace falta, cuenta con nuestra mano para apoyarte.
Te digo igual a Lázaro:
Cusa, levántate y anda.
P.D.: Yo no creo en milagros. Yo creo en que puedes hacerlo, que tienes que hacerlo.

La vida no vale nada

La esperanza de vida en un país desarrollado es hoy en día, si hacemos la media entre hombres y mujeres, de unos 80 años.Si analizamos en qué invertimos todo ese tiempo obtendremos los siguientes resultados:

  • Dormir: 8 horas/día x 365días/año x 80 años =  +- 26 años
  • Comer: 1’5  x 365 x 80  =   +-5 años
  • Higiene, vestido y cuidado personal: 1 x 365 x 80 =+- 4 años
  • Transporte: 1 x 365 x 80 = +- 4 años-
  • Estudio y trabajo: 8 x 365 x 60 = +- 20 años
  • Tareas domésticas: 2 x 365 x 65 = +- 6 años
  • Televisión: 2’5 x 365 x 70 = +- 8 años
  • Teléfono: 0’5 x 365 x 65 = +- 1 años

No hay que ser  un experto matemático para hacer las cuentas necesarias. Si a los 80 años que nos tocan  de vida les restamos los que gastamos en las actividades señaladas tenemos:

80-26-5-4-4-20-6-8-1= 6

¡6 años! Los que nos dedicamos a nosotros mismos son 6 miserables años. Estos 6 años podrían ser los 6 primeros de nuestra vida. Esos que todos dicen que son los más importantes y felices de nuestra existencia, pero de los que no recordamos prácticamente nada.

Conclusión 1: Las actividades más interesantes, más personales y enriquecedoras  que el ser humano realiza sobre el planeta tierra son ver la televisión y hablar por teléfono.

Conclusión 2: Si no hay nada después de esta vida, todo esto es absurdo.

Si nos reencarnamos, volveremos a cometer los mismos errores y de esa rueda  nadie nos sacará.

Si existe un infierno el viaje no merece la pena.

Si hay algo parecido a un cielo, espero que haya televisión  y teléfono móvil.

P.D.: Siempre nos quedarán los nueve meses que pasamos en el útero  de nuestra madre.(De eso sí que no queda memoria alguna, pero siempre es interesante decir que fue la época más enriquecedora y creativa de nuestra vida)