Primer viernes después de navidades

Primer viernes después de navidades. De vuelta ya en la casa sin luces. La página en blanco como el año que comienza. Los días cayendo uno tras otro sin descanso. Y yo como observando. Ensanchando los recuerdos. Añorando voces y presencias. Luces, sonidos, palabras y risas que sin remedio se van desvaneciendo. Horas y días vividos sin reloj ni calendario. Vivir tan solo viviendo.

Primer viernes después de navidades. La tarde se deshace en silencio. Despierto de la anestesia lentamente. Recupero palabras dormidas. Mis dedos se mueven, por fin, tras un tiempo de letargo. Enciendo la luz de mi mesa. Amarillo sobre blanco. La ventana, a mi derecha, me separa del mundo. Frente a mí, una pared desnuda e infinita. Suena ya la música. Tan necesaria como el aire. Vivir tan solo escuchando.

Primer viernes después de navidades. Enero lleno de agua. Invierno en mitad del invierno. Árboles sin hojas. El cielo gris. El mar gris. La tierra dormida. Siempre silencio cuando despierto de madrugada. Días iguales. Días sin nombre que me llevan, sin yo darme cuenta, a la apacible rutina, temida y deseada. Días y noches que sin ser nada me devuelven a la vida que creía perdida. Vivir tan solo estando.

Primer viernes después de navidades. La calle fría por la mañana. Las horas que siempre vienen despacio para irse corriendo. El trabajo, los libros, los papeles. Tantos ojos que me miran  esperando de mí una respuesta. Tantas palabras dichas. Tantos planes trazados. Tantos proyectos olvidados. Volver a casa y sentir lo grande y caliente que es el mundo entre cuatro paredes. Vivir tan solo mirando.

Primer viernes después de navidades. La tarde se convierte en noche. Escucho, escribo, leo y pienso. Cada cosa vuelve a ocupar su sitio. Tengo ante mi cientos de libros. Vidas que ya he vivido. Docenas de fotografías que encierran todo el universo que finalmente me importa. Miles de canciones que llenan de vida incluso mis silencios. Estar aquí sentado. Esperar que se abra la puerta. Vivir siendo.

El otoño que acecha

He vuelto. Han sido días distintos. Lejos de las teclas y de la pantalla. He vuelto también al trabajo y lo lamento. I don’t like septembers. Tell me why. He sacado fotografías y he leído a Philip Roth. Ahora está sobre una mesa blanca descansando. Hace calor pero llueve. Bochorno.He sacado punta a los lápices y he apilado tres libros a mi derecha: Historia de la filosofía para jóvenes, El Nueva York de Woody Allen y Guía práctica de CSS. Abro el cuaderno naranja que tengo a mi izquierda y leo algunas palabras al azar: eliminar archivos papelera root, ecaf1c, inconsolata, mujeres, educación, sanidad, gasto social, protección social, pobreza, exclusión.

He pasado los últimos días de agosto ordenando la biblioteca. Ahora la miro y me relaja. Todo parece estar en su sitio. Es una sensación agradable. Tenía la duda de si colocar los libros por orden alfabético o por lenguas y nacionalidades. Al final he optado por un sistema mixto y caprichoso. Poesía, ensayo, literatura inglesa, latinoamericana, francesa…novela negra…miscelánea…Al ir agrupando autores he descubierto los que más sitio ocupan. Esos, al menos por volumen, se apropian de un lugar destacado. Mailer, Kundera, Styron, Mann, Varguitas, Endo, Saramago, Wilde, Auster, Trapiello, Muñoz Molina sobresalen y los ojos se van, sin quererlo, hacia ellos. Sólo les gana en ampulosidad la enciclopedia británica. ¿Hace cuánto tiempo que no la abro? Recuerdo cuando la compré y las horas que pasaba conociéndolo todo. Pasaba sus páginas con regocijo y me detenía primero aquí y luego allá. Cerraba el volumen y tocaba embelesado la suave piel marrón con que está encuadernada.

He encontrado una hoja en la que tengo apuntadas las películas que he visto este verano. Son en torno a  40. Cuando leo los títulos todavía recuerdo cada una de ellas y las plácidas tardes en las que las veía. La primera fue La red social y la última Hereafter. Entre ellas se me cuelan en la memoria Les enfants de Marais, Un long dimanche de fiançailles, This is England, Chocolat, Incendies, Lost in translation, Another Year y Los limoneros.

Me gusta el cine pero cada vez voy menos veces. Veo la mayoría de las películas en casa. Lo peor del cine es salir de nuevo a la calle. Dejar París, Jerusalén o el desierto del Gobi y toparte en un abrir y cerrar de ojos con la luz y la gente que hace la compra.

También estos últimos días me ha dado por tirar cosas. Ordenar, limpiar y tirar. No sé si es bueno para el cuerpo pero sí para la mente. Es un ejercicio recurrente. Necesito hacerlo de vez en cuando. Cada vez me cuesta menos deshacerme de las cosas. Abrir un armario, vaciarlo, clasificar su contenido y perdonar la vida o condenar a muerte. Llenar bolsas, salir de casa con ellas y sentir la ligereza que llega al abandonarlas o regalarlas. Después, y a pesar del vacío logrado, no dejo de soñar con una casa más grande.

Levo dos días trabajando y dos míseros días tratan ya de engullir dos meses de verano. La rutina atrapa. Cuando es escogida no es una prisión sino sosiego, cuando se adueña de ti, cuando se te impone no te deja más opción que el odio. El odio produce fatiga. El despertador, la prisa, las citas, el teléfono, las reuniones donde nadie aporta nada, los papeles sobre la mesa, las clases por preparar, los horarios, dormir cuando hay que dormir y no cuando tú quieres. Sentir que las doce es el final del día y no el principio de la noche. En fin, no existe consuelo en la desgracia ajena. Siempre se es privilegiado a los ojos de los demás. Quien tenga oídos…

En unos días otoño. Suena bien y se ven muy bien sus colores. Sigo pensando que la felicidad es repetir algo constantemente sin saber que lo estás repitiendo. Ese algo es redondo y perfecto, no tiene esquinas y te hace sentir completo. Uno y el universo.

Cada día anochece más temprano.

La prueba del laberinto

Compañero,

El que aquí les habla,mejor dicho escribe, fue en otro tiempo compañero de correrías del autor de este blog.Nos unía una amistad labrada en el tiempo y la palabra.También el silencio fue importante.La mejor prueba de medir una amistad es ver la naturalidad con que se convive en el silencio.Cuanto más cómodamente nos instalemos en un silencio compartido, más sólida es la relación de los callados.Me voy por las ramas.Decía que la relación que me unía al inquilino de esta casa era tan estrecha que podía, casi sin darme cuenta, adivinar cuál sería su siguiente movimiento.No hemos compartido cama pero sí macarrones.Conocía de antemano,no la respuesta pero sí el sentido de la reacción que el susodicho tendría ante cualquier asunto que se nos pusiera por delante.El tiempo nos fue haciendo transparentes el uno para el otro y él podía hablar por mi boca y yo, obviamente, por la suya.Lo curioso del caso es que esto no trajo consigo el aburrimiento.Puede parecer, desde fuera, que la ausencia de sorpresa es el origen de la desgana.No tiene por qué ser así.

He mantenido incontables discusiones,cambios de opiniones,juegos de palabras con mi amigo. El amanecer nos ha sorprendido frecuentemente con la mente fresca y el gaznate seco.Hemos vencido , los dos,a la desidia,a la rutina que tantas relaciones empobrece y que tantas expectativas frustra.Nos hemos maldecido, hemos luchado en buena lid por retorcer las palabras hasta el límite y sacarles todo su jugo.Hemos reído también con el disparate y el absurdo fruto de muchas batallas.Hemos,en secreto, admirado el bravo ingenio de nuestro oponente.Hemos compartido, en fin, sueños y desvelos.

Hoy, ya en la distancia de mi retiro voluntario,aprovecho este lienzo en blanco,permítaseme la licencia,para sustraer unos minutos de mis cábalas y dejar constancia de mis pensamientos en este lugar prestado que otrora fue casi tan mío como suyo.

Él no lo sabe pero de vez en cuando,sólo de vez en cuando, he releído las palabras que juntas han dado en formar el esqueleto de esta bitácora. Tras estas relecturas no he podido dejar de representarme este espacio como un rompecabezas.Tiene un evidente problema: no están aún todas las piezas y tal vez nunca lo estén. A pesar de ello, debo manifestar que hay algo que me deja insatisfecho.Yo, que aprecio al autor, para qué negarlo, trato de olvidar afectos y juzgar lo que veo con el escalpelo de un diseccionador.Estoy perplejo. No sé si lo que leo forma un corpus  o constituye una colección de contradicciones.A veces veo esperanza y otras derrotismo.Alegría y tristeza repartidas a partes iguales.Palabras que nada desvelan y silencios que lo dicen todo.Colores pintados por un niño grande y tenebrosos negros fruto de la mala conciencia.Presencias y ausencias. Comunicación y silencios.Renuncia del pasado y añoranzas.Querer y no poder y no poder y querer.

Tal vez se me diga que esto es plato común en todas y cada una de nuestras vidas.Tal vez  yo conteste que éste es nuestro problema verdadero. Seres incompletos repletos de dudas.Puzzles condenados a permanecer siempre inconclusos.En la vida nos deleitamos con el presente, con lo novedoso. Eso azuza nuestro ingenio y olvidamos que mañana hoy ya será pasado. Olvidamos, con harta frecuencia, la importancia de la constancia y de su prima hermana la coherencia.

No sé si exagero pero detecto incoherencias, vacíos, promesas incumplidas, caminos levemente recorridos, retos no desafiados. De vez en cuando,lo reconozco, algo luce y alumbra suavemente un entorno oscuro.Pero, la luz derramada es débil y sucumbe a la siguiente esperanza.

Te daré un consejo, old chap: nunca olvides que los cuchillos están hechos para cortar, la luz para alumbrar,las palabras para comunicar y tu vida para buscar.

En fin, no era esto en realidad a lo que venía.No era mi propósito volver a hablar de lo que tantas veces hemos hablado.Llevo tanto tiempo callado que las palabras se me han escapado de las manos.Es difícil vivir en  el silencio.

Quería dar una sorpresa al autor de las noches y los días de este blog porque yo, como Funes el memorioso, no olvido y sé que por estas fechas hace ya un año que hizo un año que mi estimado colega dijo hola al mundo y parió este lugar primero negro y después blanco.Negro como la noche que tanto le gusta y blanco como la serenidad que anhela.

Hace ya setecientos  treinta  días con sus noches que mi viejo amigo se deja sus dedos en las teclas buscando el significado oculto de las palabras, la luz definitiva y el color de los colores.Negro sobre blanco,colores y fotografías que tratan de explicar un mundo, el suyo, en este espacio sin fin que se alarga incesante como el tiempo.

Es la hora del crepúsculo.Te tengo que dejar.Es mi hora del paseo entre los árboles.Es el momento de intentar que mi cabeza se vacíe de conceptos.Necesito fundirme con la tierra que piso.Me voy, así en silencio, como he venido. No trates de buscarme. Seré yo quien te encuentre cuando llegue el momento.

Que la fuerza te acompañe compañero del alma, compañero.

Wimasaju

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Monsieur,

Aprecio en lo que valen tus palabras.Llevaba demasiado tiempo echándote de menos y me alegra saber al menos que respiras.Perdí tu pista hace ya muchas lunas pero me negaba a aceptar tu silencio como definitivo.  Siento a veces envidia al imaginarte ensimismado en tus pensamientos, desnudando tu cerebro de ideas marchitas y llenando tus pulmones de  nuevo aire fresco y transparente.

Confío en que cumplas tu promesa y un día, de nuevo, regreses para compartir una botella de vino y junto al fuego o caminando por caminos amarillos guardemos silencio o intercambiemos  tantas palabras acumuladas en el tiempo.

Me ha hecho pensar leer lo que me dices.He tratado de verme como ese rompecabezas que mencionas y no te falta razón.Cuando uno busca, no sabe cuál es el camino adecuado.Es necesario tentar la suerte,aceptar el azar y escoger entre un  mar de dudas.Si dibujáramos todos los caminos recorridos tendríamos ante nosotros un laberinto.El laberinto es nuestro destino.La esperanza es que ese laberinto no sea un mundo cerrado en el que estemos condenados a dar vueltas y vueltas sino que encontremos la salida.La mayor parte de las veces lo más que conseguimos es volver al punto de partida.Sentimos alivio por no habernos perdido, pero ¿de qué nos ha servido?La salida, por definición, no puede ser la misma que la entrada.Buscarla es la tarea, por más vueltas que demos.

Toda imagen es incompleta.Mi blog es mi laberinto.En él recorro caminos buscando la salida. En el empeño, frecuentemente doy traspiés, recorro de nuevo sendas anteriormente recorridas, choco de frente con la duda, me pierdo, me duermo en los laureles, me abandono,me empecino.Sé que buscar es el camino.

Setecientos treinta días después de abrir esta ventana aún me quedan ganas de seguir buscando.

¿Qué son cien mil palabras en este infinito espacio? Tan sólo el leve eco del eco de lo que otros muchos ya dijeron.

Entiendo tu silencio.

La fuerza que me envías me será necesaria.

No tardes.Tenemos que hablar de tantas cosas.

Jusamawi

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P.S.

Del negro inicial pasé al blanco. De la oscuridad protectora a la luz cegadora.Ahora otra vuelta de tuerca.Necesito un espacio tranquilo, mínimo.Todavía sigo buscándolo.Este ha sido un primer paso. Aún estoy en la línea de salida.Aquí te espero.

Bloggers

No es cierto que haya tantos tipos de  bloggers como blogs.Las estadísticas hablan de millones y millones de blogs que han ido apareciendo como setas a lo largo de los últimos años.Muchísimos son el juego de un día,el sueño de una noche de verano o  de invierno, un mero intento , un arrebato .Luego quedan flotando vacíos y oscuros por la blogosfera.

Si pudiéramos saber cuántos blogs cumplen más de dos o tres años observaríamos que  la blogosfera es el país con el mayor índice de mortalidad infantil y la menor esperanza de vida.

De entre los que llegan a ser adultos son muy pocos los que alcanzan una difusión suficiente como para justificar ,por ese motivo, su existencia.La mayoría, no nos engañemos,están condenados a un casi absoluto anonimato.Aun y todo, la gente persevera y acomete la cotidiana actividad de sentarse frente al ordenador y dejar que sus ideas, opiniones,aficiones,reflexiones u obsesiones pasen a través de sus dedos a la pantalla.

De entre los que alcanzan la gloria de ser vistos y leídos por una legión de seguidores, poquísimos consiguen el beneficio económico que sustente el tesón necesario para seguir adelante con esta árdua empresa de ser siempre interesante,inteligente y atractivo.La mayoría, no nos engañemos,no aportan  nada en especial y nadan en la mediocridad y el aburrimiento.

De entre los que alcanzan gloria y dinero casi ninguno es deslumbrante.No hay relación directa entre fama y calidad.Casi nunca lo más visto ni lo más leído se corresponde con lo mejor o con lo bueno, por muy difícil que sea definir tales conceptos subjetivos.

De entre los deslumbrantes muy pocos son entretenidos y tienen,por ello, una barrera infranqueable para llegar  a ser populares.

Lo que mueve a la gente a crear un blog puede analizarse desde dos puntos de vista.Por un lado podemos considerar  que es la temática la motivación principal.Del mismo modo que un aficionado a la fotografía o a la música, por ejemplo, busca encontrar en su círculo social gente con la que compartir su afición, la blogosfera ofrece la opción de aumentar el número de posibles interesados en una materia determinada, dando,además, la oportunidad, según sea el caso, de exhibir aquello que hacemos mostrándolo públicamente.

Por otro lado, y no menos importante,está el hecho de publicar anónimamente todo aquello que pensamos.Temas que jamás trataríamos en público,poemas que nunca osaríamos leer delante de nadie o material que permanecería guardado en cuadernos o cajones, tiene ahora la posibilidad de ser mostrado.Es más fácil,además,esperar la reacción de quien lee lo que escribimos con una pantalla de por medio.Hay distancia y hay tiempo.No se da la inmediatez del cara a cara  y no hay que hacer piruetas verbales para no herir a nadie.El silencio de los otros será , en todo caso, nuestro mayor enemigo.Nada comparado con la cara inexpresiva o la palabra hueca de alguien a quien tengamos delante.

No hay datos que lo confirmen, pero parece claro que, gracias a los blogs y sus adláteres, hay mucha más gente que da un paso al frente  y  escribe, opina, comenta y abre la posibilidad de descubrir cosas que dormían olvidadas en su interior.Hay muchas más palabras navegando que las que nunca hubo escritas en cuadernos y diarios.Hay más poetas, pensadores, opinadores,comentadores,fotógrafos, creadores, divulgadores…de los que,de otra manera, nunca hubiéramos sabido antes.Que haya más no sé si es bueno pero es cierto, que los haya mejores es sólo un presentimiento.

Cuando ya se ha dado el paso, cuando ya habitamos este planeta universal de letras, teclas y pantallas, cuando cómodamente instalados hacemos público lo que sabemos o pensamos, llega el momento de plantearse,¿qué estoy haciendo?, ¿por qué lo hago?,¿hasta cuando?

Hablaré de mi.Tengo un blog.En unos meses cumplirá dos años.Lo que me motivó a empezar no puedo resumirlo en una causa.Fueron varias.Escribir.Escribir para otros.La decisión personal de publicarlo.La satisfacción de verlo negro sobre blanco.Saber lo que los demás pensaban.La oscura esperanza del aplauso.La disciplina.Obligarme a vencer la pereza que inundaba  tantos cuadernos en blanco, tanto proyecto inacabado,tanta palabra dormida en los desvanes.Sacar de mi cabeza  todo aquello que me daba vueltas,ordenar ideas,pensar en alto y lograr la paz después de expresar lo que pienso o lo que siento.Concentrarme.Hablar de lo que me gusta para que otros lo conozcan.Dejar de ser egoísta.

Nunca me motivó, lo confieso, conocer gente, establecer relaciones  ni intercambiar sentimientos.Ver sin ser visto. Escuchar sin ser oído era una tentación mucho más dulce.

Casi dos años después  ninguno de los motivos ha desaparecido.Estoy más tranquilo.Escribir es ya para mí un hábito.Eso me gusta. Siento,eso sí, una obligación que no siempre  es agradable.El tiempo se consume en leer otros blogs, hacer comentarios y responderlos.A veces, como en mi vida diaria, prefiero el silencio.Si pasan días y no publico nada algo me empuja a hacerlo.Yo no he firmado ningún contrato, detesto la sensacíón de tener que hacerlo a la fuerza. Una cosa es el hábito y otra la rutina.Una la devoción y otra la obligación.Me gusta recorrer los blogs amigos, descubrir otros hasta entonces desconocidos.Caigo con gusto en la tentación de ser tajante, de discutir y de intentar ser brillante.No me gusta decir lo que no pienso.Me produce cansancio dejar siempre constancia de que he estado.Sentir que me quito un peso de encima cuando ya he terminado.No soy cumplidor y por eso no me siento mal educado.No puedo decir hola y adios, qué bonito, nos vemos.No quiero agenda que me indique un horario.Odio los protocolos.

Cuando miro hacia atrás, no me arrepiento.

Pienso en las horas que he pasado escribiendo y leyendo.Me detengo a recordar momentos y compruebo aliviado que mi paso por este nuevo planeta está lleno de buenos recuerdos.

El azar y el agua

Hoy ha amanecido un día lluvioso.Presagio tal vez de lo que luego sucedería.Yo tenía fiesta.Lunes de gloria.Si me dan a escoger un día laborable para que sea festivo siempre me decanto por el lunes.El domingo entonces sufre una metamorfosis y según se va acabando se transfosma por arte de birlibirloque en sábado otra vez.La noche y la madrugada presagian tranquilidad.No hay prisas y uno disfruta doblemente por el tiempo ganado al tiempo y por contemplar como todo lo que le rodea adquiere otro tono, otro color.Es dificil explicar cómo los mismos lugares se transforman completamente según los ojos con que los miremos o el tiempo en que los habitamos.La mesa a la que ahora estoy sentado, la habitación en la que me encuentro son completamente diferentes a mis ojos siendo como es víspera de fiesta .Miro a mi alrededor y contemplo los mismos muebles, idénticos libros y la luz que me ilumina es la misma que todos los días.Sin embargo, a pesar de que la función del nervio óptico sigue siendo la de siempre, la que le corresponde, yo percibo todo de diferente manera.¿Dónde está la realidad entonces?¿Qué es más importante lo que veo o cómo lo veo?¿De qué me sirve lo objetivo si lo que siento siempre ha de ser subjetivo?En cada momento, en cada situación percibo lo mismo de distinta manera.Estoy hablando del presente.No estoy imaginando ni soñando.Sé positivamente que hoy es lunes y que ahora está terminando el día.Para mí no es así.No importa lo que diga el calendario.Cuando hablamos de los recuerdos se nos hace más fácil comprender que los transformamos, que los adaptamos basándonos no en hechos reales sino en sensaciones.Nadie recuerda igual un mismo hecho.Yo defiendo que con el presente, con lo cotidiano hacemos lo mismo.La percepción de la realidad es un concepto vacío al que hace falta llenarlo de contenido.Ese contenido se lo dan nuestros ojos internos, no los globos oculares que cumplen las órdenes del cerebro.Cuando vemos una fotografía sucede algo parecido.No importa ni la hora del día ni el día de la semana en que fue tomada. Cada uno hacemos una interpretación de lo que vemos que escapa casi siempre, no sólo de lo que el fotógrafo quiso retratar sino del mismo motivo  que la imagen nos muestra.Nuestro estado de ánimo, el lugar en que nos encontremos,nuestras referencias serán las que nos hagan percibir algo en lo que vemos.

Como el día estaba lluvioso he bajado al garaje con mi hija pequeña para arreglar una bicicleta.No era lo que yo había imaginado para un día como hoy.Lleno de pereza he aceptado con resignación llenarme las manos de grasa.La bicicleta ha tenido que esperar  y por arte de magia la mañana se ha transformado en algo inesperado.El garaje estaba lleno de cajas, y las cajas de ropas, libros y juguetes antiguos.Viendo cómo mi hija sacaba de su encierro todo aquel pasado, cómo recordábamos los cuentos leidos hace años,cómo desempolvábamos juguetes hasta entonces olvidados ,he pasado los mejores momentos de este largo fin de semana.Casi siempre la vida nos sorprende.No importa lo que planifiquemos.Casi nada resulta ser lo que creíamos.El gruñón que apático comenzaba la mañana se ha convertido encerrado en un vulgar garaje, en el risueño padre que alegre contemplaba el pasado revisitado de las manos de su hija.El azar moldea nuestros días.A la vuelta de cualquier esquina surge siempre lo inesperado.Aunque la vida está hecha de rutinas no estamos nunca seguros de que vuelvan a repetirse.

Seguía lloviendo y hemos vuelto a casa pensando ya en una reconfortante comida.Después ya se vería.Tal vez una película o una partida a algún juego interminable.Llegar a casa y no sentir nada es prueba de que algo anda mal.La llave en la cerradura nos debe abrir el paso a la única patria razonable:nuestra casa.Hoy así ha sido, pero la sorpresa  nos ha dejado boquiabiertos.Toda la casa estaba inundada.No exagero, el agua  se extendía por todas partes.Mi pequeña Venecia.El alma se me ha caido a los pies.Mi hija, presa de terror ha corrido en busca de su pequeño hamster.Cuando ha visto que estaba sano y salvo haciendo gimnasia en su noria, ha transformado su terror en entusiasmo y alegría, como imagino que sólo los niños pueden hacerlo.Ansiosa me ha preguntado:¿puedo pasar yo la fregona?Manos a la obra, toallas por el suelo, cubos, trapos y el entusiasmo en su cara.Un par de horas después Venecia se iba secando.Con la situación ya controlada, hemos hecho un descanso.Teníamos hambre y hemos decidido salir a comer a un restaurante.Nos lo merecíamos.Más tarde ya continuaríamos con las labores de limpieza.De forma inesperada nos hemos visto todos allí sentados.Comiendo juntos e imaginando lo que podría haber pasado.No había pesar sino alegría.Casi todo resulta mejor de lo que uno piensa.

La persistente lluvia, hoy ha sido un día pasado por agua,nos ha obligado a regresar a casa y retomar las labores abandonadas.No sólo hemos secado y limpiado toda la casa sino que, ya puestos, hemos aprovechado para ordenar y tirar un sinfín de cosas.Al caer la tarde era imposible imaginar que aquel lugar había estado a punto de hundirse unas horas antes.Cuando iba a sentarme en mi sofá rojo y disfrutar de un té caliente y de cotemplar satisfecho la obra realizada.Ella, otra vez ella, me ha recordado la bicicleta.Aún no la habíamos arreglado.Hemos llevado primero a la basura todo lo que por la tarde habíamos recolectado.Llovía, y ella se ha empeñado en taparme con el paraguas.Tres golpes en la cabeza y una varilla en el ojo.Su risa ha podido con mi enfado.Otra vez el garaje,la grasa, la rueda que se empeña atascada y ella mientras tanto jugando al balón o montada en patinete.Cuando he terminado me ha preguntado: ¿ya está?.La desilusión pintada en su cara.¿Podemos arreglar otra cosa?

Miro por la ventana y la lluvia continúa.Ya es tarde.Estoy sólo.Todo el mundo duerme.Voy a contar un secreto: a pesar de la lluvia,de la inundación, de la grasa, la basura y de la varilla en el ojo ha sido sin duda el mejor día de este largo fin de semana.

Tarea de héroes

La vida nos suele condenar a un ajetreo muchas veces no deseado.Pasamos las horas y los días ocupados en mil quehaceres que nos alejan  de nosotros  mismos.Frecuentemente nos lamentamos de no disponer de tiempo para nosotros.La intendencia de nuestras rutinas o el miedo a enfrentarnos a nuestros miedos hacen que nos ocupemos de asuntos que en absoluto nos interesan.Cuando es la necesidad la que nos obliga a ello no hay más remedio que respirar en ocho tiempos y tirar para adelante.Cuando, sin embargo,somos nosotros los causantes de este desvarío, no hay excusa que valga.El más inexperto de los jueces nos declararía, sin titubear, culpables de desidia.Los argumentos que esgrimamos en nuestra defensa se convertirán en agravantes que harán más dura la condena.Nos produce terror,por falta de valor y entrenamiento,quedarnos solos y sin prisas, hacer balance de nuestras vidas y contestar sin ambages las preguntas que viven en nosotros ocultas tras artificiales preocupaciones cotidianas.Detenerse y pensar, tomar decisiones sin anteojeras se convierte en árdua tarea que abandonamos con la excusa de pensarlo más detenidamente y dejarlo para mejor ocasión.Procrastinar, ese palabro, es nuestro deporte preferido, la tentación más atractiva en la que caen, caemos, todos los indecisos que en el mundo han sido.Nos refugiamos de nuevo en cuentas, crucigramas,fines de semana,recetas de cocina,ascensos laborales, incrementos salariales, programas de televisión y amigos que nos dicen aquello que deseamos escuchar.Hemos interiorizado ideas que convienen a nuestro cobarde proceder.La soledad es mala consejera, no es bueno pensar tanto,la vida son dos días, a mí que me quiten lo bailao son unas cuantas de la larga lista de  mentiras irresponsables que nos gusta hacer nuestras para justificar lo injustificable.

Bajarse de un tren en marcha y quedarse quieto en medio de la nada requiere valentía.Pararse es una acción como otra cualquiera.Hacer las cosas porque queremos hacerlas y no pensar siempre en los resultados cuesta mucho más que su contrario.Tenemos la desesperante manía de poner todo en manos de la esperanza.Esperar se convierte así en la cárcel de nuestros días.Esperar significa no hacer nada,resignarse y confiar en que ese monstruo llamado destino venga siempre a socorrernos o en su caso a consolarnos.La suerte no está echada.No estamos programados.La maldición que nos persigue, la tentación que nos seduce es aquello tan viejo de dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.Dios no proveerá, está demasiado ocupado en sus asuntos cotidianos.

¿Qué nos queda?Dar más importancia al trayecto que al destino, aprender a estar solos, querer a cambio de nada, decir lo que pensamos aunque nos equivoquemos,conocernos a nosotros mismos,plantear preguntas sin respuesta,expulsar la bilis,aprender a decir no,querernos,tomar decisiones,respetar a los demás pero no a todas sus ideas,caminar, caernos y levantarnos,hablar de lo divino y de lo humano,ser pacientes pero perseverantes,ser valientes,recorrer caminos inexplorados,perdernos,dudar hasta de la duda,no aceptar más verdad que la nuestra,imaginar mundos posibles,perseguir la libertad por encima de todas las cosas,buscar el silencio,no ocultar los sentimientos, reir, llorar,gritar, no dar nada por inevitable, rechazar el destino,ser conscientes,enfrentarnos a nuestros miedos,no aceptar la vida como viene,crear algo de la nada y no perder nunca las ganas de conocer.Conocer es la única razón de la existencia.

Es,como puede verse, tarea digna de héroes.Como somos casi siempre cobardes hemos traspasado la heroicidad a seres imaginarios que por su inexistencia nos consuelan de nuestra imperfección.Nunca existirá un mundo perfecto pero hemos creado el concepto de perfección.No habrá jamás un mundo feliz, pero eso no nos impide perseguir la felicidad.Nunca estaremos seguros de conocer la verdad pero las ansias de conocer nos llevan de la mano por la vida.La belleza,que sólo intuímos,hace de nosotros unos creadores.Conocimiento,felicidad, belleza y verdad son absolutos,tal vez inalcanzables,no están ahí, a pesar de ello, para frustrarnos.No existen antes que nosotros.Están dentro,como dentro está el niño que fuimos y el viejo que seremos,el ser capaz de la mayor traición y de la mayor bondad.Conocer,aspirar a la felicidad,crear belleza y buscar la verdad, incluso sabiendo que nunca conoceremos del todo ni seremos completamente felices ni podremos plasmar la absoluta belleza ni llegaremos lo suficientemente cerca de la verdad, es nuestra tarea de héroes.Pedir lo imposible y vivir en su búsqueda.Este, querámoslo o no, es nuestro poético destino.Si somos sinceros, habremos de reconocer que quien más cerca ha estado de la verdad ha sido siempre la poesía.

¿Qué hago yo ahora?Es tarde, mañana madrugo, tengo aún que recoger la ropa,ordenar mi mesa y hacer la lista de la compra.¿Cómo hago que rimen las naranjas con un kilo de patatas?Respiraré una vez más en ocho tiempos,dejaré negro sobre blanco lo que he escrito y trataré mañana, con legañas en los ojos, de recordarlo.Así sea.