Culpa y responsabilidad

La mejor manera de no sentirse culpable es hacer lo que nos mandan.El militar que provocó una masacre con su decisión siempre se defiende cuando es acusado con el argumento de que cumplía órdenes.Los niños y los jóvenes no son responsables de nada porque hacen lo que se les dice.Los seres humanos, en general,se escudan siempre en la obediencia debida a los padres, a los superiores, a los jefes o las propias leyes, para eliminar la pesada carga de la responsabilidad de sus endebles espaldas.La falta de  responsabilidad, así vista,nos libera de un plumazo de algo peor: la culpa.

La aspiración de todo ser humano es la felicidad. Partimos de la base de que todos queremos vivir.Para vivir tenemos que tomar las decisiones que creemos más convenientes para nosotros. Si hablamos de hábitos saludables llegar al consenso no suele ser muy difícil.Una alimentación sana,ejercicio y un descanso suficiente son, entre otras cosas ,elementos objetivamente necesarios y buenos para conservar la vida.Determinar que el exceso de grasa es perjudicial para el organismo no crea conflicto alguno.Si lo sabemos y la consumimos somos absolutamente responsables de las consecuencias.Nada nos puede salvar de la culpa que acarrearía la irresponsabilidad de querernos mantener sanos y vivir  y tomar decisiones, no erróneas, sino culpables.

En otro órden de cosas, tratar de dirimir lo que es objetivamente bueno y malo para todos es harto difícil. Lo que me conviene a mí puede perfectamentre no convenir a otro.Para solucionar esto nos vendrían muy bien  los diez mandamientos.Para eso se inventaron.Si tuviéramos algo objetivo e incontestable que nos quitase la responsabilidad de escoger y de decidir, todo sería más cómodo. Esa panacea no existe.El paso que hemos dado es pasar de la palabra de dios a las palabras de los hombres.De la orden al consenso. De lo subjetivo a lo colectivo.

Uno se siente culpable cuando no actúa siguiendo su conciencia.La sociedad considera culpable al que no cumple con la norma.Uno actúa responsablemente cuando cumple con su deber. Es, de la misma forma irresponsable,cuando hace dejación de sus, valga la redundancia, responsabilidades.Se puede, por tanto, ser culpable ante los ojos del mundo pero no serlo para uno mismo.

La culpabilidad tiene un componente más ético.Cada uno sabe cuando ha actuado siguiendo su conciencia y cuando no.La responsabilidad, sin embargo, tiene más que ver con el compromiso adquirido y con la capacidad misma de adquirirlo.Por eso el nazi se declara irresponsable. Ha cumplido órdenes.La relación entre responsabilidad y culpabilidad no es directa.Se puede ser irresponsable pero culpable. El niño no responde por sus actos pero eso no le exime de la culpabilidad.La sanción la pagarán sus padres, se hacen responsables de los hecho por su hijo, pero no son culpables de la tropelía que su vástago cometió.El niño pega un puñetazo y rompe las gafas de su compañero de clase. El padre las paga. El niño es culpable, el padre responsable.

Cuando nos sentimos culpables pensamos mal de nosotros mismos.Nos sentimos mal.Sin que podamos evitarlo surge dentro nosotros ese sentimiento. Cuando hemos sido irresponsables, cuando no hemos acatado una orden podemos ser culpables para los demás pero sabernos inocentes por completo.

La civilización occidental está traspasada por los valores judeo-cristianos y en ellos  la culpa juega un papel determinante.El pecado original nos obliga a sentirnos culpables desde el momento en que nacemos.La vida consiste en redimir esa culpa y alcanzar gracias a ello el premio de la vida eterna.El valle de lágrimas es el único escenario posible donde esta vida culpable es posible.La muerte de dios, la reafirmación del hombre,tal como Nietzsche nos quiso decir,es la necesaria condición para transformar ese mundo culpable y negativo en otro donde el ser humano se afirme  y consiga cambiar de valores. Esto no nos lleva a un mundo feliz donde hacemos lo que queremos al no estar bajo el mandato divino.La vida sigue siendo trágica en el sentido de que la lucha por la superación y el logro de la libertad así lo son y así lo serán siempre.

La capacidad de elección es la que nos dota de responsabilidad.Somos, por ello, responsables de nuestras decisiones pero no culpables de sus consecuencias o al menos no siempre.Caben ejemplos en todos los sentidos. Cuando yo decido libremente actuar de determinada manera soy responsable de mi decisión.Ante eso sí debo y puedo responder.Si mi decisión ha ocasionado un mal a otro, puedo o no sentirme culpable.Yo hice lo que creía conveniente para mí.La responsabilidad es de aquel que decide, la culpabilidad es de quien la siente.

La conciencia es la que determina la culpabilidad. Si yo decido conducir a 2oo kilómetros por hora y atropello a alguien soy culpable.Cuando una persona hace eso y no se siente culpable del daño causado lo consideramos enfermo o loco. Tratamos de quitarle la responsabilidad de sus actos.La persona que exhibe un collar de diamantes no es culpable de que se lo roben.El que roba para comer es responsable de sus actos pero puede perfectamente no sentirse culpable.

Culpabilidad y responsabilidad,en definitiva, son dos conceptos que se entreruzan.A veces es sencillo deslindarlos, otras, al contrario parece que son consecuencia una de la otra.Una, la culpa,requiere conciencia y sentimiento.Es algo interno, no se puede imponer y nada podemos hacer para evitarla. La otra, la responsabilidad, tiene más que ver con el compromiso y la obligación y podemos vernos sometidos a ella independientemente de nuestra voluntad.

Los jueces se empeñan en dilucidar si el acusado es culpable o inocente. Eso es imposible. Suficiente trabajo tendrían con declararnos responsables o irresponsables.

Tan complicado es este asunto, tan trágico es vivir con él a cuestas que en demasiadas ocasiones nos refugiamos en la obediencia ciega,en el dios que todo lo sabe, en las leyes intocables para no ser valientes. El animal cuando lucha por conseguir comida no es valiente, cuando cuida de sus crías no es responsable y cuando entrega su cuello al más fuerte no es cobarde. El hombre, en cambio, cuando toma una decisión que le conviene, es valiente, cuando cumple con lo que considera su deber, es responsable y cuando no es capaz de decidir u obedece porque se lo mandan no es más que un simple cobarde.

¿Qué se puede hacer cuando es posible lo uno y su contrarrio? Cualquier combinación entre culpabilidad y responsabildad y sus contrarios es posible.

¿No es suficiente tragedia?

12 comentarios en “Culpa y responsabilidad

  1. Has diseccionado, con precisión de ontomólogo, dos conceptos frecuentemente utilizados como sinónimos. Por mi parte, nada queda por añadir. He disfrutado no sólo con su lectura sino con su relectura. Y me sentiría culpable sino te lo dijera.

    Saludos, professeur.

    P.S: Quizás esto te haga sonreír, (ver)

  2. Ámbos relacionáis en vuestros ejemplos la responsabilidad con efectos negativos ¿por qué tan a menudo nos cuesta asumir responsabilidad por los efectos positivos más que por los negativos?

  3. “Tan complicado es este asunto, tan trágico es vivir con él a cuestas que en demasiadas ocasiones nos refugiamos en la obediencia ciega…”, dices muy acertadamente entre otras interesantes reflexiones. Quizá sea ésta una de las tantas razones por las que nuestras ciudades albergan sociedades cansadas, llenas de gentes que no se quieren ni se comprenden, de vidas tan iguales y tan absolutamente predecibles que si se piensa bien da lástima que sea así.

    Saludos, jusamawi.

  4. Iñaki,
    Con ese “ambos” deduzco que te refieres a K.Te digo lo mismo que ella.Esta disquisición se refería a la relación entre responsabilidad y culpa.
    Asumir una responsabilidad debería ser un acto natural en cualquiera que vea en ello la posibilidad de llevar a cabo aquello en lo que cree.El deber que viene de dentro(debo hacerlo) es el que nos debería empujar a asumirla. Casi siempre nos cae una responsabilidad desde fuera (tengo que hacerlo).

    Luis,
    Tú lo has dicho y tienes razón.
    Saludos

  5. V, quería asegurarme de que no te sientes culpable, sino divertido (y responsable) por nuestra entrada doble.

    Yo la he pasado muy bien. A juzgar por el comentario que amablemente me has dejado en la mía, las divergencias son escasas, si es que queda alguna y aunque cualquier ojo no entrenado diría lo contrario, pienso que se trata más que nada de una cuestión de “estilo”… al menos yo difícilmente puedo resistirme al llamado del diccionario, como estoy segura que habrás notado, en todo este tiempo.

    La tragedia de la culpa que mencionas tiene un antídoto que, como antídoto al fin, puede ser un poco amargo, pero nos salva la vida. Es asumir la responsabilidad que podamos tener, de modo autodeterminado. En otras palabras, responder la pregunta: ¿qué hice mal YO? Siempre hay algo, grande o pequeño que hicimos o, a menudo, que dejamos de hacer.

    Por su parte, el antídoto para la tragedia de una responsabilidad demasiado pesada para nuestros hombros reside en algo tan simple como fortalecerlos y esto se logra –igualmente– siendo capaces de ser, cada día que pasa, un poco más Causa y un poco menos Efecto en todo lo que hacemos. Esto incluye el ser capaces de declinar “responsabilidades” asignadas por otros, cuando así procede, y reasignarlas eficientemente a quien corresponden. En ambos casos se trata de un ejercicio puro, saludable y liberador.

    Mi intención con estos antídotos no es otra que indicarte su existencia. No sería justo esperar más de un simple comentario en tu blog.

  6. Asumo la culpa,disfruto de la diversión y soy más responsable que nunca.Las cuestiones de estilo suelen marcar las diferencias. Cuando se trata de expresiones artísticas son suficientes para separar lo bueno de lo malo. En el caso de la explicación de conceptos no es tan importante, sólo hay que escarbar un poco para descubrir si la divergencia es grande o no. En este caso no lo es. Por un lado es una pena pues deja menos espacio a los comentarios y la sana polémica.Por otro es un buen ejemplo de como se pueden expresar cosas parecidas de formas tan diferentes.A mi esto es una de las cosas que más me gusta de la lengua y de la comunicación. Estilos de comunicación diferentes que nos dan la opción de elegir.

    Me gustan los antídotos que propones.
    Deberíamos llevar todos una buena dósis encima.Todo iría mucho mejor.

  7. Los espacios se cierran no solo por falta de polémica. También cuenta el destino de la expresión, artística o no, a quién se dirige, en otras palabras.

  8. Es cierto, pero no siempre se conoce el destino.Utilizando términos del marketing, muchos mensajes no tienen un mercado meta claro y definido.

  9. Es cierto. Y es una verdadera lástima que lo sea. Pero algunos sí lo tienen y son claros como el agua, para bien o para mal.

  10. He leído este post por segunda vez y sigo preguntándome dónde diablos está el botón que suprime el sentimiento de culpa. Coincidiendo contigo en muchos planteamientos pero no puedo dejar de sostener que se manipula a través de la culpa al inconsciente propio y colectivo, sumándolo en un estado de atontamiento y autojustificación sin límites.
    En vez de buscar la solución al problema, se busca al que lo causó, una vez encontrado, se busca la causa de la causa, para juzgar probablemente lo que está mal hecho, cuando eso no reviste ninguna solución al problema de fondo, en todo orden de cosas y a todo nivel.
    ¿Será que es más simple culpar buscando una falencia, en vez de asumir la imperfección del ser humano per se?

  11. Hola Chrieseli,
    Si que te lean es de agradecer, calcula lo que supone que te lean dos veces.
    Hacer que alguien se sienta culpable es una de las mejores maneras de dominio y manipulación.Se utiliza tanto en colectivos, para regular comportamientos sociales como en las relaciones personales.La utilizacición de esta técnica despreciable requiere de mucha sutileza y suele ser utilizada muchas veces por quien se viste de víctima, traspasando la culpabilidad al otro.Si nos sentimos o nos hacen sentir culpables nos inmovilizan y ya no podemos tomar decisiones libremente.
    Ejemplos muchos, tomemos dos como ejemplo. El judeo-cristianismo ha basado toda su fuerza en hacernos sentir culpables desde el mismo momento de nuestro nacimiento. El pecado original nos hace convivir con un sentimiento de culpa que somos incapaces de sobrellevar.A partir de entonces han tratado siempre se sojuzgarnos.
    En las relaciones personales basta con convencer al otro de que es la causa de todos nuestros males, de que es el responsable de la locura que podemos cometer si nos abandona, por ejemplo , para utilizar ese sentimiento de culpa para nuestros propios fines.Es el arma de la supuesta víctima.

    Por supuesto que somos imperfectos.
    Salud

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