Tiempos verbales

¿Qué hacer cuando uno quiere que el tiempo pase y no pase a la vez? ¡Qué bueno aferrarse al presente lamentando que se escurrra entre los dedos! ¡Qué curiosa sensación la de mezclar la nostalgia del pasado que se va con la alegría del futuro anhelado!

Cuando sonreímos recordando el pasado estamos robando tiempo al tiempo. Cuando nos detenemos suspirando por el futuro que no llega dejamos de ser nosotros para ser otra cosa. Cuando estamos somos ahora. No estamos ayer ni estamos mañana. Cada vez que respiramos es un momento irrepetible porque es el único ahora que tenemos. La vida es ahora. Lo demás son muertos, recuerdos, esperanzas, anhelos, añoranzas y deseos. ¿Qué diferencia hay entre estos y la nada?

Vivir se conjuga sólo en presente. Nuestro mayor desatino es vivir en el pasado, en el futuro y hasta en el condicional. Este es el peor destino de todos. Ya ni tan siquiera recordamos o soñamos, somos tan solo consecuencia de una condición que se escapa de nuestra voluntad. Sin voluntad, sobra decirlo, somos lo mismo que un piedra. Peor aún, pues incluso sin quererlo sufrimos.

El futuro no viene, no llega. No está ahí para que lo alcancemos. El futuro se hace, lo hacemos con cada uno de nuestros pasos, con nuestras manos, con nuestras decisiones. El futuro es así visto presente continuo. Pensamiento y acción, la una sin el otro es estéril. El uno sin la otra pérdida de tiempo.

El pasado es incomprensible, inabarcable, inasible. El pasado fue y ya no es. ¿Por qué empeñarnos en vivir en la nada? ¿Por qué permitimos que ese agujero negro devore todo lo que somos? El pasado es el país de los cobardes. Nada bueno sale de él. Maquillamos los recuerdos, los disfrazamos de enseñanzas. Lo único que en el fondo queremos es regodearnos en lo que fue y ya no es. Recordar no da la vida, nos la quita. Un esclavo puede ser libre excepto que lo sea del pasado.

Pretérito perfecto o imperfecto, simple o anterior. Condicional tramposo, subjuntivo hipotético. Sólo deberíamos conjugar los verbos en presente. Los verbos son acciones llevadas a cabo en el tiempo. Y, pregunta de entre todas la preguntas, ¿qué es el tiempo? El tiempo, se dice, es el período en el que se realiza una acción o en el que se desarrolla un acontecimiento. Las acciones, de sobra está decirlo, se desarrollan siempre ahora. Los acontecimientos suceden ahora. Las acciones y acontecimientos ya no son tiempo si son recordadas, no son tiempo tampoco en nuestra imaginación. El tiempo es, simple y llanamente, ahora.

¿De qué hablamos cuando hablamos del tiempo? ¿Existe un recuerdo si no es desde el presente? ¿Tiene futuro lo que no es presente? Ayer fue, hoy es y mañana será. El primero es una niebla difusa, el tercero una mera entelequia. El segundo, por una vez, es el primero, el único. El que es ahora. El que es, simplemente. La zarza sagrada. El nombre de dios.

Para M.J., los granados y el castaño porque los tres son ahora.

Recuerdos

Cuando recordamos malos momentos, cuando tristes o duros recuerdos asoman de nuevo a nuestra consciencia, no encontramos el alivio de habernos desembarazado de ellos, no nos sentimos mejor desde la distancia, no respiramos tranquilos por saber lejanos y perdidos en el tiempo aquellos momentos. Al contrario la angustia, el pesar y el dolor reaparecen y recordar enturbia el alma.

Cuando recordamos buenos momentos, cuando tratamos de sonreír de nuevo con los ojos abiertos al ver lo que fue y ya no es, no disfrutamos en el presente gracias al pasado, la alegría no se apodera de nosotros. No vuelve el pasado a ser presente. Al contrario, la nostalgia trepa hasta alcanzar la garganta, la melancolía del tiempo ya consumido, acabado y muerto nos oprime el pecho.

Cuando recordamos, en fin, no vivimos, más bien lamentamos tiempos perdidos o revivimos dolores pasados.

Recordar es pernicioso y siempre nos hace olvidar que ante nosotros y en nosotros sólo existe el ahora. A pesar de todo, no podemos evitar pasar la vida recordando.

El recuerdo como aprendizaje, como inspiración, como estudio. El pasado como presente. Escribimos, pintamos, cantamos y fotografiamos el pasado para que no se nos olvide y para recordarlo, para hacerlo eternamente presente. Lo hacemos a pesar de las heridas que nos causa.

El ser humano es contradicción. Una de las pruebas más feroces de ello es su apego por el recuerdo, apego que le hace olvidar el presente. Tal es así que su esencia son los recuerdos. De ellos estamos hechos y en ellos nos convertimos. Es nuestro sueño de inmortalidad. Permanecer en otros como memoria, como recuerdo.

El hombre así es hombre porque tiene memoria. Es consciente porque recuerda y la existencia del pasado le hace concebir un presente aunque sea momentáneo.

El hombre sin memoria, sin recuerdos se vuelve cosa, se disuelve en la ausencia de tiempo. El hombre que recuerda, el hombre memorioso concibe el futuro porque posee un pasado.

Recordar es, insisto, pernicioso pero absolutamente necesario. Sin el recuerdo dejamos de ser como dejan de ser los segundos cuando uno sustituye a otro, cuando el nuevo elimina al anterior y entonces deja de ser nuevo.

Para recordar basta con cerrar los ojos.

Los recuerdos han creado el tiempo.

El pasado es recuerdo.

Estamos hechos de recuerdos. En ellos casi siempre nos quedamos perdidos y olvidados.

Mañana de primavera

Erase una vez, una mariposa blanca que era la reina de todas las mariposas del alba, se posaba en los jardines, entre las flores más bellas, y le susurraba historias al clavel y a la violeta. Felíz la mariposilla, presumidilla y coqueta, parecía una flor de almendro mecida por brisa fresca…

Primer día de primavera. Venía yo caminando al trabajo y este cuento-canción me ha venido a la cabeza. La luz del sol, apareciendo entre los edificios, me ha hecho entrecerrar los ojos. El mar, a mi izquierda, descansaba azul y tranquilo. La brisa como en el cuento, fresca.

Cuando algo empieza, en vez de pensar en lo que viene, caemos siempre en la tentación de recordar lo que se ha ido. El invierno desde la distancia se nos hace acogedor. Son tiempos de introspección y ensimismamiento. Vivimos la casa y menos la calle. Noches largas, días breves. Tiempo para estar quietos. En esos días oscuros, idealizamos la luz que nos falta. La primavera se nos antoja como ruido y movimiento. El invierno lo vivimos en silencio. Al color gris le agregamos el brillo que no tenía. La humedad es ahora vivificante. La lluvia desde la ventana poesía en vez de aburrimiento.

Casa, fuego, edredón y chocolate caliente. Abrigo, bufanda, vida a través de los cristales. Lluvia y alguna nieve. Recogimiento.

La primavera, en un principio, desconcierta. Llega sin avisar y la luz todo lo inunda. Exige cierto aprendizaje. Vivimos en ciclos. Las estaciones, al menos, se repiten. La infancia y la juventud, por ejemplo, ya nunca vuelven. El invierno se acaba, se va. Siempre nos queda, por suerte o por desgracia, otro por delante. La posibilidad de retorno apacigua la inquietud de lo desconocido. Dulcifica la despedida. El punto y final sobrecoge mucho más que el punto y seguido.

Ante nosotros, meses en los que los días irán poco a poco ganando la batalla a las noches. Luz que hará que las calles se pueblen de gente. Cuando tenemos algo, anhelamos lo siguiente. La primavera como antesala y presagio del verano. Verano que ahora intuimos e idealizamos. Invierno como recuerdo y como anhelo. Cuando pase, la primavera la imaginaremos llena de colores. Recordaremos los días vividos en ella viendo nacer y crecer la vida.

No tenemos remedio. Nos cuesta tanto apegarnos al presente. Cuando cerramos los ojos por la noche, recordamos lo hecho durante el día o imaginamos lo que nos deparará el día siguiente. Nunca pensamos estoy aquí y ahora, durmiéndome. Dormidos, soñamos. Despiertos lo hacemos también en cierta forma.

Invierno que se ha ido, verano que aún no ha llegado. Primavera como fin y como principio.

Mi paseo lleno de cábalas termina en este incierto comienzo. Atrás dejo el sol, la brisa y el color del mar. Atrás dejo las cuatro estaciones. Las campanas de una iglesia, ajenas a cualquier cambio, me devuelven al momento presente. Son las ocho de la mañana. En vez de punto final, lo dejaremos hoy en punto y seguido.

Lo que Heráclito no dijo

  • Los ansiosos tienen una meta: la alegría, los depresivos otra: la serenidad.
  • No hay nada que cueste más que decidir.
  • Quien medita, contempla y sólo se contempla la nada.
  • Cuando la ignorancia y la vanidad se unen siempre vence esta última.
  • La ficción,entendida como mentira, nos debe ayudar a interpretar la realidad que nos rodea,no a inventarnos la realidad que nos conviene.
  • La ambición es un arma de doble filo que siempre termina cortándonos.
  • Lo más cercano  a la felicidad es algo tan cabal como ser consecuente con uno mismo.
  • El problema de fondo es que no tratamos el fondo.
  • Lo peor de haber sido feliz es estar recordándolo  constántemente.
  • La competitividad es uno de los mayores y más peligrosos venenos que existen.
  • La muerte es la única certeza que tenemos.
  • El que pudiendo aprender no aprende es un necio.
  • Los abismos tienen sentido, no cuando caemos en ellos sino cuando conseguimos salir.
  • El pasado y el futuro no existen, son sólo conceptos que inventamos para no hablar de lo único evidente: el presente.
  • Aceptar la muerte, mirarla de frente y convivir con ella, es la única manera de ser ,en verdad,personas.
  • La vida es bella porque es breve.
  • Nuestra vida no sólo es un cúmulo de experiencias y vivencias sino que, fundamentalmente, es el camino que han ido creando nuestra decisiones.
  • La perfección, o al menos algo que se acerque a ella, suele provocar cierto rechazo.
  • El tiempo es la única cárcel de la que es imposible escapar.
  • Lo más notable que tiene el ser humano es el deseo de conocer.
  • La vida consciente, el yo, el alma, la mente, el espíritu comenzó en el momento en que alguien llamó piedra a la piedra, sol al sol y muerte a la muerte.
  • En la vida real gobiernan las disyuntivas, tenemos que escoger entre esto o lo otro. En nuestro mundo interior dominan las copulativas, queremos esto y lo otro.
  • Ni dios, ni el destino, tal vez el azar, pero decir el azar es no decir nada, nos arrebatan la responsabilidad de nuestros actos.
  • La felicidad está en el camino.
  • Una delgada línea  separa los  opuestos.
  • La libertad nos puede llevar a la equivocación, ese es el precio que pagamos.
  • Saber vivir es la más dificil de todas las artes.
  • Las fantasías son para tenerlas, no para vivirlas.
  • Hacer lo que nos gusta, decir lo que pensamos,sentirnos en definitiva a gusto con nosotros mismos, querernos, ser valientes y tomar decisiones es nuestra tarea si queremos vivir dignamente.
  • El uso de la violencia , aunque nos lleve a conseguir el logro que nos proponíamos, es siempre hijo de un fracaso anterior.
  • La maldición de los idiotas  es no disfrutar de las cosas a su debido tiempo.
  • El ser humano tiene una clara, tal vez innata, tendencia a preferir que los demás decidan por él.
  • Siempre sucede que tenemos más claro aquello que no sabemos  que lo contrario.
  • La existencia de verdades objetivas y universalmente aceptadas sería una buena cosa y nos facilitaría mucho la tarea, pero ,para nuestra desgracia,no existen.
  • No somos respetables por lo que pensamos sino porque pensamos.
  • El perdón, casi siempre, no es sino una versión condimentada del olvido.
  • La muerte da sentido a nuestra vida ya que la dota de tiempo.
  • Somos contradicción.
  • El terror a lo desconocido nos ha hecho crear dioses a nuestra imagen y semejanza.
  • La vida, la naturaleza carecen de valores.
  • Tener conciencia de que el tiempo pasa es tener conciencia de que existimos, de que somos y, trágicamente, de que tenemos un principio y un final.
  • En el infinito nada sucede, todo es quietud, no hay movimiento.
  • Concebimos la felicidad como un momento pleno que nunca termina. No es más que un sueño, eso nos mataría. Lo que nunca termina no existe.
  • No hay que confundir el azar con lo inexplicable.El azar es aquello que escapa de nuestro control.
  • Somos máscaras que poco a poco hemos ido tallando, que ocultan hasta el olvido la verdadera expresión de nuestra cara.
  • La actitud razonable es aquella que se plantea la posibilidad de poner todo en el aire,hacer como que lo que parece que es no lo sea, y, a partir  de ahí,ir hacia delante.
  • La duda es el motor que nos empuja.

He dicho

Hoy me han puesto gafas

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Hoy me han puesto gafas, para leer, y recuerdo las millones de palabras que han devorado ávidos mis fatigados ojos.Vienen a mi retina los títulos gastados por el tiempo, la tinta negra, la hoja en blanco.

Hoy me han puesto gafas y he pensado en ese tiempo que se escapa, en mi abuelo que dejó las suyas sobre la mesa antes de marcharse. No acierto a ponérmelas.Permanecen guardadas en mi maleta. Cuando me acuerdo, las saco de su funda, las miro y no me hago a la idea.Yo, que siempre me las daba de lince entre los linces, que de niño asombraba a mis compañeros de clase adivinando desde la ventana del aula la hora en el reloj de la lejana iglesia.

Hoy me han puesto gafas y  miro la pantalla del ordenador más blanca, más grande y distinta.Quiero pensar que mi aspecto es más interesante. Me miro en el espejo y trato de creerme a mí mismo. Me descubro intentando poner cara de consumado lector, de incansable escritor. Me miro a escondidas, sin que nadie me vea. Ante mí desfilan las gafas de otros rostros.

Hoy me han puesto gafas y pienso en Sábato y su horror por la ceguera y pienso en Borges y en su ceguera y pienso en mí imaginándome en un mundo sin palabras. Me veo tocando un libro, pasando sus hojas sin poder leer nada. Ese mundo horrible sin luz y sin letras hace asomar al miedo por mi espalda.

Hoy me han puesto gafas  y echo la culpa a mi mente desbocada. A ese demonio que vive dentro de mí y que cuando cierro los ojos aparece, saca sus uñas y me rasga el alma. Tengo visiones como Goya y sus horrores. Quiero escapar y no puedo.Pienso entonces en la luz y en los colores, en las palabras que no se lleva el tiempo. Con ellos llega el sosiego.

Hoy me han puesto gafas y pienso que los años que me quedan pueden ser menos que los ya vividos, los libros por leer menos que los leídos. No quiero un futuro lleno de pasado, no quiero que el tiempo avance vertiginoso hacia atrás.

Hoy me han puesto gafas, ¿y qué? Estoy más guapo, parezco un hombre curtido y escondo tras los cristales todo lo que mis ojos han visto. Sonrisa y recuerdo. Recuerdo y sonrisa.

Hoy me han puesto gafas y no las he usado. Me daba vergüenza que me vieran con ellas, no quería ser el centro de las miradas.Ahora,solo y de noche, sentado ante esta ventana me las pongo, me las quito, muerdo suavemente su patilla izquierda y pienso detenido. Quiero escribir y no sé sobre qué. Pasan unos segundos, las palabras se empiezan a agolpar en mi mente. Ya está, me digo y empiezo:

Hoy me han puesto gafas…

Parasíntesis,Wittgenstein y el sacacorchos

Se me ha quedado mirando.Yo le he preguntado con un gesto qué es lo que pasaba.Me ha dicho que no entendía nada.Cuando he mostrado mi incredulidad y le he hecho ver que pensaba que era una broma, él no se ha inmutado y ha insistido en que no sabía hacerlo. Yo estaba cuidando la clase de una compañera.Les he repartido el trabajo que tenían que hacer.Eran ejercicios de lengua. Se trataba de diferenciar sustantivos de adjetivos, clasificar palabras entre simples y compuestas y cosas así.Me ha parecido ridículamente fácil.Algunos de ellos parecían, sin embargo, estar preparando oposiciones para entrar en la Nasa.Les he estado observando  y no podía dar crédito a lo que veía.Todo eran quejas ante la dificultad de la empresa a la que se enfrentaban.Tienen todos 17 o 18 años.No saben absolutamente nada y lo peor de todo : ante la menor dificultad abandonan.Entiendo perfectamernte que el estudio de palabras parasintéticas no sea la pasión de su vida.Lo que no puedo comprender es que les de lo mismo ser unos ignorantes.Es más, sospecho que no saben lo que significa tal vocablo.No tienen más horizonte que el viernes y el sábado por la noche, más ilusión que el capítulo 1342 de “Atrapada entre dos rufianes” y su mayor deseo consiste en tener un iPod rosa fucsia o un polítono de los Jonas Brothers para el móvil.La cima del cine es “Loca academía de policia 879″.Los libros son objetos misteriosos para ellos,no saben lo que hay dentro, internet es chatear, tienen el dedo pulgar hiperdesarrollado con forma de tecla de teléfono móvil y la música la utilizan para taladrarse la cabeza. Algunos de ellos, creo,se han olvidado de su nombre.La Unión Soviética nunca existió,el Papa es un viejito vestido de blanco,Che es una marca de camisetas que compite con Marley,la tarjeta de crédito es el mejor invento humano,las necesidades básicas son respirar, comer y dormir, los políticos son todos unos ladrones que engañan a todo el mundo menos a ellos,quedarse embarazada con 15 años es un ejercicio del sagrado principio de la libertad,el grafitti es la mayor expresión artística,una casa sin tres o cuatro televisiones no es una casa,los Estados Unidos tienen la culpa de todo lo que sucede en el planeta  y en los abismos del espacio,el uso de la violencia es el resultado lógico de la libertad de expresión,la revolución es fumar marihuana a las 8 de la mañana,lo saben todo sobre sexo y por eso jamás  preguntan nada,los emigrantes vienen todos a robar y a quitarnos el trabajo,la guerra de los Balcanes o la de Irak no les interesa porque allí nada se les ha perdido,el mayor de los misterios es por qué los bancos nacionales no fabrican más dinero,Shakespeare es un nombre impronunciable, los filósofos griegos no eran filósofos eran homosexuales,las leyes son la quintaesencia de la represión,la pregunta capital es para qué sirve esto,la segunda pregunta más importante es qué hay que hacer para ser famoso,el sida sí saben lo que es pero da mucha pereza usar un condón,su capacidad de concentración es menor que la de un hamster y una cacatúa es capaz de elaborar oraciones más complejas.La política no les afecta,los periódicos son papeles que leían sus abuelos, la economía son números y a ellos los números ni les incumben ni  les interesan,”Pasión de Pichones” supera con creces a Bergman y el libro Guinness de los records es el único libro digno de leerse.

Cuando yo, metiéndome donde no me llaman, les he intentado explicar la diferencia entre una palabra simple y una derivada, me he sentido Wittgenstein ante un auditorio compuesto por simios.Para ser más didáctico les he dado luego ejemplos de palabras compuestas.Parabrisas,lavavajillas y puntapié han sido algunos de mis brillantes ejemplos.Cuando todo ha quedado claro han seguido con su trabajo. Al rato una cara sudorosa por el esfuerzo  me ha espetado aturdida: no sé que tipo de palabra es sacacorchos.No sabía si tirarle a ella por la ventana o tirarme yo. Al final he optado por lo evidente y le he dicho la verdad: sacacorchos es un verbo.Gracias, me ha dicho.He vuelto a mi mesa con una lágrima  deslizándose por mi mejilla.

He mirado un rato por la ventana para relajarme.Cuando me he dado la vuelta he visto que ya estaban al límite de sus fuerzas.Uno se afanaba en hacer agujeros a las hojas con un adminículo  agujereador de diseño postpostmoderno.Otra buscaba entre sus clips el color más adecuado para combinar con la tinta del bolígrafo. Los demás, presas de un cansancio metafísico, ya habían tirado la toalla.Yo, que soy un profesor moderno, he aprovechado ese momento para entablar conversación con ellos.Les he preguntado qué planes tenían para el futuro, qué pensaban estudiar el año que viene o a qué les gustariá dedicarse.No sé, ha sido la frase más elaborada.Cuando he pasado de lo general a lo particular y me he dirigido a alguien individualmente, ni tan siquiera he obtenido una palabra musitada, un encogimiento de hombros ha sido suficiente.Quedaba ya poco tiempo y les he pedido que me entregaran sus trabajos.Los he recogido y al irme he echado un vistazo al primero de ellos.Un mensaje reivindicativo dejaba bien claro lo que pensaba sobre la gente de mi calaña.

T as pasd sto es dmsiad dficl pa nsotrs.(el punto lo pongo yo)Sto n lo sbn hcr ni en la unvrsdad.

Idiotas empedernidos

La maldición de los idiotas como yo es no disfrutar de las cosas a su debido tiempo. Suele ser relativamente normal que lo imaginado o lo soñado supere la realidad. Esto es frecuente. Uno desea algo y vuelca todas sus expectativas en lo por venir y cuando este venir llega, aquellas no se cumplen del todo. Ésta es una situación fácil de entender y que conlleva, a veces, una ligera frustración que no ocasiona serios perjuicios. Los idiotas vamos más lejos. No es la expectativa el problema sino el recuerdo. Me explico: anhelamos algo con fruición, tarda en llegar pero llega, cuando por fin hemos conseguido nuestro objetivo no lo sabemos apreciar en su justa medida, tenemos miedo de que se acabe  justo cuando acaba de empezar, somos incapaces de centrarnos en el momento presente y no nos damos cuenta de lo que tenemos a nuestro alrededor. Cuando ya todo ha terminado y no podemos volver el tiempo atrás, entonces sí, el recuerdo nos hace sufrir por lo que hemos vivido y hemos dejado escapar, al recordar añoramos el pasado y con una herida en el costado sufrimos por aquello que terminó, dándonos cuenta cuando ya es demasiado tarde de lo bien que estábamos entonces. Esta situación es doblemente negativa puesto que por un lado no disfrutamos del momento y por otro el recuerdo nos llena de una nostalgia abrasadora. Los idiotas como yo prometemos cada vez que nos pasa algo así no caer otra vez en el mismo error. Creemos haber aprendido la lección.Incautos. Advenedizos. A la siguiente oportunidad volvemos a hacer lo mismo.No tenemos solución.

Ejemplos:

Antolín desea fervientemente que llegue el fin de semana para hacer todas aquellas cosas que a diario no puede hacer. El fin de semana dura dos días  para los más afortunados, sábado y domingo.Pues bien, el mejor día del fin de semana para Antolín es el viernes. El sábado ya es demasiado tarde, casi es domingo. Y el domingo como ya es el fin se convierte en el peor día de la semana. El lunes, ya de vuelta al trabajo y a la vida ordinaria recuerda el domingo  envuelto en tonos alegrísimos y añora lo que no supo disfrutar en el momento. Conclusión: Del fin de semana sólo disfrutó algo de la expectativa y sufre humillantemente con el recuerdo. Antolín indudablemente es un idiota.

Mari Puri lleva esperando acudir a una fiesta durante meses. Todo lo tiene planeado: la ropa, el peinado, con quién irá. Llega el día D. Mari Puri pasa la jornada pendiente de que no se le mueva el flequillo. Los zapatos le aprietan y no soporta llevar esos infinitos tacones. Su compañero bebe demasiado y resulta ser un pelmazo y Federica ha tenido la desfachatez de presentarse con una blusa igual a la suya. El peinado, los tacones y la blusa de Federica han arruinado su gran día. El lunes en la oficina Mari Puri recordará cuánto rió, la gente que conoció y lo mucho que disfrutó bailando.Su amigo en vez de borracho se le figura gracioso y no tiene duda de que la blusa le sentaba mucho mejor a ella que a la pesada de Federica. Conclusión: Mari Puri es terriblemente idiota.

Edelmiro está ansioso por ir a ver a su pequeña hija en la actuación de ballet que tanto tiempo lleva preparando. Hace incluso cambios en los turnos de su fábrica para no perdérselo. El teatro está a rebosar. Edelmiro, de tanto esperar ya siente pena por que aquello se acabe. Por eso toma una decisión inteligente: grabará la actuación en vídeo para guardar ese momento para la posteridad. A partir de ese momento Edelmiro no se entera de nada. Se convierte en un idiota con cara de idiota con el ojo pegado a la cámara de vídeo. Su hija baila como un ángel, pero eso a él no le preocupa ahora. Toda su atención está en el encuadre que tiene que hacer y en el control del sonido. Ya tendrá tiempo más adelante para ver la actuación tranquilamente en su casa. Recordará entonces con nostalgia el tiempo que se fue y que no disfrutó.

Florentina sabe que tiene que hablar con él y decirle lo que piensa. Imagina una y mil veces cómo será el encuentro. Ha ensayado a conciencia todo lo que dirá, no quiere que nada quede en el tintero. Sólo le falta encontrar el momento adecuado. Como no quiere echarlo todo a perder lo va posponiendo constantemente. Al final su juego consiste en imaginar y no en vivir. Cada día, cuando se acuesta, cierra los ojos y representa en su imaginación la escena que tendrá lugar cuando llegue el momento oportuno. Un buen día él se le acerca y la invita a cenar. Florentina, sorprendida, eso no estaba en su guión imaginado, se comporta como una auténtica idiota y sin saber por qué rechaza la invitación. La ha tomado por sorpresa. Más tarde recordará este momento como único y lamentará su falta de reacción. Eso sí, seguirá buscando la oportunidad para un nuevo acercamiento. Florentina ya peina canas y cuando se acuesta, cierra los ojos y recuerda como el mejor momento de su vida cuando él se acercó tímido y vulnerable donde ella para invitarla a cenar.

La imaginación es saludable. Los recuerdos embellecen lo vivido. Al fin y al cabo lo que nos queda del pasado son recuerdos y esos, los hacemos a nuestra medida. Las expectativas nos pueden hacer disfrutar con antelación de algo que deseamos que pase. El problema de los idiotas como yo es que pasamos de la expectativa al recuerdo sin habernos dado cuenta. Por el camino hemos dejado lo único que de verdad se puede vivir: el presente. Somos como las embarazadas que preparan afanosamente las lecciones preparto y han leído todo lo que se ha publicado sobre el postparto. Olvidan que lo único irrepetible es el propio parto.

El hombre que subió al tren

Dadas estas seis palabras, se trata de escribir una historia con la condición de no empezar de nuevo jamás.Lo mismo que la vida empieza y no para, las palabras dichas permanecen.Podremos luego decir otras pero nunca borrar las ya pronunciadas.El hombre subió al tren.Eso no lo podemos cambiar.viatren2

El hombre que subió al tren no quería saber nada.Recorrió el pasillo lentamente y ocupó el primer asiento vacio.Permaneció cabizbajo hasta que el tren se puso en marcha, entonces levantó la vista y miró por la ventana.Sabía que era la última vez que vería esos árboles,esa tierra húmeda y el infinito gris que todo lo envolvía.No sintió nada.Ni pena ni alegría, ni ansiedad ni nostalgia.Eso le gustaba.La falta de sentimientos le proporcionaba la calma que necesitaba.Poco a poco fue sabiendo dónde estaba.La decisión había sido tomada.Sacó un cuaderno de su bolso de viaje.Lo abrió y pasó una a una sus hojas en blanco.Ese gesto  repetido le tranquilizaba.Tomó un lápiz en su mano,pensó por un instante y comenzó a escribir de forma pausada:Yo era yo hasta ayer, pero ya no quiero serlo.Creo que tengo derecho.Escribo estas líneas a quien corresponda para hacer constar que no quiero ser buscado y menos encontrado.No me escapo, nada malo he hecho.Ninguna obligación me retiene.Tan sólo quiero ser yo.Yo nunca escogí ser lo que fui.Pero he decidido dejar de serlo.Todo lo que viví me es ajeno.Voy a empezar desde cero.Reivindico el derecho de crearme, de  ser yo mismo, el que sin infancia escoja el camino,el que sin escuela aprenda por sí mismo,el que sin ayer invente su mañana.Quiero ser un hombre despojado de recuerdos.Necesito conocer la vida por mí mismo.

Tan absorto estaba en sus palabras que no escuchó la voz del revisor que le reclamaba el billete.Cerró el cuaderno.Buscó en su bolsillo y extendió el papel al hombre que de pie junto a él esperaba.Otra vez solo y en silencio, observó a la gente que lo rodeaba.No conocía a nadie.Podía ser quien quisiera.Podía incluso entablar conversación con otro pasajero y  reinventarse. Llamarse Andrés, vivir en Londres y ser astrofísico.Estar casado y tener dos hijos que ansiosos esperan su vuelta.Ha venido a un congreso.Estará sólo unos días y luego volverá a Inglaterra.También sus ideas pueden ser diferentes, y sus gustos y creencias.Tendrá tiempo para pensar cómo quiere ser y qué cosas le gustarán.Este vacío absoluto en el que se encuentra le fascina. No quiere de momento certidumbres.Se queda pensando y al rato abre otra vez  su cuaderno: La verdad no está en ninguna parte.Yo era mi pasado y mi pasado ya no existe.Sólo quedan recuerdos y esos,  sin duda, me pertenecen.Los recuerdos no pueden ser compartidos.Haré con ellos lo que quiera.Los voy a tirar por la borda. No los necesito.Quiero ser yo sin pasado.Seré una página en blanco.Estas últimas palabras le dejan pensativo.Relee las líneas que ya lleva escritas y se da cuenta de que ya se ha creado un pasado.Un pobre hombre que escapa de la vida, que juega a inventar un futuro que no existe, que se refugia en un tren en un viaje a ninguna parte,que escribe en un cuaderno lo que otros mil veces ya han escrito antes. Quiere ser página en blanco y las palabras escritas ya llenan su memoria.El tren atraviesa en ese momento una pequeña ciudad.Calles, casas y personas que le recuerdan a todas las  ciudades.Se ve ahora ingenuo, impotente.Igual a todos los iguales.No quiere saber nada más. Cierra los ojos e intenta no pensar en nada.Quiere dormir un rato y no soñar.Desearía despertar después y no recordar nada.Quiere que su cuaderno,el testamento de su otro yo sea leido, respetado y olvidado.Necesita desaparecer para transformarse en algo diferente.No pienses, no recuerdes, se dice.

Un ruido seco le despierta.No sabe qué ha pasado y tarda unos instantes en ser consciente de dónde está.El tren  se encuentra detenido.Pregunta qué ha sucedido. El revisor tranquiliza a los pasajeros explicando que se trata de una pequeña avería  que será arreglada rápidamente.Él vuelve a sus asuntos y retoma sus pensamientos.Al cabo de un rato comienza a preocuparse pues el tiempo pasa y siguen allá detenidos en medio de la nada.Trata de seguir escribiendo y no puede.Mira su reloj y descubre con horror que son las once de la mañana.Falta aún un buen trecho del trayecto y el congreso de astrofísica comienza a las doce.

Cuando llega por fin a su destino, se apresura, es demasiado tarde.Se levanta, se pone su chaqueta y coge su bolso de mano.Antes de abandonar el tren deja sobre su asiento el cuaderno cerrado.En el se encuentran su pasado olvidado y su futuro en blanco. Baja del tren y se pierde en el presente.

La inercia

La inercia es la dificultad o resistencia que opone un sistema físico o un sistema social a posibles cambios.

Yo defiendo que el mundo se mueve por inercia.El cambio nos asusta. A pesar de todas las críticas que hacemos al mundo que nos rodea, más  temor nos da lo que pueda pasar si se producen modificaciones.El que tiene mucho, por no perder sus privilegios, y el que poco o nada tiene porque por no tener no tiene ni imaginación(hasta eso ha perdido).Virgencita,virgencita que me quede como estoy.Somos unos borregos.Nos pasamos la vida criticando,quejándonos y hablando mal de propios y extraños.Pero, ¿qué hacemos?.Nada, absolutamente nada.Cuando Juán viene del trabajo no hace más que echar pestes de cómo funciona su empresa.Cuando María  va al médico se siente maltratada pero otorga y calla.Los políticos son todos unos corruptos,decimos, pero luego, como idiotas, les votamos.La televisión es una basura,declaramos con desprecio,pero cada ciudadano pasa horas delante de ella diáriamente y tiene dos o tres en su casa para no perderse ni la teletienda.La publicidad nos engaña pero todos vamos a la moda.Todos soñamos con un cambio que en el fondo sabemos que no deseamos.La sociedad actual vive en una constante paradoja.Todo está mal hecho y sin embargo funciona.Nadie hace nada bien,la administrción pública es un desastre, el sistema educativo una fábrica de ignorantes y la empresa privada una codiciosa máquina de obtener beneficios a toda costa.Críticas y más crticas pero al final todos acabamos haciendo lo mismo.Pasamos por el aro.Para más sorna, cuando llegan las elecciones todos los partidos políticos prometen un cambio y hasta a veces el cambio del cambio.(¿?)Ser optimista o pesimista con respecto a la marcha del mundo es una cuestión a gusto del consumidor o que depende de con quién discutamos.Podemos defender las dos cosas sin temor a equivocarnos.Si nos centramos en las mejoras sociales y económicas que una parte de la humanidad disfruta la balanza se inclina del lado de la satisfacción y la esperanza.Por el contrario si enumeramos la gran cantidad de injusticias y asuntos por arreglar a los que nos enfrentamos en la actualidad sólo nos queda la queja y el lamento.¿Quién tiene razón? Probablemente ninguno.

Alguno sueñan con un pasado que no conocieron en el que todo era  hermoso, la gente era feliz y compartía lo poco que tenía.Otros imaginan un futuro lleno de posibilidades donde la injusticia y la desigualdad serán conceptos olvidades.Sólo hay un problema,el pasado y el futuro no existen son sólo conceptos que inventamos para no hablar de lo único evidente: el presente.

Juan irá mañana al trabajo y volverá a hacer lo que le manden para luego criticarlo. María hará caso a su médico aunque este no le mire a la cara. Al llegar a casa encenderemos la televisión para no sentirnos solos.Mandaremos a nuestros hijos a los mismos colegios y nos desentenderemos.Votaremos a los partidos que aborrecemos porque algo hay que votar y además es un ejercicio de libertad.Y cuando estemos mal nos refugiaremos en un pasado remoto e inventado o en futuro que nunca conoceremos.