Encefalograma plano

¿Hasta qué punto la gente cuando dice lo que dice ha pensado lo que dice? Parece un trabalenguas pero no lo es. Pensar se ha convertido en algo extraño. Tengo para mi que las neuronas están cada día más desatendidas. Lo peor no es el hecho en sí, sino que casi nadie es consciente de ello. Si preguntas a alguien por qué cree lo que dice creer, por qué opina de una manera o de otra, parece que le estamos ofendiendo. La reflexión es un concepto en desuso y  basar una opinión en argumentos ya no es condición indispensable para que sea, la opinión, tenida en cuenta.

Vivimos rápido, lo sé. La información que nos llega es inabarcable. En vez de opinar escuchamos lo que otros opinan y aquello que nos gusta lo repetimos en foros diferentes. El deseo de tener una opinión, aunque no sea nuestra, es más fuerte que el de admitir que no tenemos una idea clara y formada sobre algo. El pensamiento rápido, igual que la comida, se nos presenta envuelto en  colores atractivos y además es barato y no exige esfuerzo alguno. Los que callan otorgan y los que dicen pensar se limitan a citar. Esto es vivir de prestado y con el tiempo la enfermedad se agrava hasta tal punto que ya no somos conscientes de que la padecemos. Cuando un enfermo no sabe que está enfermo ya no tiene remedio.

Mundo repleto de clones donde ya no queda casi nada original o propio. Los medios de comunicación repiten lo que otros dicen. Los lectores, oyentes o televidentes tragan sin digerir lo que leen, escuchan o ven. Los tertulianos profesionales improvisan respuestas sobre todos los temas imaginables y llenan sus bocas de opiniones improvisadas. Los políticos ya no defienden ideas sino que viven de las rentas de atacar al contrario y se alimentan como hienas de la carroña. Nada se construye, derribar es lo único importante. Las grandes palabras se han quedado en simples palabras grandes que a fuerza de ser repetidas pierden todo su sentido porque se han visto despojadas de cimientos en los que basarse. Libertad, igualdad, fraternidad parece tan sólo otro anuncio más de coca cola.

Ya casi nadie habla de temas interesantes. Es más, al que se le ocurre tratar de discutir sobre algo que no sea cotidiano se le tacha de pelma y aburrido. Lo bueno es no pensar y divertirse. Contentarnos con creer que ya tenemos suficientes problemas como para perder el tiempo creándonos otros nuevos. La gente va al cine a divertirse, lee libros con títulos en relieve plateados, utiliza el ordenador para chatear con el amigo que dejó hace tan sólo dos minutos, tiene facebook, tuenti y twitter pero lo más ingenioso que ha escrito en su vida es jejeje. En la era de la comunicación hay menos comunicación que nunca.

Cuando ves una película la única pregunta posible es si te ha gustado. Cuando hablas de un buen libro lo único importante es cuántas páginas tiene. Si quieres hablar de política es mejor callarse, no vaya alguien a ofenderse. Al llegar a casa por la noche la televisión se traga de un bocado toda palabra y todo sueño. Encefalograma plano. Los amigos son para beber copas, la pareja para mirar juntos en la misma dirección con violines de fondo pero nunca para mirarse a la cara y los hijos para decir a los amigos que estamos hartos de ellos. El deporte es el único provocador de pasiones y el éxtasis es un gol en el último minuto.

Yo tengo alumnos que piensan que pensar es contraproducente. Sus trabajos son meros copy-paste, su bibliografía siempre es de un tal google. Se aprenden de memoria los reyes godos pero no saben explicar lo que piensan. Tengo amigos que te miran raro si no cuentas un chiste por minuto, compañeros de trabajo a los que no he escuchado una sola idea en años. Leo periódicos que no explican nada más allá de lo evidente, escucho programas de radio donde  hasta un microondas, pongamos por caso, preguntaría con mas sensatez y cordura, leo top-blogs que me sacan los colores, veo programas de televisión que son un atentado contra la dignidad humana que se nos supone, escucho a políticos que no saben hacer la O con un canuto… y el mundo, sin embargo, gira y gira sin parar.

Siempre pensé que sin pensamiento no había movimiento. Las ideas huecas, las palabras repetidas , los eslóganes, los comerciales al teléfono, la publicidad obligatoria, los ciento cuarenta caracteres, los muros, los titulares, los mensajes por teléfono, los mítines, las declaraciones de los deportistas, los análisis sesudos de expertos en todas las materias, los libros de auto-ayuda, las peticiones del oyente, el sermón de Benedicto, las cartas al director, los blogs de iluminados, los debates televisados, los suplementos semanales, el horóscopo, el tiempo que hará mañana, las opiniones autorizadas, las estadísticas y la última novela sobre el auténtico tesoro de los templarios son, entre otras muchas, la prueba irrefutable de que me equivoco. Está claro que el pensamiento es quieto y el movimiento hueco.

Ya nadie dice pienso que. Basta con un han dicho, he oído, se comenta o dicen que. Este último es el preferido. Parece que lo impersonal y lo ajeno tiene más autoridad que lo propio. Ellos más que yo. La responsabilidad de pensar pesa demasiado en los tiempos que corren. Así, cuando ellos se equivoquen, yo podré permanecer tranquilo y decir: esto se veía venir. Son unos inútiles. El problema es que ellos son todos menos yo.

Acuerdos y desacuerdos

La realidad la percibimos a través de los sentidos. Los sentidos no son objetivos. Conclusión: no podemos percibir la realidad objetivamente sino subjetivamente. El asunto se complica al darnos cuenta de que no somos los únicos que percibimos la realidad. Cada uno lo hacemos subjetivamente pero al final mi percepción se ve afectada por la que otros tienen y acabamos aceptando como real aquello en lo que diversas subjetividades coinciden. Esa coincidencia es el acuerdo al que llegamos y que permite que todos tengamos un similar concepto de realidad. Salta a la vista que esto puede facilitar la comunicación, pero es claro también que la realidad que se describe de esta manera es una realidad artificial.
El instrumento más importante que utilizamos para describir lo que nos rodea es el lenguaje. El lenguaje se sirve de símbolos que tratan de dar una idea cabal de aquello que expresan. Otra vez nos encontramos con la comunicación como único medio posible de llegar a un acuerdo sobre la descripción de los fenómenos que nos rodean.
Si lo dicho hasta aquí es así, los problemas que se plantean no tienen fácil solución: ¿es posible, entonces, un conocimiento verdadero y objetivo de lo que  hay en el mundo natural? ¿Tenemos que contentarnos con ese acuerdo intersubjetivo que permite que nos entendamos y comuniquemos? ¿Hemos de aceptar, por tanto, que el acuerdo al que hemos llegado hoy, puede variar en el futuro? ¿Es la realidad cambiante según los símbolos que se utilicen para percibirla?…
Los seres humanos vivimos en el tiempo. Este es otro concepto acordado por los hombres para poder entender nuestra existencia. No podemos concebir la realidad fuera del tiempo. Si éste no existe y la realidad natural no podemos conocerla, ¿qué nos queda?.
Los caminos seguidos a lo largo del tiempo han sido fundamentalmente dos:ciencia y religión. La segunda es sabido que ha optado por revelaciones y dogmas que no son alcanzables por medio de la razón sino por el de la fe. La primera se ha afanado en basar la descripción del mundo apoyándose en la lógica y la razón. Si somos estrictos tampoco la ciencia garantiza el real conocimiento pues no puede evadirse de las percepciones, que por definición son subjetivas. Incluso en el mundo de la ciencia hace falta acuerdos para dar algo como válido. Nunca salimos del atolladero. Parece que existe algo real más allá de nuestra percepción y del tiempo que nunca podremos conocer pues los instrumentos que utilizamos para ello se sitúan en el tiempo y son necesariamente subjetivos. Curiosa especie la nuestra , que a pesar de todo, sigue empeñándose en alcanzar lo inalcanzable. Esta peculiaridad de la que hablamos es la  que nos ha ido alejando del mundo natural y nos ha adentrado en el mundo simbólico. Este último, por contra, nos ha llevado a intentar conocer la realidad. Los que permanecen inmersos en el mundo natural no son conscientes de ello y no sienten necesidad de conocer. No evolucionan. La especie que gracias al símbolo, lenguaje y pensamiento fue capaz de ser consciente de su existencia no puede por contra alcanzar el verdadero conocimiento. Sólo queda ante nosotros la posibilidad de describir la realidad social. Esa es la que constantemente tratamos de conocer y para ello sólo ha sido posible basarse en los acuerdos.
En este campo ninguno de los acuerdos a los que se han llegado puede ser tenido por definitivo, inclusive en la ciencia. La historia nos demuestra a las claras esto. Todo lo que en un momento dado fue considerado como cierto se ha desmoronado después con otro acuerdo por mucho que se haya querido disfrazar de verdad objetiva y perenne. Parece, así, que todo es relativo. ¿Tiene esto demasiada importancia? Depende de cuál sea nuestro objetivo. Si lo que queremos es lograr una descripción objetiva y fuera del tiempo del mundo natural, lo tenemos bastante complicado. Por el contrario, si lo que buscamos es asentar una realidad social en la que lo simbólico tenga  vida propia y nos permita el desarrollo de las capacidades humanas encaminadas a lograr un acuerdo en el que conceptos como libertad y justicia sean aceptados como la única base posible en la que pueda descansar nuestra existencia, lo relativo de nuestros conocimientos del mundo natural pasaría a estar en un segundo plano.

El ser humano ha alterado el orden natural de las cosas, queriendo o sin querer, ésta ha sido su gran proeza.Una civilización que sitúa a la libertad por encima de la felicidad, que no abandona nunca el ansia de conocimiento, sabiendo incluso lo iluso de su tarea, que considera la voluntad individual como indispensable para conseguir acuerdos y que es capaz de crear los instrumentos necesarios para lograr que se de la comunicación es, vista así, sin bajar a lo particular, algo grande. La experiencia acumulada nos demuestra que hemos de abandonar vanas seguridades  y lanzarnos en pos de un mundo en el que aquél que piense diferente no sea tachado de loco. Lo mismo que hemos de aceptar que los conocimientos del mundo natural no son objetivos pero a pesar de ello aceptamos el método científico como medio de mejorar nuestra comprensión del entorno, hemos también de basar nuestra mejora y conocimiento de la realidad social en los acuerdos, aceptando que la comunicación sólo se da cuando hay libertad. La libertad nos puede llevar a la equivocación, ese es el precio que pagamos. Lo debemos hacer gustosamente.

La Torre de Babel

Si yo quiero escribir un texto aburridísimo con la intención de que la gente se aburra y lo consigo, se ha producido comunicación y un triunfo: he causado el efecto que buscaba, aunque ya no me vuelvan a leer.Cuando un artista crea algo con una intención determinada y el público capta cosas diferentes, podemos decir que el artista ha fracasado aunque obtenga un éxito sin precedentes.¿Qué pasaría con una persona que tiene intención de engañarnos?Si lo consigue ha obtenido un gran éxito, a pesar de que luego nos sintamos estafados.Si no lo logra ,no habrá conseguido comunicar nada.
La comunicación se produce en muchos menos casos de los que creemos.¿Tiene esto importancia? Depende. Cuando veo un cuadro puedo tener dor reacciones:captar la intención del artista (triunfo para él y comunicación lograda, independientemente de que  a mí me haya gustado o no la obra) o hacer una interpretación personal de lo que veo; que no tiene por qué coincidir con el efecto que quería causar el artista (triunfo para mí -si me ha servido de algo- y fracaso de comunicación, al no haber podido el artista causar el efecto que deseaba).

¿Cuál era la intención del Che Guevara cuando se lanzó al mundo para luchar en favor de los oprimidos?Creo que todos lo sabemos, no importa si estamos o no de acuerdo con él. Efecto conseguido:ser un producto de merchandising consumido por personas que en absoluto saben de sus intenciones. La comunicación ha sido nula.
¿Qué podemos decir por ejemplo de la iglesia católica que ha abandonado las intenciones primigénias y ha causado un efecto que sería considerado un fracaso por los primeros cristianos y un éxito por muchos de los segundos y terceros católicos? Los primitivos cristianos, el mismo Jesucristo tiene que estar espeluznado por el fracaso de comunicación obtenido. Por el contrario, los que han hablado en su nombre posteriormente han conseguido llevar a cabo sus intenciones y causar el efecto deseado: obtención de poder,privilegios,instauración de una iglesia, intervención en la vida política y atolondrar,engatusar, apaciguar, consolar o engañar (según se prefiera) a las masas siglo tras siglo al transformar, adaptar, interpretar o  pervertir ( escoja la que más proceda) las enseñanzas iniciales del que todavía con descaro,afecto, convicción, ironía, hipocresía (idem) llaman su maestro e inspirador.

Lo mismo que la comunicación se considera un éxito aun cuando esto vaya en contra de las convenciones sociales(pensemos por ejemplo en una película pornográfica o en un secuestro con pago de rescate), también podemos plantearnos si lo más importante es siempre la comunicación (entendida en términos de éxito) o si tal vez, en ocasiones, me temo que en muchas ocasiones, la falta de comunicación es sólo un fracaso para el que empezó el proceso, pero no para el oyente, lector o espectador, pues él ha podido sacar conclusiones muy provechosas y satisfactorias pero que son absolutamente personales y que nada tienen que ver con las intenciones iniciales.

Muchos autores son oscuros intencionadamente.Expresan de manera obtusa sus intenciones. ¿Qué buscan? O bien creen que el conocimiento y la comunicación tiene verdadero valor cuando cuesta conseguirlos, o son simplemente unos elitistas.
La poesía condensa en pocas palabras hondos significados. El efecto causado cuando se capta la intención es profundo pero suele estar al alcance de muy pocos.
La comunicación que se da entre un cantante y su público puede ser muy grande, y desde ese punto de vista es muy dificil evaluar la transcendencia que ese acto tiene.¿Dónde está la diferencia entonces entre Julio Iglesias y Marvin Gaye por ejemplo? Ambos probablemente han conseguido causar el efecto deseado. La comunicación se ha producido. Es un éxito comunicativo.  ¿Que hace que uno sea más transcendente que otro?¿Cómo expresarlo con palabras? Yo desde luego lo veo, lo percibo clarísimo pero se me hace muy dificil convencer al fan de Julio Iglesias con palabras.¿Baja la intensidad y la calidad de la comunicación cuando el objetivo es la gente en general, la tan denostada masa?¿ Es cierto que lo minoritario es por propia naturaleza más exquisito y de más valor?¿Tienen que estar reñidas la calidad y la cantidad cuando hablamos de comunicación?¿Es posible hacer algo sin intención alguna?¿Valen intenciones tan genéricas como entretener, divertir etc?Son muchas preguntas para una rápida respuesta.Podemos simplificarlo  resumiendo todas en una: ¿Es posible la comunicación o estamos condenados a no entendernos nunca?

Por favor, ayuda.

Esta entrada nació como efecto causado por  este comentario. Las intenciones pueden,a pesar de todo, ser totalmente diferentes. 

Ejercicios de estilo

Hay un libro muy interesante, con este mismo título, de Raymond Queneau, en el que se puede leer un mismo texto escrito de muchas maneras diferentes. Así contado, no parece que de para mucho. Pues da. Es increible como la misma idea se puede expresar de formas tan dispares. El libro, en parte, no es más que un juego, un ejercicio del autor. Sin embargo cada lector, aun siendo siempre el mismo mensaje, escogerá un tipo de texto distinto. No sólo eso, sino que probablemente se identificará con algunos de los textos y rechazará otros. La comunicación por tanto no es simplemente hablar y escuchar, escribir y leer. Hay algo más; la forma y el estilo en que decimos y nos comunicamos pasa a ser parte esencial en el proceso de comunicación. Una ecuación podrá ser bella, no lo niego, pero la forma en que la apreciamos un científico y yo dista mucho de ser la misma. Del mismo modo hay palabras o formas de habar que uno no puede usar. No se siente él. Yo por ejemplo me siento falso, incluso cursi si utilizo diminutivos. Cuando otro los usa puede ser cautivador y de lo más expresivo. ¿Por qué? Vaya usted a saber. Las palabras que utilizamos dicen mucho de nosotros. ¿Más que el mensaje? Muchas veces sí. Hay muy pocas ideas nuevas. No quedan casi  historias por contar. Lo que si hay son infinitas formas de contarlas y explicarlas. La comunicación no sólo se da cuando nos llega el mensaje sino cuando nos identificamos con la forma. Contar bien es comunicarse. El bien no lo decido yo sino el escuchante o el lector. No hay comunicación si el otro no quiere o no puede. Cuando yo actúo genuinamente, cuando digo lo que pienso y como lo pienso, sin imposturas, sin artificios y eso le llega a otra persona, entonces se produce el fenómeno, el chasquido mágico que hace que la sienta cercana. ¿Tengo que estar de acuerdo con lo que dice? No. Lo que me gusta es cómo lo dice. La forma, el estilo nos comunica. El fondo no siempre. La publicidad, por ejemplo, es artificio. Su intención es seducirnos. Estudia cómo transmitir un mensaje para que caigamos en sus redes. Por eso en ocasiones nos sentimos engañados. Son los peligros de la seducción. Lo mismo pasa con las personas; es muy dificil comunicarse con un seductor, más bien quedamos embobados. No importa lo bien que nos sintamos. Pensemos por ejemplo en líderes políticos de los que se dice que tienen carisma. Normalmente son seres seductores. Nos embaucan y estamos dispuestos a creer y a apoyar lo que nos digan. Eso no es comunicación. Es otra cosa. De la misma manera que no puedo estar eternamente perdido en la mirada de mi amada, tampoco podemos ser eternamente gobernados por embaucadores o seductores(para que no suene tan mal). La comunicación, por tanto, requiere que digamos algo, que lo digamos bien, en la forma adecuada y, a poder ser,de manera sincera. ¿La comunicación es democrática? Evidentemente no. No se trata de convencer a mayorías. No se trata de gustar ni de vender. Es un acto  privado, entre quien quiera y yo. Si hablamos o escribimos pensando en mayorías es mejor dedicarnos a otra cosa.

El lenguaje es tal vez nuestra mejor herramienta de comunicación. Pero no la única. En otros campos pasa exactamente lo mismo. Tal vez un ejemplo muy claro sea el de la música. ¿Por qué una música o una canción transmite sesaciones tan diferentes a cada oyente? Entran en juego muchos factores. La educación, la sensibilidad, la biografía personal…pero no cabe duda de que la forma y el estilo son también aquí determinantes. ¿Por qué yo no me creo una historia de amor si la interpretan un tenor y una soprano?, ¿por qué un blues que no es más que cuatro acordes, una guitarra y una voz rota me llega más que Verdi o Puccini? No lo sé, pero así es. La misma historia, los mismos sentimientos pero diferentes intérpretes. Forma y estilo. Raymond Queneau en su historia trivial contada de noventa y nueve formas diferentes creo que nos viene a decir lo mismo. Son ejercicios de estilo. Cada uno tenemos el nuestro. Seámosle fiel.  Seduzcamos de vez en cuando, comuniquemos siempre. Ese es el sentido de todos los lenguajes.

Palabras en el tiempo

Las frases que escribimos no nos pertenecen ya. Se van de nosotros para nunca volver. Las palabras que decimos escapan para formar parte de otras vidas si las quieren acoger. Quienes las leen o escuchan las interpretan según su parecer. Nosotros nada podemos hacer. Las palabras no tienen dueño, son de todos y de nadie a la vez. Mía cuando la pronuncio y tuya cuando la lees. Lo que queremos decir puede perderse en el camino o transformarse en mariposa que nada tiene que ver con el gusano que vimos nacer.Por eso,a veces, intentamos vanamente atrapar palabras en el tiempo, deseamos que sean reflejo de lo que quisimos ser, espejo del alma que nadie puede ver. Pensamiento apresado en una hoja de papel.

Las palabras son letras y las letras,ellas solas,nada digno de ver.¿Cómo se produce, entonces, el milagro de la comunicación?,¿quién insufla vida a esos simples símbolos que nacieron con la única vocación de nombrar?,¿dónde está la poesía del amanecer?.Las palabras tienen alma, pero no una sino infinitas almas que hacen posible que el fuego sea dolor y amor a la vez, que los ojos sean órganos y mirada también. La poesía no está en las palabras sino en nuestra forma de ver.Por eso es tan dificil hacernos entender. Expresar lo que uno siente, poner adjetivos a lo que se ve es fácil la primera vez, más tarde comprederemos que sólo a través del alma de las palabras, de la poesía encerrada en su interior, seremos capaces de mostrar a otros lo que a nosotros tanto nos cuesta comprender.

Las palabras son un puente, endeble pero bello, que trata de comunicar los infinitos universos que cada uno guarda dentro de si.A dónde van las palabras nunca lo podremos saber.Da igual que se las lleve el aire o que viajen en una hoja de papel.Según salen de mí se van para no volver.Quien las reciba, les abrirá las puertas de su universo, y allí, tal vez, el significado que yo les di, se tansforme en algo que yo nunca reconoceré.Y eso, si no me equivoco, poesía tiene que ser.

Hasta la victoria siempre

Haciendo un símil con el desarrollo humano, parece claro que internet y las nuevas tecnologías en general todavía están gateando. A pesar de eso , y de la misma forma que un bebé transforma nuestra vida en algo diferente, podemos decir también que la aparición de internet y compañía en nuestras vidas, han trastocado muchas más cosas de las que imaginábamos.

La primera y más evidente es la aparición de la llamada brecha digital, esa que está separando a la humanidad entre los que utilizan y aprovechan las nuevas tecnologías y sus posibilidades y aquellos que por falta de tiempo, medios, desconocimiento, edad o pereza se están quedando atrás y no llegan a conocer y percibir la transformación que está experimentando la sociedad actual debido a estos avances técnicos.

En materia laboral se suele considerar motivo de despido la falta de adaptación a los cambios tecnológicos. En una empresa se espera de un empleado que se vaya adaptando y formando para poder hacer frente a los cambios que se van produciendo. Si no , el sistema prescinde de ellos.La ley exige que se les de la oportunidad de formarse, pero si el intento fracasa, se está legitimado para quitarlos de en medio .En la sociedad actual , y no sólo en el ámbito laboral, se está produciendo cada vez más este fenómeno.

Los niños, hoy en día, nacen  con un mando a distancia bajo el brazo,y como quien no quiere la cosa aprenden a manejar vídeos, dvds,cónsolas, televisiones y todo aquello con botones que se les ponga por delante.

Sin embargo la gente mayor y quienes creen no necesitarlo, rechazan su incorporación a este nuevo mundo digital y virtual.Se están quedando atrás y no participan en esta nueva dimensión de la realidad.¿Les hace falta? No lo sé. Lo cierto es que la brecha es cada vez mayor.

La revolución tecnológica está siendo tan rápida que apenas nos da tiempo a reflexionar sobre lo que está ocurriendo y no percibimos claramente los cambios sociales que puede propiciar.Todo sucede demasiado deprisa, y eso no es bueno.Las nuevas generaciones aprenden a usar gran número de cachibaches pero no relfexionan sobre lo que esto supone.

Televisión ,dvd,ordenador, reproductor de mp3, fotografía digital, cónsola de juegos, mandos a distancia, teléfonos móviles, pendrives y un largo etcétera forman parte ya de su vida cotidiana.Plasma, banda ancha, gigas, megahercios, píxeles, memoria ram, mp4 y otros tantos nuevos palabros son parte del vocabulario de cualquier persona que se considere bien formada.Nos guste o no, este fenómeno es imparable. Lo necesario sería reflexionar sobre sus pros y sus contras.

El ser humano ha evolucionado, como todas las especies, adaptándose, para sobrevivir, a los cambios que le venían impuestos desde fuera. Lo peculiar de nuestra especie es que fue el débil, el que fue expulsado de la selva por los más fuertes,el que se tuvo que adaptar a la nueva situación.Se vió solo en la llanura, sin refugio ni alimentos y sin medios para defenderse.Ya no necesitaba saltar de rama en rama para trsladarse o escapar. Se incorporó, se irguió, liberó sus manos y pudo agarrar con ellas palos y piedras con los que defenderse de sus enemigos.Cuando a lo lejos vislumbraba peligro,  emitía un sonido que los demás entendían como signo de alarma. Había nacido el lenguaje, la comunicación y con él la reflexión.Colaborando unos con otros era más fácil dominar a sus rivales y al medio hostil en que vivían.Así, poco a poco, hasta nuestros días.

Hoy las nuevas tecnologías son esos palos y piedras que nuestros antepasados utilizaban como defensa o como herramientas; los e-mails, los blogs, las páginas web…son los sonidos que emitimos para comunicarnos, para transmitir información y para hacer que este mundo separado hasta ahora por distancias insalvables, se convierta en algo pequeño que cabe en la pantalla de un ordenador.

Si reflexionamos sobre ello y lo utilizamos bien,podremos defendernos de nuestros enemigos: la opinión oficial, las clases sociales, las fronteras, el poder de los medios de comunicación, y las trabas que algunos poderosos ponen al conocimiento. Las herramientas que nos brinda el desarrollo tecnológico las podemos utilizar para ser más libres.Podemos crear, opinar, pensar, criticar y comunicarnos con quien queramos sin barreras que puedan impedirlo.Esto significaría el paso de los monopolios y oligopolios a la competencia perfecta.

Tal vez este sea el aspecto más importante de esta transformación.La revolución social que puede traer consigo es de una envergadura tal,que , creo, aún no podemos imaginar

Internet, por ejemplo, es una representación de todo lo bueno y lo malo que los seres humanos representamos. Es un monstruo insaciable que engulle constantemente información.Se deja alimentar dócilmente por cualquiera y su estómago no tiene fin.Separar lo bueno de lo malo, discernir lo que nos interesa y lo que no,  es una tarea cada vez más complicada.Hemos pasado de una información impuesta y teledirigida a un exceso de información.

El lado positivo es que por primera vez en muchos años estamos viendo nacer comunidades de personas que colaboran unas con otras, que ayudan a resolver nuestros problemas y dudas o a mejorar nuestros concimientos.Yo colaboro, tú colaboras, yo ayudo, tú ayudas, yo te cuento lo que sé, tú me cuentas lo que tú sabes.El conocimiento y la información se socializan. Y se hace, muchas veces, a cambio de nada.Esto está despertando muchas conciencias que se han dado cuenta de que no es un sueño imposible y de que cualquiera puede participar en él. Aquí no hay barreras de entrada.

Comunidades libres de personas que piensan, informan y comparten sus conocimientos sin importar banderas ni patrias. El desarrollo como colaboración de muchos, como mejora constante. Libertad de elegir, de buscar y dar información.Libertad de participación y opinión.

Este es sin duda el lado positivo de la revolución que nos ha tocado vivir.Tiene ,por supuesto, su lado oscuro:descontrol,exceso,falta de rigor,publicidad, marketing…en fin, pensándolo bien, nada a lo que no estemos ya  acostumbrados.

Compañeros:Hasta la victoria, siempre.